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miércoles 24 de octubre de 2018

Reportajes
26/09/2018

El pan industrial o artesanal: dos opciones para el consumidor

Ángel Marqués Ávila. Periodista

Los españoles hemos consumido productos de bollería y panadería, un 0,6% en volumen y un 0,7% en valor, mas en lo que va de año que en el anterior periodo del 2017 manteniendo un precio medio estable situado en 4,56 euros/kilo. Los hogares destinan el 4,21% de su presupuesto para la compra de estos artículos un consumo per cápita de 14,13 kilos por persona y año, con un crecimiento del 2,3%. El mercado sigue con una tendencia estable en los últimos cuatro años, siendo la bollería/ pastelería la que más contribuye al crecimiento.

La bollería industrial en alza

La producción de pan, bollería y pastelería congelada de las empresas asociadas a ASEMAC (Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería) alcanzó un volumen de 958 millones de Kilos en el último ejercicio, lo que supuso un crecimiento del 3,4 % respecto al año anterior. En facturación, las ventas de estos productos congelados por parte de los miembros de esta asociación empresarial, que agrupa a más de 32 empresas del sector, se elevaron hasta 1.302 millones de euros. El pan, dentro de esta actividad de los socios de la organización sectorial, supuso el 82% en términos de volumen y el 65% en valor.

Según los últimos datos del MAPA, el consumo de pan en el hogar alcanzó un volumen de casi 1.484 millones de kg, lo que supuso un descenso del 2’46% respecto a 2016. Esto se traduce en que el consumo de pan en España ha descendido durante 2017 un 2,5% respecto al año anterior. Así se contempla un gasto medio por persona y año de 78,12 euros y un total de 32,54 kilos por persona. En cambio, el sector de la bollería y pastelería sigue creciendo, alrededor de un 8% respecto al año anterior.

Un sector estable

En opinión de Felipe Ruano, Presidente de ASEMAC, la panadería y la bollería industrial en España, ha alcanzado cierta estabilidad, tras un imparable ascenso registrado desde 1990, fecha en la que  alcanzamos la monitorización de los productos congelados, de doble cocción. Y nos apunta que, incluso, en 2013 y en los años sucesivos, mientras la Industria Alimentaria en general atravesaba una crisis, nuestro sector continuó creciendo.

Podría decirse que la panadería y la bollería industrial se encuentran en una situación privilegiada, fruto -eso sí- de un trabajo constante, así como de grandes inversiones en maquinaria de producción, recursos humanos y en I+D+i por parte de las industrias que elaboran estos productos.

La panadería, bollería y pastelería son el principal segmento del mercado en cuestión, representando el 43,5% de los kilos totales y el 48,6% del valor. En segundo lugar se sitúan las galletas con un 38,7% de cuota en volumen y 29,6% de cuota en valor. Los hogares formados por parejas con hijos medianos son responsables del 22,7% de los kilos de la categoría, le siguen los jubilados (17,5%), y las familias con hijos pequeños (14,5%). Hogares con presencia de niños, ya sean pequeños, medianos o mayores, conforman el perfil l intensivo de la categoría. A nivel regional, Asturias, Galicia y Castilla La Mancha son las comunidades autónomas que más consumo relativo realizan de estos productos, mientras que las de menor consumo son Andalucía y Cataluña y en consumo per cápita de los tipos de bollería y pasta.

Los consumidores cada día tienen la oportunidad de poder elegir aquellos productos a nivel de calidad y precio que les resulten más interesantes tanto para su bolsillo como para su salud.

En actualidad hay consumidores que apuestan por llevar a sus hogares un pan tradicional hecho con levadura madre a un precio más elevado. Y otros optan por comprar un pan elaborado de forma industrial a un precio más económico.

Ambas opciones nos comentan los responsables de las organizaciones que les representan, tienen un denominador común la calidad. Esta es buena noticia para los consumidores, ya que a todos nos beneficia mantener esa especie de culto e interés por el pan. Luego, que cada cual lo venda a través de su canal a su público.

La mayoría de las empresas de este sector están dispuestas a invertir en innovación, para poder ofrecer una amplia variedad de productos entre los que elegir, al mejor precio a los consumidores es algo que tanto los industriales como los artesanales tratan de alcanzar en su lucha diaria.

Descenso en la venta de pan artesanal

En el Informe del consumo de alimentación en España 2017 publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la venta de pan a través de las panaderías tradicionales, ha descendido un 5,8% con respecto al año anterior. Mientras que la venta de este mismo producto en Supermercados y Autoservicios ha subido un 3,1%.

Los productos del sector de las masas congeladas tienen gran acogida en los modernos sistemas de venta detallista y en el canal Horeca y, a través de ellos, entre los consumidores en general. No es para menos, ya que hablamos de productos de una calidad excelente, cuya venta se realiza en el mejor momento para el consumo, ofreciendo un agradabilísimo acabado de recién hecho, gracias a una segunda cocción en cada punto de venta o de consumo.

Influye también el hecho de que muchos profesionales estén desarrollando nuevos productos de forma continuada, gracias al potencial que canalizan a través de los departamentos de I+D+i de cada compañía, en los que intervienen cuantiosos recursos económicos y humanos. Así es como el sector atiende e incluso se adelanta a las necesidades del consumidor con respecto a sus productos.

Calidad excelente en masas congeladas

Los industriales del sector representados por ASEMAC que reúne al 80 % de las empresas y cerca del 90 % de las ventas del sector de masas congeladas, sus empresas asociadas presentan una gran capacidad para generar empleo de calidad, con cerca de 5.000 personas empleadas de forma directa.

Este sector en los últimos años ha seguido la línea de la calidad excelente como única vía para ir subiendo peldaño a peldaño y posicionarse ante la competencia. Es por ello que se invierte en innovación, se crean nuevas gamas de producto, se trabajan referencias elaboradas para atender a consumidores con problemas de salud, como por ejemplo los productos ‘sin gluten’, etc.

Según declaraciones de Felipe Ruano, somos un sector concienciado con la seguridad alimentaria y la salud del consumidor, de lo que se desprende nuestra reciente implicación en el Plan de Colaboración para la Mejora de la Composición de Alimentos y Bebidas y Otras Medidas (2017-2020) del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Baja el consumo de pan

Tambíén señala, que si bien el pan es un producto que está sufriendo un descenso en sus niveles de consumo general, no ocurre lo mismo con lo que a las masas congeladas se refiere ya que, desde las empresas asociadas a ASEMAC, se realiza una fuerte inversión en I+D+i que da como resultado, entre otras cosas, una gran capacidad de diversificar sus productos y de lanzar al mercado variedades que respondan a las nuevas demandas del consumidor, asumiendo así una mayor cuota de mercado. Otro de los temas relevantes que han surgido, ha sido el de la mala reputación que el pan está teniendo debido a algunos ‘ataques’ infundados. Tal es así que Felipe Ruano, nos indica que la asociación, ASEMAC que preside ha participado  en varias actividades con el objetivo de fomentar el conocimiento del pan a través de la formación de los consumidores. Como la realizada a través de ‘Pan Cada Día’ iniciativa de la cadena trigo, harina y pan, en la que colaboran desde la Interprofesional del Pan (Incerhpan).

Fernando Burgaz, Director General de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), nos comenta que a lo largo del 2017, las empresas que integran la mayoría de este sector  han seguido creciendo, a pesar de que no ha sido un buen año en cuanto a los datos de consumo del pan.

La industria alimentaria tiene una labor pendiente en el sentido de fortalecer la reputación de sus productos y poner en valor la excelencia de sus cualidades y de sus técnicas de producción. Asimismo, los nuevos productos, formatos y presentaciones pueden ayudar a esta labor.

Los españoles consumieron un 12% del volumen total de pan fuera de los hogares. Un consumo extra-doméstico que sitúa al pan como el segundo producto de mayor relevancia del total de alimentos consumidos fuera del hogar. Representando el 13,4% de los kilos-litros de alimentos y bebidas totales consumidos, frente al 8,3% del consumo doméstico.

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