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domingo 09 de diciembre de 2018

Reportajes
27/11/2018

Energía para las renovables

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

En su reciente informe “Renewables 2018.Analysis and forecasts to 2023”, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) ponía el acento en la denominada bioenergía moderna como la de más crecimiento en el mercado de todas la energías renovables al menos hasta 2023.

El informe es un análisis de mercado de la AIE sobre energías renovables y tecnologías de 2018 a 2023 y proporciona tendencias y desarrollos globales para las mismas en los sectores de electricidad, calefacción y transporte. En esta ocasión incluye una mirada en profundidad a la bioenergía como fuente de energía renovable más grande del mundo, destacando su potencial adicional sin explotar para “ecologizar” la industria y los sectores de transporte dentro de un marco legal de sostenibilidad medioambiental.

El uso de energías renovables, más seguras para el medio ambiente que las de combustibles fósiles, como el petróleo, continuará su expansión, hasta representar el 40% del crecimiento global de consumo energético, y las mismas representarán un tercio de la generación eléctrica global en 2023, señala el informe.

El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, califica la bioenergía moderna como el “gigante ignorado en el campo de las energías renovables” que, con exclusión de la biomasa, fue ya responsable de la mitad de toda la energía renovable consumida en 2017, es decir, tanto como la energía hidráulica, eólica, solar y todas las demás fuentes de energías renovables combinadas. “Esperamos que continúe liderando el campo energético y plasme sus grandes perspectivas de un mayor crecimiento, con políticas adecuadas y estrictas regulaciones para asegurar su sostenibilidad.”

Para la AIE, la bioenergía moderna, como combustibles sólidos, líquidos o gaseosos, representará  el 30% del crecimiento del consumo de renovables en los próximos años por su mayor uso en la producción de calor y en el transporte, donde el desempeño de otras renovables es mucho más pequeño, combinada con la producción de electricidad.

En 2023 continuará siendo la fuente predominante en este ámbito. Su participación sobre el total de la energía renovable bajará del 50% al 46% en ese año, debido a la fuerte expansión que se espera de la energía solar fotovoltaica y de la eólica en el sector eléctrico.

Crecimiento potencial

Según este informe, una proporción significativa del potencial de crecimiento de la bioenergía estará basado en el uso de desechos y residuos que ofrecen bajan emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y mitigan las preocupaciones sobre el cambio en el uso de la tierra desde la producción de alimentos al uso de la materia prima agrícola para fabricar biocombustibles. El uso de esos recursos pude contribuir también a mejorar la gestión de los residuos y la calidad del aire.

En conjunto, se espera que la participación de las energías renovables en satisfacer la demanda mundial de energía crezca una quinta parte en los próximos cinco años para alcanzar el 12,4% en 2023. Tendrán el crecimiento más rápido en el sector eléctrico, puesto que proporcionarán casi el 30% de la demanda eléctrica para entonces, en comparación con el 24% en 2017, satisfaciendo más del 70% del crecimiento de la generación eléctrica mundial.

China liderará el crecimiento mundial en energía renovable, como resultado de sus políticas para “descarbonizar” todos los sectores y reducir la contaminación local dañina del aire, y se convertirá en el mayor consumidor de este tipo de energía, superando a la Unión Europea en 2023.

De los mayores consumidores de energía del mundo, Brasil tiene también en gran medida la mayor proporción de energías renovables, con casi el 45% del consumo total de energía final en 2023, impulsado por una contribución significativa de bioenergía y de energía hidráulica.

Fotovoltaica y electricidad

Según el informe de la AIE, la energía solar fotovoltaica domina y seguirá dominando, mientras tanto, la expansión de la capacidad eléctrica renovable. En 2017 representó por primera vez más de dos tercios del crecimiento de la capacidad neta de electricidad global y su capacidad fue la que más se expandió, gracias a China, que contribuyó con más de la mitad a esa expansión. Por el contrario, el pasado año disminuyeron las adiciones eólicas en tierra por segundo año consecutivo y el crecimiento de la energía hidroeléctrica continúo desacelerándose.

Los pronósticos del informe son que la capacidad de la energía solar fotovoltaica aumente en casi 600 GW, más que la suma de las demás tecnologías de energía renovable o hasta el doble de la capacidad total de Japón, alcanzando 1 teravatio (TW) al final de 2023, con China de líder mundial destacado, con casi el 40% de la capacidad instalada global de esta energía renovable para ese año, aunque Estados Unidos sigue siendo el segundo mayor mercado de crecimiento, seguido de la India, cuya capacidad se cuadruplicará también.

La energía eólica continuará en 2023 siendo el segundo mayor contribuyente al crecimiento de la capacidad renovable, esperándose que se expanda en un 60%, gracias al impulso del progreso tecnológico y la reducción significativa de costes en la eólica marina, cuya capacidad se triplicará, con un crecimiento que va más allá de Europa y se extenderá a Asia y a Norteamérica.

La producción de biocombustibles seguirá en aumento en este periodo un 15% y el bioetanol supondrá dos tercios del mismo y el biodiesel y el aceite vegetal hidrotratado (HVO) el tercio restante. Sin embargo, esta energía renovable representará solo menos del 4% de la demanda total de energía del transporte en 2023. Incluso, aunque la movilidad eléctrica se expanda rápidamente, los biocombustibles aún tendrán una participación de casi el 90% del total de la demanda de las energías renovables del sector del transporte en ese año.

Asia y América Latina dominarán el crecimiento de la producción de biocombustibles. La mitad del mismo se prevé que se produzca en los países asiáticos, principalmente China, India y en los países del Sudeste (Asean), donde abundan las materias primas y existirá un mayor apoyo político para aumentar la seguridad de este tipo de suministro energético. Brasil continuará siendo el mayor productor mundial de biocombustibles de cualquier país durante el período de pronóstico, mientras que disminuirá ligeramente en Estados Unidos.

Por su parte, la energía hidroeléctrica continuará siendo la fuente de electricidad renovable más grande para ese año y la que más aportará a nivel global.

Apoyo de la Eurocámara

El comisario europeo de Acción por el Clima y Energía y exministro español de Agricultura, Miguel Arias Cañete, respiró tranquilo y con satisfacción al ver que la Eurocámara daba el pasado 13 de noviembre la aprobación por amplia mayoría del “paquete Renovables y uso eficiente de energía”, que consta de tres directivas “ad hoc” sobre eficiencia energética, renovables y gobernanza de la Unión energética.

En una reciente respuesta por escrito, Arias Cañete señalaba que “la Comisión considera que la “descarbonización” del sector del transporte requerirá una transformación de todo el sistema y un enfoque integrado de la política, sin que exista una solución única para el futuro de la movilidad”, añadiendo que “los biocombustibles avanzados y otros combustibles renovables serán una parte importante de la solución.”

En el mismo sentido, el COPA-Cogeca, que agrupa a las organizaciones de productores y a las cooperativas agrarias de la UE, señaló que “la directiva de la UE sobre fuentes de energía renovable sienta las bases para un futuro estable en materia de biocombustibles líquidos y sólidos”, calificando de “buena noticia” que la UE tenga un “objetivo global de energía renovable del 32% y una obligación vinculante relativa a las mezclas para los proveedores de combustible de al menos el 14% en 2030, sin que medien restricciones tecnológicas.”

El COPA-Cogeca considera útil también que “la cuota máxima de responsabilidad para los biocarburantes de origen vegetal, utilizados en el transporte se  mantenga en un 7% hasta 2030, proporcionando a nuestros productores de biocombustibles un marco estable a largo plazo con el que trabajar.”

Estas organizaciones mostraron, no obstante, algunas reservas, como que “los biocombustibles provenientes de cultivos de la UE no tendrán la oportunidad de expandirse, porque la eliminación progresiva del aceite de palma se ha pospuesto hasta 2030, a pesar de que generan co-productos ricos en proteínas para su uso en los piensos que necesitan los ganaderos, perdiéndose la posibilidad de contribuir a la economía circular, y desempeñan un papel cada vez más importante en la estabilización de los mercados agrícolas volátiles.”

Segunda generación

La CE y el Parlamento Europeo apoyan los biocombustibles de segunda generación para reducir la huella de carbono del sector de transporte. Mientras, la contribución de los biocarburantes de primera generación, con un alto riesgo de “cambio indirecto en el uso de la tierra” (ILUC), es decir, cuando la tierra pasa del uso no agrícola, como pastizales y bosques, a la producción de alimentos, aumentando las emisiones de CO2, se irá reduciendo gradualmente desde 2019 y ya no se tendrá en cuenta para cumplir los objetivos de uso de renovables a partir de 2030.

Para el eurodiputado socialista español, José Blanco, ponente del informe sobre la Directiva UE de energías renovables, por un lado “aumenta la ambición para incrementar la cuota de renovables en el sector del transporte, la generación de energía eléctrica, la calefacción y la refrigeración”; por otro, los biocombustibles de alto cambio indirecto en el uso de la tierra (ILUC) se eliminarán gradualmente y, a cambio, se impulsarán los biocombustibles más avanzados, dejando de lado los alimentos y utilizando en su lugar materias primas como los residuos agrícolas y forestales para contribuir a un modelo de cero residuos.”

En suma, habrá que ver qué resulta de todo esto. Parece afianzarse la idea de que no hay vuelta atrás y que el uso de energía renovable mira de frente y cara al futuro. ¿Cuál será la aportación de todo este desafío al medio rural? Habrá que verlo, pero sería incomprensible que no se adoptaran las medidas y se crearan los instrumentos necesario de apoyo para que fuese aprovechado como es debido.

En cuanto al futuro de los biocombustibles en la UE, sería todo un contrasentido (uno más) que se permitiera la importación masiva y sin trabas al mercado comunitario de etanol y biodiesel (y, por tanto, de co-productos para alimentación animal) fabricados a partir de materias primas alimentarias de países terceros y, por el contrario, se impidiese la producción europea de las mismas con este mismo fin. ¿Será imposible de frenar esta acometida comercial?  Pues seguramente.

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27/11/2018