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martes 20 de noviembre de 2018

Reportajes
12/09/2018

Una jarra de agua, por favor

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Rocío Antón @rocio_anton

En países como Francia o Estados Unidos, recibir a los clientes con una jarra de agua con hielo en los bares y restaurantes es una práctica habitual. En España, no solo no es un gesto común, sino que, según las asociaciones de consumidores, en algunos establecimientos se niega el agua del grifo a los clientes.

Tres comunidades autónomas, Andalucía, Baleares y Navarra, han puesto en marcha leyes que obligarán al sector de la restauración a ofrecer agua de forma gratuita y complementaria a la oferta del establecimiento. En Andalucía, la normativa se enmarca en la promoción de una vida saludable y una alimentación equilibrada, mientras que en Baleares y Navarra está vinculada a la prevención de residuos.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera que debería haber una ley nacional y ha puesto en marcha la campaña #PideJarraDeAgua, con la que pretende que este servicio deje de ser una cortesía para convertirse en una obligación para la hostelería.

“El consumidor no debería tener que justificarse ante un camarero cuando pide una jarra de agua para acompañar la comida, ni que aceptar con resignación pagar por una botella de agua envasada cuando el agua del grifo puede consumirse con todas las garantías de calidad”, advierte la OCU.

La organización de consumidores ha realizado una encuesta a más de 1.250 personas de entre 25 y 74 años, cuyas conclusiones recogen que al 14% de los usuarios que en los últimos doce meses pidieron agua del grifo en un establecimiento no se la dieron, aunque lo hicieran de forma expresa.

El agua del grifo no gusta a todos

Entre quienes no la pidieron, un 18% señala que fue por vergüenza o porque pensó que no se la darían. El 34% de los que no la pidieron indican que fue porque no les gustaba. Según la OCU, “aunque en España hay algunas zonas o municipios donde el agua no sabe bien, esto no significa que sea de mala calidad o que no pueda consumirse”.

La organización de consumidores sostiene que, además de la vertiente económica, son varios los motivos por los que convendría promover el agua del grifo gratis en la restauración. En concreto, habla de ética, de salud y de ecología. El agua es, subrayan en la OCU, un derecho humano reconocido por Naciones Unidas; tener acceso a ella de manera gratuita promueve hábitos de consumo saludables; y, por otro lado, las botellas de plástico generan enormes cantidades de residuos.

La OCU estima que  un litro de agua del grifo cuesta menos de 0,002 euros y cree que la reticencia de los hosteleros a ofrecerla gratis se explica porque “cada vez que un cliente elige el agua del grifo frente a la mineral embotellada, el establecimiento deja de ingresar, de media, dos euros por botella. Una botella que, en la mayoría de los casos, no les cuesta más de 0,2 euros”.

A este respecto, la Federación Española de Hostelería y Restauración (FEHR) pide diferenciar entre un cliente del negocio y cualquier otro consumidor o ciudadano. “Una cosa es que un establecimiento sirva agua a un cliente junto a otras consumiciones, que por norma general se hace. Lo que no terminamos de ver es por qué habría que dar agua a toda persona que pase por la puerta”, apuntan a Qcom.es en fuentes de la organización que preside José Luis Yzuel.

Desde la patronal de hostelería no entienden que se intente “jugar con los recursos” de empresas privadas, al señalar que, no solo se trata del agua, sino del uso de la vajilla o del personal, que para dar un vaso de agua a alguien que solo haya entrado para eso, “deja de dar servicio a otro cliente que paga por ello”.

La FEHR aboga por habilitar fuentes públicas

“Si tiene que ser así, la hostelería cumplirá y se adaptará, pero si se trata de un servicio que hay que dar a todo el mundo, debería encargarse la Administración Pública con un sistema de fuentes de agua”, subrayan.

La Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas (Aneabe), por su parte, no entra a valorar la campaña de la OCU y hace hincapié en que “el agua del grifo y las aguas minerales son dos productos distintos, complementarios e irremplazables, y que cuentan con legislaciones específicas muy diferenciadas”.

Según indican a Qcom.es fuentes de Aneabe, “el agua mineral es un producto alimentario, dentro de la categoría de bebidas, completamente natural que no recibe tratamientos químicos”. “Por su relevancia para el desarrollo de unos buenos hábitos saludables, el agua mineral natural es el único producto de gran consumo que está regulado por una Directiva Europea vertical”, destacan desde la asociación. Además, “el escenario de su comercialización es el libre mercado y la competencia empresarial”.

“Por el contrario, el agua del grifo necesita ser tratada químicamente para garantizar su seguridad alimentaria. Es objeto de un servicio público y un derecho del ciudadano”, agregan las mismas fuentes.

Sube el consumo de agua envasada, sobre todo en casa

El sector de las aguas envasadas creció un 4,5% en 2017, hasta rebasar los 5.800 millones de litros, según los datos Aneabe, cuyas empresas superaron los 1.000 millones de euros de facturación. En torno al 30% de la producción de aguas envasadas corresponde al canal horeca.

“El sector de las aguas envasadas ha recuperado los niveles de hace diez años, previos a la crisis económica”, explica la asociación en su memoria anual, donde atribuye el crecimiento del último ejercicio a “la buena marcha de la economía, la mejora del poder adquisitivo en los hogares españoles, el creciente interés de la sociedad por mantener un estilo de vida más saludable, así como al buen comportamiento del turismo”.

El informe anual sobre consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, que recoge datos solo de los residentes en España, detalla que el consumo de agua embotellada en 2017 fue de 3.477 millones de litros, que supusieron un gasto total de 1.230 millones de euros. El consumo per cápita de agua envasada por persona y año fue de 82 litros, un 4% más que en 2016.

El consumo doméstico creció un 5,7%, hasta los 2.799 millones de litros, mientras que fuera de casa aumentó un 2%, hasta los 678 millones de litros.

Según los datos del Ministerio, ocho de cada diez litros de agua comprados son consumidos dentro del hogar. En valor, el gasto que se realiza dentro y fuera de casa queda distribuido de forma más proporcionada, ya que el precio medio que se paga por el litro de agua es muy diferente: 0,21 euros por litro para consumo doméstico y 0,96 euros al consumir agua fuera del hogar. Así, el 47% de la facturación corresponde a agua envasada consumida en el hogar y el 53% restante al consumo extradoméstico.

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