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miércoles 18 de octubre de 2017

Agosto 2015

Crece el consumo de pan integral

Redacción Qcom.es

Los productos integrales se hacen hueco en la cesta de la compra del consumidor español. En 2005, el consumo de pan integral en nuestro país fue de 161.708 miles de kilogramos. Diez años después, en el pasado 2014, su consumo se ha incrementado un 6,33% respecto a 10 años antes, hasta alcanzar 171.955 miles de kilogramos.

Entre los diferentes tipos de pan integral, el industrial fresco es el que más ha aumentado su consumo en el periodo 2005-2014, según datos aportados por el MAGRAMA. La evolución del consumo de variedad ha sido especialmente positiva en esta década, pasando de un volumen de consumo de 23.986 miles de kilogramos en 2005 a 35.542 miles de kilogramos en 2014, lo que supone un incremento de 48,18%.

En cualquier caso, el consumo de pan integral, incluyendo también el fresco y el industrial seco, ya supuso el 10,7% del total del consumo de pan en 2014, es decir, 2,5 puntos más respecto a lo que representaba 10 años antes, cuando  suponía un 8,2%.

Para satisfacer la demanda del consumidor, las empresas integradas en la Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (ASEMAC) dedican más de un 7% de su producción de panadería a elaborar productos integrales o de harina de trigo más salvado de trigo, lo que equivale a  aproximadamente 50.500 miles de kilogramos.

Las tendencias de consumo de variedades de panadería integral varían dependiendo de los países. En el caso de Reino Unido y el Sur de Europa, el consumo de panadería integral supone cerca de un 3%, mientras que en países como Alemania, de gran tradición en el consumo de este tipo de productos, el porcentaje se aproxima al 10%. En cuanto a los países nórdicos, la panadería integral posee una importante cuota de mercado y, entre sus variedades, los productos que incorporan grano entero están presentes en la mayoría de los panes que el consumidor adquiere en el mercado. En los Países Bajos, los panes integrales que contienen un 50% del grano entero conforman el 25% del mercado.

Desde el punto de vista nutricional, la nutricionista y doctora en Farmacia, Amil López Viéitez, destaca que el consumo de pan integral en sus distintas variedades posee un efecto beneficioso para el organismo ya que “el almidón de los cereales, en especial de los integrales, se transforma lentamente en glucosa en el intestino, sin provocar un aumento brusco de la glucosa en sangre, ni de insulina. La insulina es una hormona secretada por las células beta del páncreas en función del equilibrio existente entre los hidratos de carbono y las proteínas de cada comida”.

La nutricionista afirma que “a mayor cantidad de fibra, el alimento engorda menos pues al elevar menos la glucemia, tiene menor efecto sobre la insulina y genera menos sobrepeso y acumulación de grasa. Además, el pan integral es más saciante por lo que reduce la ingesta de otros alimentos calóricos equilibrando el balance energético de la dieta y favoreciendo un peso más saludable. La fibra ayuda a reducir el colesterol y los triglicéridos, por lo que también mejora el pronóstico de las enfermedades cardiovasculares”.

Amil López también subraya que “los odontólogos aconsejan también el consumo de pan integral por su carácter menos pegajoso que el pan de molde; así, provoca menos caries, por lo que es la opción de elección para los bocadillos de niños y adultos”.

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