Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

jueves 18 de abril de 2019

Portada
02/04/2019

31M, volverán, pero serán menos

Vidal Maté. @trigo_limpioVM

La España despoblada se quedó prácticamente vacía el pasado domingo con la manifestación convocada en Madrid contra el abandono de los pueblos fundamentalmente por organizaciones sociales de Soria y Teruel y apoyada por más de 80 plataforma de otras tantas zonas rurales con el mismo problema.

Allí estábamos quienes, heroicos, siguen manteniendo esas zonas en riesgo de extinción, aunque, como señalaba una pancarta, ” Somos duros, pero no tontos”, y otros muchos miles de personas que en su día salimos de ese territorio para hacer vida en el medio urbano.

Con buen criterio, los organizadores dejaron claras las cosas contra protagonismo en la manifestación de organizaciones sindicales o de los partidos políticos, algo prácticamente imposible en tiempos de precampaña para unas elecciones generales donde el voto rural perdido en una veintena de provincias en despoblamiento puede jugar un papel decisivo. Es por lo que, en el ejercicio de su libertad como ciudadanos, allí estaban, entre el personal, pero dejándose ver, cuatro representantes claves del gobierno ante el problema de ese medio rural, Agricultura, Trabajo, Economía e Industria, Planas, Valerio, Calviño y Maroto, faltaron incomprensiblemente Educación, Transición, Fomento, Presidencia….; por la oposición del PP la exministra Tejerina, Rivera por Ciudadanos, Vélez por Vox y Echenique por Podemos. Había más.

Sobre quienes no han pillado aún gobierno, nada se puede decir sobre su papel sobre en adopción de decisiones en relación con el viejo problema del mundo rural, no solo del sector agrario. Echenique hacía un canto a la coherencia señalando que el día era para el protagonismo de los agentes sociales, de las personas, y no para otros protagonismos, aunque para ser realmente coherente frente al resto, lo lógico hubiera sido pasar desapercibido. Desde Ciudadanos la organización en su día defensora de suprimir ayuntamientos, donde los alcaldes ponen tiempo y dinero de su bolsillo, y eliminar las diputaciones, se aprovechó la ocasión para hablar de medidas trasversales de planes integrales, posiciones en ambos casos casi o nada creíbles si se ve el peso que ha tenido el mundo rural en sus trabajos como oposición parlamentaria. La caza del voto despoblado ha servido, al menos, para que Rivera se montara en un tractor, suponemos limpio de polvo y paja. Un gesto de acercamiento.

Sobre quienes han estado o se hallan en el gobierno, los manifestantes lo escribieron claro con unas pancartas, en unas pocas frases que parecían una llamada desesperada, un lloro de impotencia y no un guiño de esperanza.  “Ser pocos no resta derechos”, repetían todas las plataformas, porque “Pagamos la misma fiscalidad”, porque ”Tenemos derecho a vivir en nuestros pueblos” y  porque “Nos cuesta más cuando salimos a estudiar.”

”Los pueblos no son solo para el verano”, decían los de comarcas que habían sufrido la mayor emigración y donde quienes se fueron volvían a abrir sus casas en periodo estival, “Abrimos toda la semana, no solo de viernes a domingo” repetían los de comarcas más favorecidas por las visitas de los fines de semana, ”y avisaban,” Porque si cerramos, ¿dónde vais a ir?”. “Sin inversión ni derechos, sólo habrá tierras en barbechos”, concluían.

La manifestación como un grito entre el orgullo, la resistencia y la impotencia de sentirse históricamente abandonados durante décadas, aunque se bailara la jota castellana en Cibeles, retumbaran los tambores y se lanzaran tracas para dejarse oir. Somos así.

Los representantes del gobierno y de gobiernos anteriores estaban allí viendo en las pancartas los problemas de esa España despoblada que sobre el papel venían a apoyar. La de mi pueblo, solo el nombre: ”Mazuela”. Sobraban mensajes. Tras ella sólo tres personas, tres mujeres nacidas allí y hoy visitantes fieles a sus raíces del fin de semana, porque los pocos más que quedan ya no creen, y razones no les faltan, en todo esto.

Por todo lo visto, con tanto apoyo individual de nombres del gobierno, lo increíble es que en los consejos de ministros no hayan salido en los últimos tiempos más propuestas concretas de apoyo para no dejar morir estos pueblos, de apoyar la actividad con medidas concretas y que solamente  estemos hablando de planes y programas huecos en los que nadie cree, ahora con acuartelamientos de Defensa, cuando se han cargado unos y otros los cuarteles de zonas, cuando se puede recordar el Plan eñe de Zapatero con inversiones en el mundo rural que, en mi pueblo sirvió para adecentar un almacén donde se guarda una manguera y un carretillo o la Comisión Interministerial bien intencionada del mismo gobierno que no aguantó las primeras de cambio y de la que nunca más se supo hasta la fecha. Los populares, teóricamente con el voto en esas zonas más cercano a sus posiciones, tampoco tienen nada de lo que presumir durante su paso por el gobierno.

 El 31 marzo fue una cita histórica para la defensa del mundo rural. Juraron que volverían si no hay respuestas a sus demandas. Seguro que volverán. Pero, serán menos.

 

<< volver

MÁS EN Columna Central

05/04/2019