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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

24 DE noviembre DE 2020

'No existe una persona más interesada en el bienestar de sus animales que el propio ganadero'

Qcom.es.- “La desconexión urbana: ganadería, animalismo y alimentación” es el título del libro que acaba de publicar, ¿qué nos puede contar acerca de él y qué le ha llevado a escribirlo?

Óscar Caso.- El libro es un ensayo que aporta mi visión, argumentada a partir de mi experiencia de más de 20 años en el sector ganadero y mis conocimientos veterinarios, de cómo la sociedad urbana actual se encuentra desconectada y tiene un enorme desconocimiento sobre el mundo rural, la ganadería y la naturaleza animal. La consecuencia de todo esto ha originado las corrientes animalistas, que equiparan valores y cualidades de animales y seres humanos y que, finalmente, han originado la aparición de nuevas tendencias en alimentación humana, como el veganismo, que prescinde de todos los alimentos de origen animal en la alimentación humana por motivos de conciencia.

El motivo que me llevó a escribir el libro fue tener que estar soportando, en ciertos pero cada vez más numerosos medios de comunicación, informaciones incorrectas, sin comprobar la veracidad de las fuentes, interesadas o directamente falsas sobre el sector ganadero y la alimentación humana. Sentía la imperiosa necesidad de rebatir toda esta intoxicación mediática y fue el confinamiento por la pandemia del Coronavirus lo que me proporcionó el tiempo necesario para poder plasmar mi opinión personal y profesional sobre estos temas.

Q.- Como veterinario de profesión, ¿cree que la sociedad urbana tiene una concepción errónea de la profesión ganadera y la alimentación?

O.C.- Tras tanta mala información, en la población humana prácticamente se identifica ya a ganadería con maltrato animal y así, se denominan productos “éticos” a aquellos que no tienen origen animal indicando que estos productos no provienen, por tanto, de animales sometidos a situaciones de sufrimiento durante su vida. Este hecho resulta indignante para cualquier persona que trabaje en el sector ganadero porque es absolutamente falso. Los animales en las granjas, como norma absolutamente general, son criados con dedicación, mimo y mucha vocación, proporcionando a los animales una vida absolutamente digna y cumpliendo la multitud de normas que existen en materia de bienestar animal. Pero nunca se debe perder la perspectiva de la finalidad por la que se cría a estos animales, que no es otra, que proporcionar alimento a los seres humanos, para lo cual, evidentemente deben ser sacrificados.

El sacrificio de animales para la alimentación humana, cumpliendo todas las normas existentes, es absolutamente ético.

La población eminentemente urbana identifica ya también como alimentos saludables a verduras, hortalizas y frutas y asocia a los productos de origen animal como poco sanos e incluso perjudiciales para la salud. La humanidad ha llegado hasta aquí, y a ser lo que es, consumiendo productos de origen animal, y así, en situaciones tan recientes como la pandemia por el Coronavirus se ha vuelto a identificar como esenciales a alimentos como carnes, pescados, leche o huevos, todos de origen animal. No serán tan poco sanos cuando en realidad son considerados como esenciales.

Q.- Pero, ¿cree que es toda la sociedad urbana o solo una parte que es la que más grita y a la que más se le oye?

O.C.- Es solamente una parte de la población urbana a la que más se oye.

Pero esto es así en muchos otros sectores de la sociedad, no sólo ocurre en aspectos exclusivos de la ganadería y del mundo animal. Desgraciadamente, en los medios de comunicación vende mucho más lo negativo, morboso o sensacionalista que la cultura, el progreso y el bienestar.

Lo que sí es, desde mi punto de vista, muy preocupante, es que estos pocos cada vez son más y con más voz, y es en este punto donde yo he querido aportar algo con mi libro: comunicar, proporcionar información sobre un sector cada vez más desconocido, hacer reflexionar, abrir los ojos y pensar qué somos, de dónde venimos y sobre todo, a dónde vamos.

Q.- Un músico mima su guitarra porque es el instrumento que le permite desarrollar su profesión. Usted como ganadero imagino que cuida a sus animales para que estén lo mejor posible y así se críen lo antes posible. ¿Es así?

O.C.- No existe una persona más interesada en el bienestar de sus animales que el propio ganadero. Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que el 99% de los ganaderos cuida con mimo y dedicación a sus animales. Primero, porque ser ganadero lo considero una profesión vocacional, es una labor dura, no excesivamente bien remunerada y que requiere de una disponibilidad absoluta, todos los días del año. Y segundo, porque como profesión que es, de su buena práctica deriva el sustento del ganadero y de su familia. Además existen ya también multitud de normas de bienestar animal de obligado cumplimiento que son las que marcan cuáles deben ser las prácticas correctas en la cría de cada especie ganadera.

En cuanto a lo de criarse lo antes posible, es una afirmación que no es correcta y da pie a conceptos erróneos sobre la ganadería. Cada especie ganadera tiene su propia vida productiva, marcada por su genética y que se debe respetar para obtener un rendimiento correcto del animal. Esta vida productiva es evidentemente menor que su capacidad vital potencial pero no tiene porqué ser menor que la duración que tendría su vida en la naturaleza. En una granja casi todos los factores que pueden amenazar o comprometer la vida del animal están controlados, en la naturaleza todos los animales están expuestos a multitud de factores que ponen su vida en peligro: ambientales, depredadores, enfermedades, etc.

Q.- El título de su libro y la portada ya habla por sí solo pero, ¿qué consecuencias ha tenido esta huída a las ciudades además del despoblamiento?

O.C.- La huída masiva de la población del medio rural en dirección a las ciudades, se supone que en busca de una vida mejor, no sólo ha provocado una despoblación del medio rural sino que ha acabado originando, tras varias generaciones de vida exclusivamente urbana, una desconexión de esta población urbana con el medio rural y la naturaleza animal.

Esta desconexión urbana ha acabado derivando en un cambio en la concepción de la relación entre seres humanos y animales, originando el mal llamado animalismo, que equipara absolutamente valores y cualidades de ambos, lo que finalmente ha acabado en la aparición de nuevas tendencias en la alimentación humana, como el veganismo, que prescinde de todos los productos de origen animal en la alimentación humana.

Todo esto ha puesto en el disparadero a la ganadería, un sector que hasta ahora había resultado imprescindible en el progreso de la humanidad y al que ahora se le atribuyen prácticas de maltrato animal generalizado a lo que además se han sumado recientemente acusaciones de ser casi el principal responsable del cambio climático.

Q.- Últimamente se está hablando mucho del cambio climático y la ganadería como mayor agente causante del mismo, ¿qué puede decirnos al respecto?

O.C.- El ser humano comenzó a contaminar este planeta en el mismo momento que se bajó de un árbol y encendió un fuego en la entrada de su cueva para calentarse y protegerse. Si trasladamos este pequeño hecho a miles de años de progreso tecnológico y a una población humana de 8.000 millones de personas y con un crecimiento exponencial, podemos todos hacernos una idea del impacto que todo esto supone en el planeta.

En definitiva, es toda la actividad humana la responsable de la contaminación del planeta y del cambio climático. Dentro de esta actividad humana está también la actividad ganadera, que, por supuesto, también interviene en estos procesos, pero en su justa medida y en la proporción correspondiente. Pretender acusar al sector ganadero de ser el principal responsable del cambio climático creo que responde a intereses ocultos de, seguramente, otros sectores mucho más devastadores con este planeta que la ganadería.

Creo que, empleando simplemente la lógica, nadie puede pensar que vacas, cerdos o pollos sean más responsables de lo que ocurre a nivel ambiental que todas las industrias, aviones, automóviles, calefacciones, aires acondicionados o todos los residuos que generamos exclusivamente los seres humanos.

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