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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

7 DE junio DE 2013

El consumo de aceite de oliva fuera de casa

Los nuevos hábitos de consumo hacen que la hostelería y restauración tengan cada vez más peso en el consumo diario, sobre todo en las grandes ciudades. El canal HORECA, que engloba tanto la restauración estructurada (cadenas de restauración, hoteles, catering, instituciones) como la restauración desestructurada (restaurantes, bares y cafeterías), ha ido adquiriendo cada vez más importancia y se ha convertido en un eslabón imprescindible para la industria alimentaria.

La Interprofesional del Aceite de Oliva ha elaborado un estudio para determinar los hábitos de compra, uso y consumo en el canal HORECA. Este análisis ha permitido a las empresas del sector del aceite de oliva definir estrategias concretas de promoción del consumo en el ámbito extradoméstico.  

El estudio se focaliza en establecimientos, clientes y distribución especializada de los más importantes núcleos de población de este país. A través de ellos, se ha analizado qué tipo de aceites se usan en los establecimientos y de qué manera, la categoría de productos y la frecuencia de adquisición, la percepción del cliente y las formas habituales de consumo.

El consumo de aceite de oliva en restaurantes y hoteles

Se podría decir, que el aceite de oliva se encuentra presente prácticamente en todos los restaurantes y hoteles de España. La mayor parte de los locales, un 69,2% emplea aceite de oliva virgen extra en sala. Muchos restaurantes, ofrecen diferentes categorías de aceite (oliva, virgen y virgen extra). Los restaurantes lo eligen en base al sabor y al precio.

En cuanto al uso del aceite de oliva en platos, el estudio revela que se utiliza principalmente en verdura y platos fríos. En este caso específico, el aceite es virgen o virgen extra. En lado contrario, se encuentran los platos de repostería y fritos, que son los que menos aceite de oliva emplean. Además, su uso para la elaboración de platos calientes o para freír es poco común, siendo los locales donde se utiliza más habitualmente los de ticket alto o de cocina mediterránea/italiana.

En relación a la disposición del producto, el aceite de oliva está siempre al alcance del cliente, sin embargo, en los restaurantes de carta existe una tendencia creciente a darlo bajo demanda.

Las preferencias del consumidor

La percepción del consumidor es que el consumo de aceite de oliva ha aumentado en los últimos años debido a la preocupación de la población por mantener una alimentación sana.

Pero ¿cómo prefiere encontrarse el aceite de oliva en el restaurante? El cliente prefiere que le ofrezcan el aceite ya en la mesa. Aunque bien es cierto, que las personas encuestadas afirman que pedirlo da más sensación de seguridad. En una escala de mayor a menor, los consumidores prefieren el formato mono-dosis, seguido de la aceitera tradicional y finalmente, la botella de marca.

En este aspecto, los clientes consideran de forma muy positiva el envase irrellenable por dos motivos principales: seguridad y garantía de calidad.  

Al mismo tiempo, el cliente asocia el aceite de oliva a las mesas de los restaurantes y el de girasol a la cocina de éstos. No obstante, consideran muy positivamente que el uso de aceite de oliva en la cocina y lo verían como un motivo de elección de restaurante.

Aceites con sello de calidad

Las Denominaciones de Origen (D.O.), en general, certifican que determinados productos son de calidad. En el caso del aceite de oliva, existe un amplio desconocimiento entre restauradores de las D.O. de aceite de oliva. La mayoría no compran aceite de oliva con D.O. y se suelen decantar por los productos más económicos. Además, los que lo compran, no recuerdan que D.O. tiene su aceite de oliva virgen extra.

En el caso de las marcas, el restaurador no suele usar marcas de distribuidor, pero sí las emplean en mayor medida los bares/cafeterías (26,4%), menor en restaurante (16,0%) y aún menor en hoteles (8,3%).

Por lo que respecta a los distribuidores, la mayoría no suelen trabajar con aceites de oliva virgen extra con D.O. (55,1%). Además, encuentran una gran traba, el precio, en estos productos para su comercialización.

En cuanto a las marcas, cuanto más especializado es el distribuidor, trabaja con menos marcas, el 62’7% del total especializado trabaja con una sola marca.

Por último, en este tema, y en lo que respecta al consumidor, la mayoría destaca que no recuerdan que le hayan ofrecido un aceite de oliva virgen extra con D.O. en un restaurante. A pesar de ello, consideran la marca y la D.O. un elemento importante para decidir la calidad del aceite, tras las características organolépticas y antes del precio.

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