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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

El bloqueo de Rusia muestra los problemas de nuestro comercio exterior cárnico

Ricardo Miguelañez. Ingerniero Agrónomo. @rmiguelanez

El empresario Carlos Serrano tomó posesión hace medio año como presidente de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), la principal organización empresarial de la industria cárnica de ámbito nacional, que agrupa a cerca de 800 empresas distribuidas por toda la geografía española. Qcom.es entrevista al presidente quien nos explica la situación del sector tras el bloqueo ruso a los produtos cárnicos españoles.

¿En el plano asociativo, cuál ha sido su principal tarea en estos meses?

En el ámbito asociativo e institucional estamos consolidando y potenciando nuestra base asociativa en estos tiempos tan complicados, e intensificando el trabajo con las organizaciones en las que ANICE participa.

En este sentido, acabamos de dar un paso importante en CONFECARNE, la organización que pusimos en marcha con FECIC hace ya 15 años, incorporando a las otras dos asociaciones nacionales, ANAFRIC y APROSA, e iniciando una nueva etapa completando la representatividad de la Confederación, su unidad y capacidad para la defensa de los intereses del sector cárnico español a nivel nacional e internacional.

Las exportaciones son un eje fundamental para el sector cárnico. ¿Cómo están evolucionando?

Nuestro sector se ha convertido en el primer exportador de la industria agroalimentaria española y en una potencia en el mercado mundial de productos cárnicos y las exportaciones son una variable estratégica para el sector, pero también para la economía española.

Por ello, urge poner en marcha Real Decreto de Exportaciones, que va a ordenar nuestro comercio exterior y da garantías a los países importadores, una normativa que ANICE apoya decididamente.

Necesitamos que haya un compromiso firme de la UE y del Gobierno español para lograr la apertura de los mercados aún cerrados o con trabas y problemas, para que las empresas exportadoras puedan desplegar estrategias de exportación estables y eficientes. Y para ello, pedimos que se movilicen todos los recursos necesarios a nivel diplomático y comercial en estrecha colaboración con los sectores afectados, y que se incorporen estas cuestiones a las agendas de los altos representantes del Estado.

¿Cómo están afectando a su desarrollo problemas como el reciente bloqueo de Rusia a los productos cárnicos españoles?

La situación con Rusia ha vuelto a poner sobre la mesa los problemas sin resolver de nuestro comercio exterior cárnico y la necesidad de avanzar en su solución de forma inexcusable. En este sentido, Rusia ya nos había bloqueado las exportaciones de porcino hace más de un año, aduciendo motivos sanitarios, y el embargo de agosto ha afectado al vacuno, pero también rompe las expectativas y negociaciones para que se normalizase la situación de bloqueo anterior para nuestras carnes de cerdo.

El sector vacuno tiene importantes mercados potenciales en Asia, Oriente Medio y la cuenca mediterránea, además de las oportunidades que pueden surgir por la reorientación del comercio mundial como consecuencia de estos embargos.

Además, la UE tiene fuerza comercial suficiente para establecer negociaciones de apertura con países y mercados muy interesantes, como es el caso de China, segundo importador mundial de carne de vacuno, tras Rusia.

En este sentido, ¿cuáles cree que deben ser los próximos pasos que tienen que dar desde las instituciones? 

El sector también pide una mayor agilidad de respuesta a las autoridades españolas en la apertura de mercados, donde deben tenerse presentes aspectos como la capacidad de autoabastecimiento de los países terceros. Sabido es que Rusia es casi autosuficiente en carne de aves y está comprometido es serlo en el porcino, pero no en vacuno. La misma circunstancia se da en China, donde España ha dirigido ingentes esfuerzos en abrir las exportaciones de carne de ave, de forma infructuosa, y no se ha impulsado la apertura del vacuno, donde hay mayores oportunidades para el sector exportador español.

Un ejemplo de la falta de reacción española es que otros países de la UE, con el mismo status sanitario que España (caso de Irlanda) han sido capaces de abrir ya mercados de gran interés para el vacuno, como Japón y Filipinas.

Hay que señalar que dos terceras partes de nuestras exportaciones cárnicas se dirigen a la Unión Europea, y de este porcentaje, la mayor parte de nuestros productos va a Francia, Alemania, Portugal e Italia. Por ello, tenemos otros dos retos importantes: por un lado, incrementar de forma rápida nuestras ventas exteriores a mercados extracomunitarios y en productos de mayor valor añadido, productos elaborados que nos diferencien de la competencia de otros países.

Están participando de forma decidida en la puesta en marcha y consolidación de las interprofesionales cárnicas…

Sí, la mejora de la competitividad del sector está ahora fuertemente ligada a la consolidación de la vertebración a través de las Organizaciones Interprofesionales del cerdo blanco (INTERPORC), del cerdo ibérico (ASICI) y del ovino y caprino (INTEROVIC), a la puesta en marcha de las correspondientes Extensiones de Norma en cada una de ellas, y a la reciente creación de otra interprofesional para el sector del vacuno (PROVACUNO), el único gran sector que carecía de ella

A través de estas organizaciones y su capacidad para generar recursos, los sectores podrán abordar proyectos de investigación para mejorar la calidad de las producciones, así como iniciativas de promoción, defensa y mejora de la imagen de las carnes y su papel en una nutrición equilibrada, completa y saludable.

¿Cuál es el estado de la I+D en el sector cárnico?

Se ha avanzado mucho en estos últimos años. Hoy ya es difícil encontrar una Pyme cárnica que no participe o haya desarrollado algún proyecto innovador. Por un lado, el sector ha sabido aprovechar el marco jurídico y fiscal favorable para abordar en estos años los necesarios procesos de I+D+i.

Y, por otro, el grado de madurez del mercado cárnico español, las nuevas tendencias de consumo y requerimientos de la población así como el marco normativo también han empujado a las industrias a la innovación para poner en el mercado productos cada vez seguros, adaptados a los requerimientos nutricionales o de los nuevos modelos sociales de consumo, y que sean competitivos y rentables.

En este sentido, estamos trabajando para facilitar la participación activa de las empresas españolas en proyectos de I+D+i y la captación de los fondos de innovación dentro del “Horizonte 2020”.  

¿Cómo valora la puesta en marcha de la Ley de la Cadena Alimentaria?

Evidentemente, era necesaria. Estamos siguiendo con detalle su aplicación, la puesta en marcha de la Agencia y el Observatorio y todos los pasos necesarios para que se logre definitivamente superar los desequilibrios en las relaciones comerciales.

La estructura empresarial de nuestro sector atomizada y basada en las Pymes, junto a la altísima concentración de la distribución, llevó a unas relaciones comerciales difíciles y desiguales, que ha sido muy difícil corregir tanto a nivel normativo como en la práctica comercial cotidiana. Los plazos de pago, en estos momentos en un nivel de normalización impensable hace unos años, han supuesto un profundo lastre para las pequeñas y medianas industrias, agravado por los problemas de financiación de los últimos años.

Por ello esperamos que esta nueva ley contribuya de forma seria a conseguir un marco estable y equilibrado entre la industria proveedora y la distribución.

Hablando de leyes, su sector está viviendo en los últimos meses cambios normativos de importancia, según han manifestado desde su asociación. ¿Cómo están influyendo en la actividad de las empresas?

Efectivamente, la industria cárnica es uno de los sectores industriales más profusamente regulados y controlados. Fíjese si estamos regulados que hasta tenemos funcionarios públicos (los inspectores veterinarios) de forma fija en nuestras instalaciones.

Por un lado, tengo que decir que en los últimos meses se han puesto sobre la mesa algunas normativas generales con una influencia muy negativas para nuestro sector, como las referidas a la cogeneración o el nuevo impuesto sobre gases fluorados. La industria cárnica no puede seguir acumulando cargas –impuestos y tasas- sobre su actividad de forma continua, porque eso amenaza seriamente la viabilidad de las empresas y dificulta de forma preocupante la recuperación económica.

Por otra parte, en lo referido específicamente a nuestro sector, el pasado mes de junio entraron en vigor dos importantes normas: los nuevos Reglamentos que modernizan la inspección veterinaria de la carne y la Norma de calidad de los derivados cárnicos.

En el primer caso, estos Reglamentos de la UE suponen avances en control, trazabilidad, seguridad, y la necesaria modernización en la inspección veterinaria de la carne de porcino -a la que aludía antes-, que era una continua petición de la industria, para acabar con un sistema que estaba basado en principios decimonónicos.

El nuevo sistema se basa en la identificación y evaluación de los riesgos actuales llevada a cabo por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), y se da un papel protagonista a la información de la cadena alimentaria (ICA). En todo caso, pensamos que se tendría que haber profundizado en la participación más activa y en la delegación de tareas en el personal de los mataderos, de acuerdo con los principios que rigen la propia legislación comunitaria sobre responsabilidad de los operadores de la cadena alimentaria.

Y en el caso de la Norma de calidad de los derivados, otra histórica reivindicación del sector y cuya publicación agradecemos al MAGRAMA, se han sustituido las viejas normas que habían quedado completamente obsoletas y que eran un foco de conflictos con los servicios oficiales, limitando la innovación y la atención a los nuevos requerimientos del mercado. Esta nueva norma elimina obstáculos a la actividad económica del sector y le ofrece mayor seguridad jurídica, promoverá la innovación y proporcionará al consumidor mejor información en el etiquetado.

Como se ve, nuestro sector tiene un marco regulatorio y de controles exhaustivo y en continuo cambio, lo que suele traducirse en incremento de costes y necesidad de inversiones continuas. Ahí está también el nuevo Reglamento de aditivos, la aplicación de los requisitos de control del bienestar animal en el sacrificio, el Reglamento de información al consumidor o los proyectos del Ministerio de Agricultura sobre el aprovechamiento de los llamados Sandach (subproductos no destinados al consumo humano), así como la revisión de la prohibición general de aprovechamiento de las proteínas animales transformadas (PATs) en la alimentación de animales no rumiantes, que siguen preocupando al sector por su impacto negativo en al competitividad de las empresas.

Para finalizar, dos de los productos cárnicos emblemáticos, el ibérico y el jamón serrano, están también inmersos en cambios normativos…

Sí, estamos trabajando en la aplicación de la nueva Norma de Calidad del ibérico y su desarrollo a través de la nueva Extensión de Norma de la interprofesional ASICI, y a la vez, de forma paralela en estos dos sectores, por la creación de una I.G.P. del Cerdo Ibérico y otra I.G.P. del Jamón Serrano, que otorgue a estos productos mayor protección y oportunidades de promoción y desarrollo.

Las IGP tienen asociado el derecho de propiedad intelectual y las ETG (como la del jamón serrano), no. Esto supone una gran defensa en la protección del nombre del producto, evitando que en otros países pueda emplearse la denominación “Jamón Serrano” o “Jamón Ibérico” para otros productos, es decir que se vincule y circunscriba la elaboración al territorio peninsular, evitando la competencia desleal y desprestigio internacional de la denominación y del producto.

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