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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Las exportaciones cárnicas crecieron un 3,9% más que en 2012

Redacción Qcom.es

El sector cárnico español exportó en 2013 un total de 1,43 millones de toneladas de productos frescos, y 138.736 toneladas de elaborados, lo que representó unas ventas exteriores de 4.189 millones de euros, un 3,9% superiores a los 4.034 millones de euros de 2012, que a su vez habían crecido un 11% respecto a los 3.644 millones facturados en 2011.

La industria cárnica ha pasado, en apenas 25 años, de no hacer ventas exteriores a convertirse en el primer sector exportador de la industria agroalimentaria española y en una potencia en el mercado mundial de productos cárnicos. Las exportaciones se han configurado ya desde hace años como una variable estratégica para el sector, en muchos casos como una apuesta decidida de futuro y crecimiento, y, para otros –en estos últimos años de crisis económica generalizada- como tabla de salvación para superar la difícil situación del mercado nacional.

Se puede destacar que dos terceras partes de las exportaciones españolas se dirigen a la Unión Europea, y de este porcentaje, la mayor parte de nuestros productos va a Francia, Alemania, Portugal e Italia. Por ello, las empresas españolas deben incrementar de forma rápida las ventas exteriores a mercados extracomunitarios y valorar productos elaborados que marcan la diferencia con respeto la competencia de otros países.

En relación a la disminución de las exportaciones de productos frescos durante 2013, hay que remarcar que es, en buena medida, consecuencia directa del cierre del mercado ruso (las ventas a Rusia se redujeron prácticamente a la mitad).

Las exportaciones de carnes y despojos, por su parte, supusieron unas ventas de 3.278 millones de euros, de los que 2.388 millones corresponden a carnes de porcino, 477 millones a vacuno, 124 millones a ovino y 289 millones a despojos. A su vez, los elaborados vendidos en el exterior facturaron 911 millones de euros, encabezados por jamones curados (276 millones) y embutidos curados (242 millones de euros).

Hay que reseñar como hito, que las exportaciones de carnes de cerdo (congelada y fresca) se mantuvieron, pese a las dificultades, por encima del millón de toneladas, nivel alcanzado por primera vez en 2012, y suponen por sí solas el 56% del valor de las exportaciones cárnicas.

Frente al sostenimiento del volumen exportado de carne de cerdo, cayeron las ventas exteriores de despojos, que bajaron casi un 13%, y  en cuanto a carne de vacuno, la tendencia positiva del primer semestre del año se vio truncada con un notable descenso durante los últimos seis meses, para acabar el año con una bajada del 1% para un total de unas 126.000 toneladas. Y, curiosamente, el ovino fue la única carne que experimentó un crecimiento porcentual reseñable, subiendo alrededor de un 9% respecto a 2012.

Productos elaborados

Los elaborados siguieron en una senda netamente positiva, creciendo en conjunto un 13% en volumen y en valor, aupados especialmente por un espectacular incremento del 16% en las exportaciones de jamones y paletas curados (blanco e ibérico).

Las exportaciones de carnes y despojos realizadas por la industria en 2012 representaron el 34,8% de la producción cárnica de España, pero sólo representan el 10,7% de la producción de elaborados, aunque en estos últimos ejercicios este porcentaje ha ido progresando suave pero continuamente.

En todo caso, hay que distinguir el desigual comportamiento de las exportaciones por tipos de producto y por destino. Así, las ventas de carne de porcino a la Unión Europea y a terceros países crecen de forma constante, mientras que en productos elaborados crecen en los últimos años eficientemente en el área comunitaria, pero descienden casi en el mismo porcentaje a países terceros. Este talón de Aquiles tiene que hacer reflexionar sobre la necesidad de

Por lo que se demuestra que en la necesidad estratégica de desarrollar las ventas en mercados exteriores, la industria sigue consiguiendo avances, pero existen elementos de la internacionalización sobre los que hay que trabajar.

Por una parte, hay que lidiar con la competencia de otros países, cuyos operadores no tienen que enfrentarse a la exhaustiva batería de condicionantes normativos e ineficiencias administrativas, que lastran de forma muy importante la competitividad de las empresas españolas.

Y por otra parte, pese a que se han producido importantes avances desde hace unos años, es necesario completar la eficacia exportadora con instrumentos nuevos que se correspondan con el potencial de las empresas para que sean eficaces.

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