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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Valor nutricional de los productos lácteos

Redacción Qcom.es

Existen muchas formas de conservar la leche, entre las que destacan el queso, la nata, la mantequilla y las leches fermentadas (yogur). Son los denominados productos lácteos, que tienen una gran relevancia dentro de la alimentación humana.

Valor nutricional de los productos lácteos

Desde el punto de vista nutricional, los productos lácteos constituyen uno de los pilares de la alimentación. Ello se debe fundamentalmente a que son alimentos muy completos, ya que en su composición tienen una gran variedad de nutrientes, concretamente son alimentos especialmente ricos en proteínas y calcio de fácil asimilación. Además, su composición variable hace que sea fácil adaptar su consumo a todo tipo de dietas y diferentes requerimientos nutricionales.

Proteínas: Los productos lácteos contienen proteínas con todos los aminoácidos esenciales, por lo que pueden cubrir las necesidades de aminoácidos del ser humano. Las proteínas lácteas presentan una alta digestibilidad y valor biológico, por lo que se definen como proteínas de alta calidad.

Lípidos: En la leche, los lípidos vehiculizan las vitaminas liposolubles (A, E y K) y se absorben conjuntamente. En los productos lácteos hay diversos componentes bioactivos de interés dentro de su materia grasa, como la esfingomielina y el ácido linoleico conjugado (CLA), este último con potenciales efectos beneficiosos para la salud: cardioprotector y antitumoral.

Hidratos de carbono: Los hidratos son fundamentales en el metabolismo del sistema nervioso central. En la leche, el hidrato de carbono predominante es la lactosa, disacárido compuesto de glucosa y galactosa, que proporcionan hasta el 25% de la energía total de la misma.

Vitaminas: La leche es una fuente importante de vitaminas, concretamente aporta 0,19 miligramos de B2 por cada 100 mililitros. La cantidad diaria recomendada (CDR) en adultos es 1,6 mg/día; por ello, con 840 ml de leche se cubre la CDR. Por otro lado, las cantidades de vitaminas A y D son proporcionales a la cantidad de grasa presente en la leche, ya que se pierden al desnatar.

Minerales: En los productos lácteos cobra gran importancia el aporte de calcio (macromineral), que en la dieta media proporciona el 65-75% de la CDR. Además de calcio, los lácteos también son fuente de potasio, magnesio, zinc y fósforo.

Lácteos insustituibles en la niñez y la adolescencia

Para dar a conocer todas estas propiedades la FENIL ha desarrollado durante los últimos años la campaña Lacteos Insustituibles a la que se puede acceder a través de www.lacteosinsustituibles.es.

Los productos lácteos deben tomarse en todas las etapas de la vida, pero hay situaciones concretas que requieren una ingesta más elevada. Es especial, aquellas en las que se necesita un mayor aporte de calcio. Es en ella en las que debe hacerse mayor hincapié en el consumo de dichos productos.

Desde un punto de vista nutritivo, los productos lácteos contribuyen de manera importante a una correcta alimentación del niño y del adolescente gracias a la gran variedad de nutrientes de su composición, la elevada densidad de nutrientes y su adaptabilidad permiten que puedan formar parte de dietas variadas y cumplir distintas funciones nutricionales.

Un aporte óptimo de calcio en las tres primeras décadas de vida es fundamental para adquirir una masa ósea adecuada. Para conseguirlo, se estima necesaria la ingesta de 1300 mg/día de calcio desde los 10 a los 19 años.

Ingestas recomendadas

En cuanto al número de raciones recomendadas, en el caso de los niños, pasados los primeros años, se recomiendan 2-3 raciones diarias que se aumentarán a 3-4 raciones durante la fase de rápido crecimiento de laadolescencia. En principio, y si no existe sobrepeso o antecedentes familiares de dislipidemia, es recomendable que tanto niños como adolescentes tomen lácteos sin desnatar o enteros, ya que al retirar la grasa se pierden vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales.

En el caso de baja tolerancia a la leche por la presencia de lactosa, la amplia variedad de productos lácteos permiten otras alternativas, como por ejemplo el yogur, el queso y otras leches fermentadas.

Otros productos lácteos como los batidos y helados, por ejemplo, pueden utilizarse como recompensa. El consumo de batidos de leche o yogur ofrecen una alternativa saludable al combinarse con fruta. En cuanto a la mantequilla, su consumo, más limitado, contribuirá a la variación dietética que tanto necesita el niño.

Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se ha convertido en un tema muy comentado durante los últimos años. Es importante saber diferenciar entre alergia a la leche e intolerancia a la lactosa, porque de ello dependerá que cambien o no nuestros hábitos de consumo.

Una persona alérgica presenta una reacción inmunitaria contra un alérgeno, en este caso, con alguna proteína de la leche, por lo que no tolerará ningún lácteo salvo aquellas fórmulas que contienen hidrolizados de proteínas. Sin embargo, una persona que tenga intolerancia a lactosa desarrolla síntomas ante el azúcar presente en la leche (lactosa), pero éstos serán menores si se trata de queso, yogur y otras leches fermentadas, ya que en estos alimentos  hay menos lactosa que en la leche. Los síntomas sólo afectan al aparato digestivo.

Por ello, las personas que tienen intolerancia a la lactosa sí pueden consumir algunos productos lácteos, especialmente si los ingieren en pequeñas cantidades y/ acompañados por otros alimentos (por ejemplo, leche con café o cereales)

Otras personas necesitarán la restricción de la lactosa durante un período aproximado de 4 semanas, para después ir reintroduciendo la lactosa paulatinamente.

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