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miércoles 20 de marzo de 2019

Más que una pauta nutricional

La sociabilidad, ingrediente básico de la Dieta Mediterránea

Yaiza de la Campa. Periodista

En pleno cruce de tres continentes, con cargas históricas enormes y oleadas culturales extraordinarias, la cuenca mediterránea ha sido una encrucijada de caminos y culturas, ideas, conocimientos y personas, que a lo largo de milenios ha ido catalizando buena parte del progreso cultural que ha conformado la civilización occidental, tal como la entendemos desde nuestra visión contemporánea.

Estas dinámicas milenarias han dejado huellas evidentes. Probablemente, la dieta constituya una de las más presentes, sólidas y permanentes. Y es que, como diría el historiador francés Braudiel, viajar por el Mediterráneo es encontrarse el mundo romano en el Líbano, la prehistoria en Cerdeña, las ciudades griegas en Sicilia, la presencia árabe en España.

Los alimentos en el Mediterráneo no son meramente nutrientes, convocan.

No hay duda que en esta zona, cuando hablamos de ingredientes de su dieta, a la trilogía trigo, vid y olivo, a las legumbres, a las verduras, a las frutas, al pescado, a los quesos, a los frutos secos, hay que añadir un condimento esencial, quizás un ingrediente básico: la sociabilidad.

Alimentos que convocan

La Dieta Mediterránea se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, como pan, pasta, arroz, verduras, hortalizas, legumbres, frutas y frutos secos; el empleo de aceite de oliva como fuente principal de grasa; un consumo moderado de pescado, marisco, aves de corral, productos lácteos (yogur, quesos) y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y aportes diarios de vino consumido generalmente durante las comidas. Su importancia en la salud del individuo no se limita al hecho de que sea una dieta equilibrada, variada y con un aporte de macronutrientes adecuado. A los beneficios de su bajo contenido en ácidos grasos saturados y alto en monoinsaturados, así como en carbohidratos complejos y fibra, hay que añadir los derivados de su riqueza en sustancias antioxidantes.

10 recomendaciones básicas de la Dieta Mediterránea

  • 1- Utilizar el aceite de oliva como principal grasa de adición.
  • 2- Consumir alimentos de origen vegetal en abundancia: frutas, verduras, legumbres y frutos secos.
  • 3- El pan y los alimentos procedentes de cereales (pasta, arroz y especialmente sus productos integrales) deberían formar parte de la alimentación diaria. ¡Ojo! Hay que tener en cuenta que sus productos integrales nos aportan más fibra, minerales y vitaminas.
  • 4- Los alimentos poco procesados, frescos y de temporada son los más adecuados.
  • 5- Consumir diariamente productos lácteos, principalmente yogurt y quesos.
  • 6- La carne roja se tendría que consumir con moderación y si puede ser como parte de guisos y otras recetas. Y las carnes procesadas en cantidades pequeñas y como ingredientes de bocadillos y platos.
  • 7- Consumir pescado en abundancia y huevos con moderación.
  • 8- La fruta fresca tendría que ser el postre habitual. Los dulces y pasteles deberían consumirse ocasionalmente.
  • 9- El agua es la bebida por excelencia en el Mediterráneo. El vino, al igual que la cerveza, debe tomarse con moderación y durante las comidas.
  • 10- Realizar actividad física todos los días, ya que es tan importante como comer adecuadamente.

 Fotos: Fundación Dieta Mediterránea

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