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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

5 DE mayo DE 2020

Algo positivo vamos a sacar de esta crisis, menos mal

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Los registros de contaminación desde el inicio de la crisis del COVID-19 muestra que la producción ganadera y la industria cárnica no son los principales responsables del cambio climático. Hace unos meses, el IPPC, por no alargarme, un instituto oficial de la Unión Europea para estudiar entre otros temas la contaminación, emitía un informe sobre el uso de la tierra y la mayoría de los medios nacionales generalistas se echaron encima de la agricultura, pero sobre todo de la ganadería y la industria cárnica como causante de todos los males del cambio climático y que había que dejar de criar animales y de producir carne. Menos mal que nuestros ganaderos no lo han hecho, aunque presión si que han tenido para mandarlo todo a tomar viento fresco.

Y digo que menos mal porque la situación de confinamiento en España ha revelado que la contaminación de gases como el CO2 o el dióxido de nitrógeno han descendido más del 60% de media en las principales áreas urbanas del país. Es verdad que no se tienen datos en otras zonas rurales todavía y de otras emisiones, pero lo que es cierto es que la producción ganadera y cárnica han seguido manteniendo su actividad e incluso la ha incrementado, y menos mal.

Y no es que me lo invente yo. La Agencia Espacial Europea ha difundido imágenes en las que se observa la importante disminución de las emisiones de dióxido de nitrógeno en los países que habían paralizado las actividades no esenciales, donde el descenso de la contaminación ha sido también espectacular, mientras que los sectores ganaderos continúan produciendo de forma responsable para suministrar a la población, menos mal.

Hasta organizaciones ambientalistas como Greenpeace han manifestado que ya solo en la primera semana de estado de alarma decretado por el Gobierno, los valores medios de dióxido de nitrógeno en ciudades como Madrid apenas alcanzaron el 40% del límite fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Unión Europea (UE).

Con estos datos, el sector ganadero-cárnico español reafirma una vez más su compromiso con la sostenibilidad, la mejora del medio ambiente y la reducción de los Gases de Efecto Invernadero, cuya mitigación es una medida inexcusable y un reto mundial de todos los actores económicos y sociales. Menos mal que este nuestro sector es de gente dura que aguanta lo que les echen, les apoye quien les apoye o no les apoyen.

La actividad agroalimentaria, y especialmente la ganadero-cárnica, se ha mostrado en esta crisis una vez más como fundamental para el suministro regular a la población española de alimentos seguros y de calidad, producidos con criterios de sostenibilidad y respetando el bienestar animal, porque sí señores, las cría de animales de abasto se hace en todos los casos cumpliendo escrupulosamente la legislación que marcan nuestros queridos legisladores de Bruselas, que hace muchos años que no visitan una granja ni ven un animal de abasto, pero sin embargo les dicen a los productores cómo tienen que hacerlo. Los ganaderos llevan aguantando muchos años el tirón de normas a cumplir en materia de seguridad alimentaria, bienestar animal y respeto al medio ambiente, y lo cumplen. Menos mal que tienen mucha paciencia, cumplen las normas y ya está, porque sino hubieran echado ya el cierre.

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