Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

jueves 18 de abril de 2019

Opinión
09/04/2019

Un pueblo despoblado...es...

Vidal Maté. @trigo_limpioVM

Cuando se habla de despoblamiento rural se utilizan los datos oficiales de densidad de habitantes, los menos de 12 personas por kilómetro cuadrado en Soria,Teruel, zonas de Guadalajara y tantas otras comarcas de las personas de edad que habitan en los mismos, el número de  jóvenes, mujeres o los nacimientos. Pero, por debajo de todas esas cifras, el despoblamiento se escenifica con otras señas de identidad mucho más concretas que son las que realmente contribuyen a ese progresivo vaciado cuyas salidas pasan obligatoriamente por estrategias conjuntas de todas las Administraciones.

Despoblamiento es carecer de aquellos viejos coches de línea que antaño recorrían los pueblos por carreteras de piedras blancas para desplazarse a los núcleos urbanos. Ahora están asfaltadas, pero sin esos coches porque las rutas han dejado de ser rentables para las empresas y se ha condenado al aislamiento a miles de habitantes sin otros medios de transporte.

Despoblamiento es el cierre de líneas férreas por falta de rentabilidad.

Despoblamiento es que, mientras se presume oficialmente de sanidad universal, en cientos de pueblos con personas que han cotizado durante décadas, hay un médico y a veces, una enfermera un día a la semana y acudir al centro comarcal de salud, sea cosa de la generosidad de los vecinos para personas de edad, sin medios de transporte.

Despoblamiento es depender de la furgoneta de intermediarios de cuarta generación que se aprovisionan en cualquier grupo de distribución, para que miles de habitantes de una zona puedan disponer de bienes de consumo desde los alimentarios a todo tipo de productos básicos, debiendo abonar un IPC más elevado que el pagado por los habitantes de medios urbanos.

Despoblamiento es ir cerrando, por falta de rentabilidad y de personas para trabajar en las mismas, miles y miles de explotaciones ganaderas extensivas.

Despoblamiento es sentir que la imagen del un pastor en el campo envuelto en su capote con sus ovejas es una estatua o una imagen a retratar por si es la última.

Despoblamiento es ver cómo las hierbas anegan los montes y se comen las calles de los pueblos.

Despoblamiento es cada mañana, abrir una ventana y ver las calles vacías.

Despoblamiento es el cierre los cuarteles de la Guardia Civil y que los uniformes verdes se vean solo en las motos del Seprona pidiendo papeles a los agricultores sobre el uso de semillas certificadas o por el medio ambiente y que la seguridad de los pueblos semi abandonados haya quedado mermada y reducida a la Operación Roca.

Despoblamiento es que cierren las escuelas y que solo haya coches de ruta recogiendo a los niños cada mañana en la parada de cada pueblo para acudir a un centro comarcal.

Despoblamiento es la existencia de pueblos donde los niños no puedan jugar en las eras ni al futbito por falta de banquillo y que deban hacer solitarios.

Despoblamiento es la carencia de estructuras de servicios desde el ocio a internet.

Despoblamiento es la masculinización del medio por falta de mujeres que optan por salir del medio.

Despoblamiento es cuando el alcalde del pueblo, a la vez que agricultor o ganadero, es el responsable gratis de las chapuzas de urgencia desde la colocación de una luz, una baldosa o echar el cloro al agua del depósito.

Despoblamiento es el dominio de las personas de edad avanzada y las familias asumiendo las tareas asistenciales.

Despoblamiento es de noche ese pueblo fantasma que ves desde la carretera arropado por cinco farolas, con las calles vacías, en la semioscuridad que en invierno pone el cartel de cierre a las seis de la tarde.

Despoblamiento es pasear en la noche por tu pueblo e ir poniendo nombres y recuerdos a docenas de casas cerradas de quienes ya nunca volverán.

Despoblamiento es buscar una farmacia de madrugada a kilómetros de distancia.

Despoblamiento son comisiones y comisariados de estudios, que se quedan durante años en los despachos de campañas electorales.

Despoblamiento es haber deteriorado durante décadas la imagen de sector de segunda, desde ser agricultor o ganadero, médico, maestro, cura y hasta el de periodista agrario.

Despoblamiento es sentir como tu pueblo se agota sin solución, aunque ahora el mundo rural sea un problema de moda, cuando la situación ya es en una gran parte irreversible porque el campo, con pocos votos, no recibe un real decreto urgente ni en los actuales Consejos de Ministros sociales de pre campaña y solo son promesas electorales.

Contra el despoblamiento, servicios sociales, médicos, medidas asistenciales, de ocio, infraestructuras, educación, desde la primaria a la secundaria y la superior y que la necesidad de salir de casa para realizar estudios no suponga poner sobre la mesa la renta de la explotación. Antes, gran parte de ese papel lo hicieron a bajo coste o gratis los internados religiosos.

Contra el despoblamiento, redistribución de ayudas PAC, de los fondos para desarrollo rural, dando prioridad a quienes, además de ser agricultores y ganaderos genuinos, viven, cuidan, disfrutan y sufren el medio.

Contra el despoblamiento, apoyo a la explotación familiar y a las explotaciones ganaderas extensivas.

Contra el despoblamiento, ayudas globales de verdad, lejos de la rapiña de Hacienda, para la instalación de los jóvenes en el medio.

Contra el despoblamiento, de entrada, una agricultura rentable.

Contra el despoblamiento, reconocimiento social, más allá del turismo fin de semana relajado en la paz del campo descubriendo campesinos o aldeanos, no conviviendo con agricultores o ganaderos.

Contra el despoblamiento, no los análisis de zonas piloto promovidos por el gobierno, como si no se conocieran las causas o la ocurrencia de rebaja del IRPF de Ciudadanos, defensor de eliminar las Diputaciones.

Contra el despoblamiento, incentivar la actividad, trabajo, empresas al menos en cabeceras de comarca, porque para no pagar el IRPF, antes tiene que haber ingresos.

Contra el despoblamiento, impuestos acordes con el lugar donde el habitante no puede pagar el coste de los pocos servicios que recibe.

Contra el despoblamiento, un ejemplo a destacar: las casi 4.000 cooperativas que suponen el empleo directo de 100.000 personas, pero ese papel merece un análisis aparte.

Ejemplo de despoblamiento es mi pueblo, Mazuela, en Burgos, ocho casas abiertas del medio centenar de hace medio siglo, iglesia monumental excedentaria, un cura compartido con cinco pueblos más, que sigue creyendo en el medio rural; médico un día a la semana; carne de emigración a la capital, País Vasco, Madrid o Cataluña; donde ya no nacen niños, no quedan rebaños y las cuadras están abandonadas; donde en el pasado los cazadores debieron arrinconar sus viejas escopetas por arrendar la caza a los vascos que llegaban con sus repetidoras y volvían locas a la perdices, todo para cuadrar el presupuesto municipal y pagar la música el día de la función; donde durante los últimos años se han echado trancos en muchas puertas y solo han crecido las lápidas en el camposanto; donde se critica al alcalde ya en el cargo por varias legislaturas, porque nadie se presenta; donde la ilusión se limita a unas semanas de verano por la vuelta de los que tuvieron que abandonar, donde, el alcalde hace de enterrador, el monaguillo de aguacil y, por no quedar, ya no queda gente ni para morirse.

<< volver

MÁS EN Opinión

17/04/2019