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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

El mercado de los platos preparados gana peso entre los consumidores

Lucía Mallol. Periodista

Calidad, sencillez, rapidez y buen precio. El resultado de conjugar estos factores no es otro que el mercado de los platos preparados. Alimentos de última generación, cuya oferta y demanda van en aumento, con los que cocinar resulta más sencillo. Basta con un abrir, servir y listo para degustar auténticas delicatesen gastronómicas.

Hay que remontarse al año 1954 para encontrar el origen de estos alimentos. Y se lo debemos al estadounidense Gerry Thomas, pionero en el diseño de la comida preparada, que no llegaría a los lineales de los supermercados españoles hasta 1989.

Desde entonces, las investigaciones en la materia no han cesado y se ha pasado de concebir este tipo de alimentación como comida rápida a consumidores conscientes de que son alimentos de alta calidad, preparados y listos para comer, que mantienen intactas todas sus cualidades organolépticas y nutritivas.

Ahorrar tiempo en la cocina sin tener que renunciar a la calidad es una de las principales ventajas que nos brinda este tipo de alimentos. La amplia gama de productos ya elaborados que encontramos en los supermercados satisface las necesidades de unos consumidores cada vez más exigentes gracias a que el sabor es el de toda la vida.

En 2011, el mercado de los platos preparados superó los 2.000 millones de euros, lo que supuso un 3,5 por ciento más que en 2010, según datos de la consultora DBK. Y es que la crisis está pasando de largo por un sector en auge, tanto en el mercado doméstico, como en el canal horeca.

El envejecimiento de la población, algo más del 20 por ciento del consumo corresponde a jóvenes; un aumento de los residentes de otros países y una proliferación de los hogares con un solo miembro (4,4 millones) son algunos de los factores que explican que, cada día, más consumidores se decanten por este tipo de alimentación.

Por lo que respecta al sector hostelero, entre las principales ventajas que les proporcionan este tipo de alimentos señalan un mayor control del suministro, la reducción de la manipulación y la eliminación de residuos.

La amplia diversidad de este tipo de alimentación hace que cada día sea más difícil su clasificación. Sin embargo, tras hacer una primera distinción entre precocinados -aquellos que exigen terminar su preparación culinaria en el momento de consumir- y cocinados -solo exigen calentado-, se pueden agrupar en tres grandes categorías en función de la tecnología aplicada y las condiciones de conservación.

Una oferta casi inagotable 

Lejos quedaron las pizzas y pastas precocinadas con las que se introdujo este sector en nuestros supermercados. Hoy en día, con una oferta casi inagotable, en la que podemos encontrar desde tortilla de patata, hasta torrijas, pasando por cremas, pastas, sopas, ensaladas, carnes estofadas, pisto, alcachofas o menestra, los platos preparados hacen las delicias de los consumidores que no disponen del tiempo suficiente para cocinar, de aquellos a los que no les llaman los fogones y de quienes comen en sus puestos de trabajo. Y es que, en los tiempos que corren, toman fuerza ideas como el ‘calentar y listo' o ‘como en casa'.

Gracias a esta diversidad ya no hay que renunciar a consumir comida casera por falta de tiempo o de ganas.

Tipos de platos preparados 

Refrigerados

Tales como tortillas de patata, pasta fresca, ensaladas preparadas y guisos, entre otras variedades.

Congelados

Entre los que destacaríamos pizzas, croquetas, bocaditos de pollo, aros de cebolla, etcétera.

Esterilizados y deshidratados

Entre ellos destacan alimentos como la fabada, lentejas o los callos y las sopas, cremas o pastas preparadas deshidratadas. En el caso de este último tipo de productos, la preparación culinaria pasa por rehidratar los alimentos.

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