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lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes

AB Azucarera Iberia, obligada

Ricardo Migueláñez. Ingeniero Agrónomo. @rmiguelanez

El pasado 30 de diciembre, las organizaciones profesionales agrarias y sectoriales, ASAJA, Confederación Nacional de Cultivadores de Remolacha Azucarera (CNCRA), COAG y UPA, así como AB Azucarera Iberia formalizaron la firma del Acuerdo Marco Interprofesional (AMI) de ámbito nacional para las campañas remolacheras azucareras 2015/16  a 2019/20.

Esta firma, que se había venido retrasando en el tiempo por las reticencias y la parsimonia mostrada por la parte industrial, culmina el trabajo de varios meses de compleja negociación con el fin último de aunar una serie de objetivos que contribuyan a consolidar un cultivo agroindustrial de gran importancia socio-económica en varias zonas del país (Castilla y León, Andalucía, La Rioja, País Vasco y Navarra), y a afrontar con garantías de estabilidad el reto que supondrá para su supervivencia la supresión de las cuotas de producción en la UE en 2017.

En buena parte, Azucarera Iberia se ha visto “forzada” a firmar este nuevo AMI con vigencia de un lustro para no desmerecer y ponerse a la altura de los compromisos alcanzados por la sociedad cooperativa ACOR con sus socios productores, así como para asegurarse la actividad y la viabilidad económica de sus plantas industriales en Castilla y León (León, Zamora, Valladolid y Burgos) y Andalucía (Cádiz) que, de otra forma, corrían riesgos ante el próximo finiquito del sistema de cuotas.

El Reglamento 1308/2013, por el que se crea la Organización Común de Mercados en la Unión Europea había modificado la regulación que el sector azucarero remolachero ha tenido durante un largo periodo. En especial, destaca la supresión del sistema de cuotas de azúcar, que ocasionará un cambio sustancial en las relaciones interprofesionales, motivado por la liberalización del sector, que hará necesaria la puesta en marcha de medidas novedosas de flexibilización del cultivo de remolacha y de la fabricación azucarera.

En el nuevo AMI, por  un lado, se regulan las relaciones interprofesionales entre los cultivadores-productores de remolacha azucarera y la industria fabricante de azúcar (Azucarera) en el periodo 2015-2020, lo que dará estabilidad al conjunto del sector y, por otro, se distinguen dos periodos claramente diferenciados: el primero, caracterizado por el mantenimiento de las cuotas de azúcar hasta la campaña 2016/17 y, el posterior, sin cuotas.  

La cuota asignada a Azucarera, en la firma del nuevo AMI, es de 378.480,2 toneladas, expresadas en cantidades equivalentes de azúcar blanco, que se distribuyen respetando los derechos históricos de contratación de los productores de remolacha.

En  el nuevo acuerdo interprofesional se recogen, entre otras novedades, dos que conviene destacar, al considerarse las más importantes. Así, por vez primera se prima la cercanía de la producción de raíz contratada a la fábrica, con el fin de incidir en la reducción de los costes logísticos de transporte y de hacer más sostenible y competitivo este cultivo. Así, el precio de la remolacha se complementaria con un suplemento  de 2 € por tonelada para la producción más próxima a las fábricas y de 0,5 €/t para la más alejada.

Por otra parte, se acuerda que el precio de la remolacha que perciba el agricultor esté vinculado a la evolución del mercado internacional del azúcar. Es decir, ese precio, en un determinado porcentaje, dependerá de cómo cotice el azúcar en los mercados internacionales y, por tanto, si éste es alto beneficiará al productor.

Como es lógico y por índole legal, en el nuevo AMI no figura el precio final a cobrar por la remolacha azucarera, aunque la voluntad entre las partes es condicionarlo a que el productor perciba de entrada un precio de garantía de 31,5 € por tonelada de raíz, lo que sumado a las primas de distancia y a la del mercado de azúcar, daría lugar a que la mayor parte de los cultivadores percibieran un mínimo de 33 €/t de remolacha facturada. Si a este importe se le suma la ayuda asociada voluntaria de calidad de la nueva PAC, más las ayudas agroambientales (producción integrada) que algunas CC.AA. han incluido en sus Programas de Desarrollo Rural (PDR) 2014-2020, se podría llegar hasta los 42 €/t, según calculan las organizaciones agrarias.

Investigación e innovación

Otros puntos importantes del nuevo AMI son que se mantendrá la preferencia en la contratación de remolacha para los agricultores históricos, incluso más allá de 2017, cuando concluya el régimen de cuotas, así como la apuesta del conjunto del sector por la Investigación, Innovación y Desarrollo (I+D+i), principalmente a través de la Asociación de Investigación para la Mejora del Cultivo de la Remolacha Azucarera (Aimcra), como elemento determinante para lograr los objetivos medioambientales y de competitividad agrícola e industrial que persigue el sector.

La conclusión del régimen de cuotas de producción de azúcar en 2017 hace, si cabe, aún más vital este último aspecto, dado que el sector deberá competir abiertamente con las producciones de países competitivos de la UE, como Alemania o Francia, con costes muchos más reducidos de producción, e incluso con el azúcar de remolacha o caña en el mercado internacional.

El nuevo AMI cobra así mayor importancia para garantizar la viabilidad futura del sector en este nueva etapa, en la que deberán afrontar los retos de continuar reduciendo y haciendo más eficientes los costes de producción (el consumo de energía eléctrica y de agua para regadío suponen al menos el 30% de los costes totales); de seguir introduciendo nuevas semillas (incluso, probablemente, admitiendo transgénicos) resistentes a las plagas y que permitan reducir el gasto en productos agroquímicos; optimizando aún más los sistemas logísticos de recogida, transporte, recepción y velocidad de la molienda, que han mejorado mucho en los últimos años…etcétera.

Precisamente y gracias a las mejoras introducidas en los últimos años, el cultivo de remolacha azucarera ha evolucionado bastante en nuestro país en rendimientos productivos (el objetivo de las 120 t de raíz por hectárea ha sido superado por muchos cultivadores de la Zona Norte y la intención es llegar a alcanzar las 130 t/ha, mientras que en la Zona Sur se persigue las 110 t/ha en 2020), siendo de los más altos de la Unión Europea.

En resumen, el nuevo AMI 2015-2020 establece un modelo de contratación de remolacha azucarera que ofrece estabilidad, transparencia y garantías de producción sostenible a un precio final rentable por encima de costes tanto con el vigente sistema de cuotas, como sobre todo después de que concluye el mismo en 2017.

Además, este acuerdo permite al sector seguir avanzando en productividad y en la mejora de la calidad del cultivo y de la producción de remolacha azucara, garantizando la cercanía del abastecimiento de materia prima para su molturación en las fábricas abiertas en la actualidad.

Frente a un cupo de medio millón de toneladas de azúcar que tiene España y un consumo interno de entre 1 y 1,3 millones de toneladas, el fin último del sector remolachero-azucarero es elevar la cobertura de esta demanda con producción propia, sin por ello descartar a medio plazo, si fuera posible y de forma puntual, estar presente también en el abastecimiento de algunos mercados foráneos.

La culminación de este AMI es un ejemplo de que, a pesar de las enormes dificultades que trae consigo la cada vez mayor apertura y liberalización del comercio internacional, cuando las partes quieren, pueden. La apuesta de este sector agroindustrial debería servir como paradigma y acicate para otros sectores agroalimentarios de nuestro país, como el lácteo o el vitivinícola, que se enfrentarán también en breve a unos mercados cada vez más abiertos.

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14/05/2014

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