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viernes 22 de septiembre de 2017

Reportajes

Adiós a las cuotas lácteas

Rocío Antón. Periodista. @rocio_anton

Ricardo Migueláñez. Ingeniero Agrónomo. @rmiguelanez

La desaparición, el 31 de marzo de 2015, del régimen comunitario de cuotas lácteas coloca al sector español ante un nuevo escenario que, en algunos agentes de la cadena,genera esperanza ante la posibilidad de contar con nuevas oportunidades de mercado y en otros, tambiénciertas incertidumbres sobre el impacto que puede tenerel cambio regulatorio.  

El sistema de cuotas, vigente en Europa desde 1984, se creó para estabilizar el mercado y controlar los excedentes, limitando la cantidad de leche que puede producir cada Estado miembro. En el caso de España, que incorporó esta regulación cuando se adhirió a la CEE en 1986, el cupo ha “encorsetado” siempre al sector, al ser muy inferior a las necesidades internas de consumo.

Según explica a Qcom.es el director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), Luis Calabozo, para determinar la cuota de leche se realizaron censos, pero, al coincidir el proceso con la implantación del IVA en el país, se declaró una producción inferior a la existente.

La picaresca española, en este caso por la no declaración de las cantidades reales producidas, generó una situación que hemos venido arrastrando desde la incorporación de España a la CEE. El resultado fue que el sector español solo fue autorizado a producir unos cinco millones de toneladas de leche anuales --cuando la producción real rondaba los siete millones y el consumo interno superaba los ocho millones--, mientras que el resto de países, según Calabozo,había recibido cuotas un 20% superiores a sus necesidades de consumo.

De ahí las asimetrías actuales: los grandes países productores a nivel europeo son Alemania (más de 30 millones de toneladas), Francia (unos 26 millones) y Holanda (unos 12 millones), con cuotas muy superiores a la española, que actualmente se sitúa en 6,5 millones de toneladas. Esta cuota es insuficientepara cubrir la demanda interna, de unos 9 millones de toneladas, por lo que España tiene que importar aproximadamente un tercio de lo que consume.

Oportunidades frente al “inmovilismo” actual

Para Calabozo, el cambio del marco regulatorioen el sector lácteo europeo presenta “posibilidades distintas al inmovilismo” al que obliga el régimen de cuotas y, en este contexto, considera que España tendrá la oportunidad de “explorar su potencial productivo y transformador”.

El director de Fenil reconoce que España ha partido de una “situación de desventaja” frente a otros países europeos, pero asegura que está preparada para afrontar un escenario sin cuotas.

Desde enero de 2010, según indica, la producción española de leche de vaca ha crecido en 650.000 toneladas y, en ese mismo periodo, las exportaciones en equivalente a leche de vaca han aumentado en 350.000 toneladas. Estos datos muestran, a su juicio, que,pese a las limitaciones, el sector aprovecha las posibilidades que tiene, tanto de aumentos de cuota como en los mercados internacionales. “El sector es capaz de afrontar los retos, innovar, invertir y prepararse”, subraya.

Calabozo se remite a las predicciones de organismos como la International FarmComparison Network (IFCN), que estiman que la producción de leche mundial, actualmente unos 780 millones de toneladas, deberá superar los 1.000 millones de toneladas en 2023 para atender la demanda global, impulsada por mercados emergentes como China, India y algunos países de África.

“España aspira a participar en esas oportunidades de mercado globales y, en la medida en que nuestros competidores europeos vean atractivo salir fuera del mercado comunitario, también esperamos tener mayores oportunidades en el mercado español”, destaca el director general de Fenil.

Según sostiene, “el mayor reto de la industria española es asegurar la sostenibilidad en el tiempo de leche de calidad suficiente para atender el mercado. De ahí la necesidad de incentivar las producciones, que sea un sector rentable, y asegurar la viabilidad de las explotaciones ganaderas”.

Aumentos de la producción del 2%-3% anual

El responsable de Ganadería de UPA, Román Santalla, calcula que las explotaciones españolas pueden incrementar su producción una media del 2% o el 3% anual. En su opinión, la desaparición de las cuotas arroja un panorama “con luces y sombras”.

Entre las sombras, cita la situación económica de los ganaderos después de que “el sector haya tenido que reestructurarse en un 85%”, y el hecho de que España afronta la liberalización “en peores condiciones” que Alemania, Francia y Holanda, que “han tenido el acelerador siempre pisado a fondo”.

Sin embargo, coincide en que “el fin de las cuotas supone dejar a un lado el hándicap de la producción y tener la posibilidad de reconquistar el mercado interno y de acceder a los mercados internacionales”.Para ello, Santalla apuesta por “hacer mucha piña, en primer lugar con los consumidores, a los que hay que ofrecer producto español de buena calidad, y también con la industria de origen español y con el apoyo explícito de las administraciones”.

Por su parte, el responsable del sector lácteo de COAG, Gaspar Anabitarte, considera que el sector español “es muy débil”, frente a otros países, y tiene costes de producción “muy elevados”, al tiempo que advierte de la posibilidad de que se produzcan bajadas de precios en origen si se generan grandes excedentes a nivel comunitario.

Por este motivo, aboga por desarrollar un modelo de producción que permita tener unos costes “más asumibles” y, entre tanto, también defiende la necesidad de que existan medidas de regulación de mercados, para adecuar la producción al consumo de lácteos en Europa. “Las cuotas han sido nefastas para nosotros, pero hay otros sistemas para regular las producciones”, sostiene.

José Luis Antuña, responsable sectorial de leche de Cooperativas Agroalimentarias, se muestra “moderadamente optimista” ante el fin del régimen de cuotas, que abre la posibilidad de producir en España parte de lo que actualmente se importa y de afrontar los mercados internacionales sin tener un techo que limite la producción.

Debilidad ante la demanda internacional

“Es una oportunidad y las explotaciones han dado un salto fundamental en eficiencia, costes y mejora de la gestión”, señala, antes de advertir de que también existe cierta dificultad para afrontar el mercado exterior: “la escasa capacidad para regular un exceso de producción cuando pare la demanda internacional”.

Antuña recuerda que la producción española se destina fundamentalmente al gran consumo, lo que supone una debilidad a la hora de atender la demanda internacional, más centrada en la leche en polvo.A este respecto, el director general de Fenil, Luis Calabozo,se muestra convencido de que, en la medida en que se pueda expandir la producción, habrá una mayor diversificación en la industria láctea.

Por otro lado, Antuña también indica que tras la supresión de las cuotas habrá grupos de trabajo de seguimiento del sector y recursos en casos de hundimientos de precios, al tiempo que aboga por analizar la evolución de los márgenes de explotación (teniendo en cuenta tanto el comportamiento de los precios como el coste de las materias primas).

Calidad Pascual apuesta por ganaderías competitivas

Calidad Pascual, que trabaja con unas 500 explotaciones españolas que suministran alrededor de 450 millones de litros de leche, asegura que su estrategia en el nuevo escenario sin cuotas “pasará por seguir apoyando al ganadero para asegurar su rentabilidad y sostenibilidad”.

“Queremos evitar el riesgo de que, si nuestros ganaderos no son competitivos frente a sus colegas extranjeros, se produzca una entrada masiva de leche procedente de otros países, poniendo en peligro el aprovisionamiento nacional. Este es uno de los retos de nuestra actividad”, indican a Qcom.es en fuentes del grupo alimentario, que, en cualquier caso, subrayan que sus granjas proveedoras de leche “son más viables, permitiéndoles un crecimiento sostenido”. En concreto, apunta que el volumen medio nacional de producción por ganadero se sitúa en 260.000 litros anuales, mientras que la media de los ganaderos de Pascual se encuentra en 750.000 litros.

La compañía subraya su voluntad de “seguir contribuyendo a la mejora del sector ganadero” y explica que, dentro de sus ejes de actuación con sus proveedores de leche, ofrece “numerosos programas de ayuda a los ganaderos para la profesionalización y rentabilización de sus explotaciones, incentivos para  el desarrollo integral de las instalaciones o servicios de carácter gratuito”.

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