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viernes 24 de noviembre de 2017

Reportajes
07/11/2017

Cataluña, independencia, sector agrario y alimentario

  • Su condición de tercer país podría suponer la paralización coyuntural de las ventas al exterior y el bloqueo de producciones agrarias, especialmente para las 6.000 granjas de porcino
  • Debería negociar un acuerdo como tercer país con la UE y nuevos acuerdos, convenios o protocolos con todo el mundo

Vidal Maté. @trigolimpio_VM

La aplicación del artículo 155 de la Constitución por parte del Gobierno español ha supuesto la paralización de la declaración del proceso independentista en Cataluña, si es que realmente se llegó a producir en las últimas semanas. Las elecciones convocadas para el próximo mes de diciembre y otro probable triunfo de los mismos partidos del actual Govern, no han cerrado la puerta a un nuevo proceso aunque, a la vista de lo sucedido, no parece probable que el nuevo gobierno vuelva a promover el mismo.

Desde la perspectiva del sector agrario y de la industria alimentaria, estos podrían ser los efectos de esa decisión a corto plazo:

Agricultura e industria alimentaria

Sector de la carne, básicamente el porcino, grasas, vinos y cavas y frutas de hueso serían las producciones más gravemente perjudicadas en un escenario de una Cataluña independiente consecuencia de las previsibles mayores dificultades para exportar, al menos en una primera fase de una duración indefinida. Frente a la situación actual bajo el paraguas comunitario, Cataluña pasaría a ser un tercer país. Ello significaría la necesidad de ser reconocida a efectos de comercio exterior por organismos internacionales como la Organización Internacional del Vino, la Organización Mundial de Sanidad Animal, Organización Mundial de Comercio, etc., y equiparar sus protocolos en aspectos básicos como sanidad animal o vegetal. Igualmente exigiría suscribir un acuerdo como tercer país con la Unión Europea, obviamente para acceder también al mercado español, similar al que tienen otros como Marruecos. Además, debería negociar acuerdos con cada uno de los terceros país con los que actualmente los tiene la Unión Europea. El resultado sería, coinciden expertos en comercio exterior alimentario, un bloqueo para las exportaciones y efectos negativos directos sobre la producción en origen. Cabe hacer referencia a que las negociaciones para la apertura del mercado chino la carne de porcino o para exportar algunas frutas se prolongaron durante dos años.

La industria alimentaria catalana constituye uno de los ejes de la actividad económica de la comunidad autónoma con casi 5.000 empresas de las que más de 800 corresponden al sector del pan, 600 a la carne, 550 a vinos y cavas, 180 a grasas y aceites y 155 a productos lácteos. En 2016 la facturación del sector ascendió a 25.666 millones sobre un total de 96.400 millones de toda la industria alimenta a nivel estatal y da empleo directo a 75.000 personas.

De ese volumen de ventas en 2016 las exportaciones ascendieron a 10.126 millones de euros, mayoritariamente al resto de los países comunitarios, a otros países europeos y a terceros países donde destacan Estados Unidos y países asiáticos. De los 15.000 millones restantes de la producción alimentaria, se estima que casi un 80% son comercializados actualmente en el resto de España, por lo que el volumen de producción a exportar en un nuevo escenario y en base a nuevos acuerdos superaría los 21.000 millones de euros.

En el conjunto de la industria alimentara catalana destaca el sector de la carne con un valor de 7.883 millones de euros que suponen el 35,5% del total estatal y el empleo en esa comunidad autónoma de 31.000 personas. Dentro del sector cárnico destaca muy por encima del resto el porcino con 6.000 granjas y el sacrificio de 20,5 millones de animales, el 41% del total de sacrificios del sector en España, con 1,7 millones de toneladas frente a los cuatro millones de toneladas producidas en toda España. Según los datos manejados por Josep Collado, secretario general de la Federación Catalana de Industrias de la Carne, actualmente el 76% de la producción de carne de la comunidad autónoma corresponde al porcino del que se exporta el 67% con casi 1,3 millones de toneladas por valor de 2.730 millones de euros donde destacan China, Francia y Japón. La industria de las grasas y aceites en Cataluña factura 3.140 millones de euros, el 27% de la industria en todo el Estado y exporta por valor de 880 millones. La de panadería y pasta factura 1.400 millones, el 20% de todo el sector y exporta por valor de 680 millones; la alimentación animal factura 3.096 millones, el 30,6% de todo el sector y 1.500 millones en vinos, el 23% de toda España. En el caso del cava, con una producción de unos 240 millones de botellas en más de 200 bodegas, la exportación el pasado año fue de 157 millones por valor de 435 millones de las cuales 111 fueron otros países de la UE y 46 a terceros países. En frutas la exportación se eleva a 926 millones.

Cataluña tiene un peso relativamente discreto en el conjunto de las producciones agrícolas ya que suponen solo poco más del 5% sobre el conjunto del Estado donde destacan frutas de hueso y pepita, vinos y cavas, forrajes o aceites y grasas. Por el contrario, su peso es muy importante en carnes y fundamentalmente en porcino cuya producción, en base a esas 6.000 granjas, especialmente en Lleida, que suponen el 27% de la producción estatal así como en pollos con el 20%, mientras ese porcentaje baja al 10% en carne de vacuno y al 7% en huevos o en leche.

A su vez, Cataluña, con una balanza ligeramente deficitaria en el sector agroalimentario, importó en 2016 materias primas por valor 10.639 millones de euros donde destacan cereales para su importante industria panadera donde destaca el grupo Europastry, semillas y grasas para grupos como Unilever Bunge o Cargill, oleaginosas y cereales para sus fábricas de piensos y cabañas ganaderas que cambiarían su actual estatus de importadores comunitarios básicamente por el puerto de Tarragona.

Ayudas directas PAC

En el último año, Cataluña percibió como ayudas comunitarias vía pagos directos a 49.000 agricultores un total de 317,7 millones de euros de los que 232,8 fueron de pagos desacoplados como pago básico, pago verde, jóvenes o pequeños agricultores. A esa cifra se sumaron 28,6 millones como ayudas acopladas directas, 19,2 millones como pago al sector del vino, 1,3 millones para programas promoción de frutas y leche escolar, 18 millones como fondos operativos a las organizaciones productores de frutas y hortalizas, 7,6 millones como ayudas excepcionales a frutas y hortalizas por el veto ruso y 10,2 millones para la apicultura y otros conceptos.

Junto a esa cifra percibió otros 58,1 millones en concepto de planes de desarrollo rural de los 348 millones que le corresponden en el programa de 2014 a 2020.

En una situación de independencia, agricultores y ganaderos catalanes dejarían de percibir esos fondos. Desde la organización Unió de Pagesos, defensora del derecho a decidir, uno de sus responsables, Joan Caball, señala que la nueva situación no tendría efectos negativos para el sector agrario. Interpreta el sindicalista agrario que si Cataluña aporta al Producto Interior Bruto estatal el 20% y como España aporta a la Unión Europea unos 11.000 millones de euros, el 1% de ese PIB, Cataluña dejaría de pagar más de 2.500 millones de euros, colchón en manos de su gobierno que servirían para compensar al sector agrario.

Seguros agrarios

El seguro agrario en Cataluña supuso en el último ejercicio la contratación de 33.382 pólizas de las 450.000 realizadas en todo el Estado con un capital asegurado de 2.800 millones frente a un total del seguro de 12.700 millones. Agricultura aporta al seguro para reducir el importe de las primas en todo el Estado 211 millones de euros y Cataluña seis millones. En una situación de independencia desde Agroseguro se estima que sería muy difícil realizar un seguro similar en Cataluña al no existir una diversidad de riesgos que hoy hacen viable la actividad aseguradora al ser las frutas el cultivo dominante. En ese contexto, se ve muy difícil que hubiera un seguro solo para Cataluña por la dificultad para lograr un reaseguro.

Denominaciones de origen y calidad diferenciada

Cataluña cuenta en la actualidad con unas 40 denominaciones de origen y de calidad diferenciada de las que 12 corresponden a denominaciones de origen en vinos, 13 a indicaciones geográficas protegidas de las que cinco son de carnes, dos de embutidos, dos de frutas, dos de hortalizas, una de turrones y una de harinas.

Como denominaciones de origen protegidas cuenta con otras 13 de las que cinco son de aceites, dos de quesos, una de productos lácteos, dos de legumbres, una de arroz, una de pera de Lleida y una de avellana.

Todas las denominaciones de origen carecerían de reconocimiento en un nuevo contexto de independencia.

Mecanismos de regulación

Cataluña quedaría fuera de la aplicación de los actuales mecanismos para la regulación de los mercados comunitarios. Aunque en los últimos años las reformas de la PAC han provocado una fuerte reducción de los mismos, se mantienen medidas como la retirada de excedentes ante los bajos precios que en este ejercicio supusieron eliminar del mercado más de 40.000 toneladas de fruta de hueso de las que la mitad serían catalanas.

Sector pesquero

Cataluña recibió del Fondo Europeo de la Pesca en el periodo de de 2007 a 2013 61 millones de euros de los que seis correspondieron a la administración central y 12 a fondos propios para tareas de adaptación de flota, acuicultura y desarrollo sostenible. Cataluña cuenta con 796 barcos con una media de 30 años, en su mayor parte de bajura y unas capturas en el marco comunitario de 25.000 toneladas frente a las 223.000 de todo el Estado, junto a casi 10.000 toneladas en acuicultura frente a una producción estatal de 335.000 toneladas.

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