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lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes

China, la 'tierra prometida' de la alimentación española

Gema Boiza. Periodista @GemaBoiza

El desarrollo de su economía, el aumento de sus clases medias y su gusto por los productos occidentales han convertido a China en un destino prioritario para las marcas internacionales de alimentación y bebidas. Marcas que ven en el gigante asiático un nuevo ‘el dorado’ al que destinar sus exportaciones, no sólo aceptadas sino miradas con muy buenos ojos por los consumidores chinos, por las distribuidoras presentes en el país y por el canal horeca. Con este telón de fondo, España tiene ante sí una oportunidad que es también un desafío: no dejarse arrebatar ni un milímetro del espacio que puede llegar a ‘ocupar’ en su ‘tierra prometida’.

Imparable. Ése es el ritmo de la evolución del sector de la distribución en China. Un sector que desde el inicio de la crisis financiera internacional en 2008 no ha parado de crecer registrando un incremento de su valor superior al 15 por ciento en los últimos cinco años. La razón de este éxito reside en que las distribuidoras chinas están dando entrada a cada vez un mayor número de alimentos y bebidas ‘made in Europe’ (incluida España) para dar así respuesta a las peticiones y demandas de sus consumidores.

Algo que ha contribuido a que el valor de las importaciones chinas en la industria alimentaria se haya quintuplicado en una década, al pasar de 8.000 millones de euros en 2004 a 43.000 millones en 2014, según cifras de InterChina, firma de consultoría estratégica y de asesoramiento en inversiones especializada en China.

Un país en el que sus consumidores han visto aumentar su capacidad adquisitiva y con ella sus deseos de probar sabores y olores oriundos de Occidente. Eso sí, no cualquier cosa ni a cualquier precio. El aumento de las clases medias en el gigante asiático está yendo acompañado de un interés creciente por productos nuevos, por los allí considerados premium, y por los que aporten garantías sanitarias (ésta es la tercera mayor inquietud de la población china sólo por detrás de la corrupción y de la seguridad del país).

De todos los productos más demandados por los consumidores chinos en los últimos años InterChina destaca seis categorías: snacks (galletas aperitivos, frutos secos…), productos infantiles, lácteos (especialmente la leche líquida), alcoholes (bebidas espirituosas, cervezas y vinos), productos frescos (con gran relevancia de cárnicos y frutas) y mediterráneos (con el jamón y el aceite de oliva como principales protagonistas). De todas ellas, España tiene voz y voto en al menos las cuatro últimas.

Opciones para España

El fin de las cuotas lácteas en la Unión Europea desde el pasado mes de marzo ha puesto contra las cuerdas a muchas explotaciones ganaderas de los Veintiocho. Sin embargo, la posibilidad de llevar sus productos lácteos a China –si el peso de la logística es soportable- podría aliviar esas tensiones. Sobre todo teniendo en cuenta que su demanda se ha disparado desde 2009 (eso sí, sobre todo la de la leche en packaging pequeños) y que Rusia –otro actor importante en el escenario de los productos lácteos- tiene vetadas las exportaciones comunitarias a su país desde hace ya más de un año.

Lo mismo les ocurre a los productores cárnicos de nuestro país, cuyas exportaciones estaban principalmente dirigidas a Rusia. Ahora, varios trimestres después del veto del Kremlin a los productos comunitarios –salvo contadas excepciones- China se antoja no sólo una opción sino una salida de emergencia que el hecho de no aprovecharla puede tener consecuencias nefastas.

En mejor situación está la industria de las bebidas, especialmente de las cervezas y los vinos. Las primeras tienen ante sí una buena oportunidad de negocio en China dado el gusto de los consumidores del gigante asiático por las marcas de cerveza importadas, entre las que se encuentra la española Mahou-San Miguel. Junto a ella también se han hecho su hueco otras gigantes internacionales como Heineken, Damm, Stella Artois, Corona, Duvel o Franziskaner, entre otras.

Además de las cervezas, los vinos españoles también gozan de buena salud en China. Los datos más recientes del Observatorio Español del Mercado del Vino revelan que en el primer trimestre de este año, China aumentó más del 20 por ciento sus importaciones de vino, debido en gran medida al desarrollo del envasado, que supuso el 79 por ciento del volumen y hasta el 93 por ciento del valor total adquirido.

En ese reparto, España registró, según los datos de este Observatorio, un enorme aumento del volumen exportado de vino espumoso (65 por ciento más que en la misma época del año pasado), envasado (53 por ciento más) y a granel (129 por ciento más). Eso sí, en los tres casos a precios muy inferiores a los del primer trimestre de 2014. De ahí que la asignatura pendiente en este sector sea seguir vendiendo pero a precios algo más altos.

Nuestra mejor baza

Con otro de los productos con el que España tiene tareas que hacer es con el aceite de oliva.  Nuestro oro líquido beneficiaba de una muy buena situación en China, con un aumento de su consumo año tras años, hasta el último 2014, cuando el Gobierno de Pekín lanzó una campaña que animaba a sus conciudadanos a la contención del gasto. Ahora, el reto del aceite de oliva español es reconquistar a las clases medias chinas, las mismas que ayudaron a catapultar su consumo.

Y además de en las categorías de productos, la pata en la que España y sus marcas tienen que trabajar es en encontrar el modo de hacer llegar sus productos a China de la mejor y más rentable manera. Y es que el comercio en China está dividido en dos partes igual de fuertes por el momento: el tradicional y el moderno.

Y si en el segundo la entrada no es del todo complicada, en el primero sí lo es. De ahí que InterChina aconseje a los productores de alimentación y bebidas estudiar las diferentes opciones para aterrizar y hacerlo con éxito en el gigante asiático. Opciones entre las que se encuentran la de ir acompañado de un socio local, ya sea sólo gestor del marketing y las ventas o directamente importador, ó la de crear una jointventure con un actor chino.

Eso, en lo referente al canal de la alimentación. En el horeca, la demanda de productos occidentales está siendo de tal envergadura que son los propios locales de hostelería y restauración los que buscan alimentos y bebidas de este lado del mundo. Una demanda que está siendo muy impulsada por la construcción de nuevos núcleos urbanos.

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