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lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes

Dia se enfrenta a una avalancha de denuncias de sus franquiciados

Teresa Sánchez

"La litigiosidad es mínima, estamos muy tranquilos". Todos los portavoces de Dia, incluido su consejero delegado, Ricardo Currás, han insistido en los últimos días en la misma idea después de que el Gobierno pidiera a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que abriera una investigación para esclarecer si la compañía estaba incurriendo en prácticas abusivas en la relación con sus franquiciados. De momento, los hechos han dado la razón a la empresa porque la CNMC ha archivado el caso al no encontrar indicios suficientes de una infracción de la legislación. Pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que el problema haya terminado.

El hecho es que, aunque Dia trate de restar importancia al conflicto con sus franquiciados, y a pesar del archivo por parte de la CNMC, se está enfrentando a una avalancha de denuncias, tanto en el ámbito administrativo como en el judicial. De momento, la asociación Asafras, que asegura representar a unos 80 franquicias en España y que tiene conversaciones con cerca de 200 más a nivel mundial, ha presentado ya denuncias, al margen de la de la CNMC, al Defensor del Pueblo, al Ministerio de Economía, a la CNMV y a la Comisión Europea. Todo ello, al margen de las denuncias individuales que se están presentando en distintos juzgados de todo el país. Y lo peor para Dia es que esto puede ser sólo el principio porque, según explican desde Asafras, no se trata sólo de una cuestión española.

Las supuestas prácticas abusivas están empezando a llegar también a los tribunales de Portugal, Francia, Argentina y Brasil. En este último caso, los franquiciados han conseguido incluso que el problema haya llegado hasta el parlamento del Estado de Sao Paolo.

Durante el acto de entrega de premios a las mejores franquicias, celebrado recientemente en Madrid, Currás aseguraba que la compañía no podría crecer si tenía en contra a éstas. "Son parte de nuestro equipo", llegó a decir. Pero lo cierto es que, según denuncian los franquiciados, las prácticas a las que supuestamente les somete la empresa les lleva directamente a la ruina.

"Primero tienes que pagar un canon de entrada y después depositar un aval por si dejas de abonar la mercancía, comprometiéndote además a adquirir un mínimo anual. El problema es que como fijan los precios y te obligan a vender muy barato aunque se factura mucho y ellos consiguen así ingresos, tú tienes que vender la mayor parte de las veces por debajo de costes y te arruinas en cuestión de meses", asegura uno de los franquiciados afectados, que sigue trabajando para la empresa y prefiere mantener el anonimato.

Dia reconoce que puede haber algún caso de malestar individual, pero asegura que no es generalizado y mantiene que sólo en España, a cierre del último ejercicio había 1.457 franquicias. Según ha asegurado públicamente la empresa, lejos de cerrar tiendas, cada vez se están abriendo otras nuevas.

Pero para los franquiciados la realidad es distinta. "Es verdad que el número de tiendas va en aumento, pero hay franquicias que se han traspasado ya hasta en cuatro y cinco ocasiones. Los dueños las venden a precio de saldo para pagar sus deudas y eso sin contar tampoco con que Dia está asumiendo algunas de ellas de forma indirecta a través para tratar de ocultar el problema".

El curso de las denuncias en marcha dependerá ahora en gran medida de la decisión que adopte la CNMC. Las franquicias presentaron a finales del año pasado la denuncia a través de la asociación Asafras y en un primer momento el organismo encargado en España de velar por la Competencia respondió que no era un asunto de su jurisdicción y que debían acudir a los tribunales ordinarios.

A partir de entonces, Asafras no ha dejado de movilizarse y reunirse con distintos grupos parlamentarios, hasta que tras analizar la documentación aportada, el PSOE instó al Gobierno a que actuara y éste respondió reclamando a la CNMC la apertura de un expediente.

El hecho de que la CNMC haya decidido no entrar en el caso podría suponer en la práctica, no obstante, que la Dirección General de la Competencia de Bruselas, a la que acudieron no sólo franquicias españolas sino también portuguesas y francesas, acabe archivando también la investigación.

Mientra tanto, una de las cosas que más preocupa al Gobierno es que el problema que Dia esta teniendo con sus franquicias no es aislado. Aunque se trata de un modelo empresarial que en los últimos años está logrando un desarrollo espectacular, en el mercado se están denunciando de forma permanente casos de presuntos abusos comerciales. Eso al margen de que cada vez haya mas personas que al encontrarse en una situación de desempleo y ante la imposibilidad de encontrar un trabajo, hayan apostado por montar una franquicia, entrando a veces en negocios para los que tienen una preparación previa y que acaban finalmente en la quiebra.

Compañías como Restalia -la dueña de Cien Montaditos y La Sureña-, Llaollao o Tommy Mel's disparan su crecimientos con la franquicia como base de negocio. Y otras, como Eroski o el Grupo Vips deciden dar un vuelco radical a su estrategia y apostar también por esta vía. Todo a la espera de lo que pueda ocurrir con Dia. Sus franquiciados están dispuestos a que siente un precedente, a que marque un antes y un después.

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