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lunes 17 de diciembre de 2018

Reportajes
30/10/2018

E-commerce, solución sostenible del sistema alimentario

Fernando J. Burgaz. Ingeniero Agrónomo

El impacto del comercio electrónico sobre los operadores del sistema alimentario, nos ofrece una buena muestra de las consecuencias que cabe esperar de la digitalización sobre la actividad de las empresas, sus procedimientos de trabajo y sus resultados económicos.

Las cifras globales sobre la utilización del comercio electrónico en nuestro país nos muestran un ritmo exponencial de crecimiento, en el último año disponible1  la facturación ascendió a 25.354 millones€, con un aumento del 22,2% respecto del año anterior y un crecimiento del 132,2% en los últimos 5 años.

De acuerdo con dicha información, se estima que 54% de la población mayor de 15 años realiza, con mayor o menor frecuencia, compras a través de internet. Entre estos compradores el 15,4% compra productos de gran consumo (alimentos y bazar) y el 11,2% compra en restauración.

Sobre el comercio alimentario por los hogares2 , las cifras son bien conocidas, con una compra online que en 2017 facturó 705,4 millones€, equivalente al 1,2% del consumo total del hogar. Facturación que supone un incremento del 93% respecto de la registrada en 2013.

Si comparamos estos datos de consumo en el hogar con la situación que se registra en otros países del mundo3  nos encontramos muy por debajo de los líderes europeos, como Reino Unido que alcanza el 6,3%, o Francia el 6,1%, y a una gran distancia de los países que lideran el ecommerce mundial como Corea del Sur, con el 18%, o China, con el 16%.

Pero se espera que estos datos se incrementen muy significativamente en los próximos años, gracias a la favorable valoración que se hace de este modelo, en especial se considera muy positiva la comodidad y el ahorro de tiempo que suponen su utilización, así como la amplitud de la oferta disponible, o la facilidad para comprar al disponer de un canal abierto las 24 horas de los 365 días del año, sin olvidar la conveniencia y la capacidad de adaptación a las circunstancias personales y laborales del consumidor.

También influirá favorablemente el acceso de los más jóvenes a la responsabilidad de compra en el hogar, ya que los internautas compradores mayores de 65 años representan el 7,4%, mientras que los situados entre 35 y 49 años representan un 37,3%.

Existe una clara unanimidad en relación con el gran potencial de crecimiento existente, pero es difícil saber hasta dónde puede llegar. Resulta complicado marcar horizontes, pero sí parecen razonables previsiones sobre un 25% de aumento hasta 2020, en tasas entre un 8 o 9% anual.

Alcanzar las previsiones existentes va a requerir un importante esfuerzo por parte de los operadores, ya que deben buscarse soluciones para resolver los frenos que actualmente limitan su desarrollo.

Entre ellos se encuentran cuestiones como las relativas a la gestión de la logística en las entregas (lo que se conoce como “última milla”), o el compatibilizar la gestión de esas entregas con la necesidad de reducir la huella de carbono en el transporte, en definitiva asegurar la sostenibilidad medioambiental del modelo, o el disponer de las adecuadas plataformas logísticas para canalizar el comercio de las pequeñas y medianas empresas.

También son importantes las limitaciones por las dificultades de acceso a la red, especialmente en zonas rurales, o las derivadas del manejo en internet del consumidor, se estima4 que el 45% de la población tiene unas habilidades digitales inferiores a las básicas. Sin olvidar las derivadas de la desconfianza que todavía se detecta en un número importante de consumidores sobre su adecuado funcionamiento, este factor es especialmente importante con los productos frescos en los que el consumidor quiere “ver y tocar” lo que va a adquirir.

El desarrollo del comercio electrónico y sus previsiones para los próximos años abren, como se señala seguidamente, nuevas oportunidades de crecimiento y de negocio a los operadores del sistema alimentario.

El número cada vez mayor de canales para realizar transacciones comerciales, hace que nos encontremos en lo que Deloitte define acertadamente como el “everywhere commerce”, es decir comprar lo que se quiera, cuando se quiera y donde se quiera. Estas nuevas oportunidades para acceder y contactar con el cliente o el proveedor, se convierten en un potente instrumento para paliar las restricciones de acceso al mercado que en muchas ocasiones los industriales y los productores vienen poniendo de manifiesto y presentando como uno de los factores que dificulta el éxito de los lanzamientos comerciales y el desarrollo de la innovación alimentaria.  

Pero también las pequeñas industrias y los artesanos, lo mismo que el pequeño comercio y el comercio en zonas de baja población, pueden encontrar en el comercio electrónico nuevas vías para sostener su actividad.

En este sentido es de celebrar iniciativas como MercaRur@l5, impulsada por la Diputación de Palencia, plataforma de compra en internet cuya finalidad es contribuir a incrementar la actividad económica del comercio minorista ubicado en el medio rural, y facilitar a estos comercios la distribución de productos de consumo habitual a los habitantes de los pueblos de su entorno.

El funcionamiento de operadores o plataformas de comercio electrónico, como la anterior, que operen en el medio rural y que supongan la existencia de un comercio siempre abierto, supone un claro refuerzo al mantenimiento de la vida y la población en los pequeños núcleos habitados y un apoyo a la conservación de la actividad económica en el territorio.

Sin duda uno de los elementos de mayor interés que el ecommerce ofrece a la industria alimentaria y a los productores primarios interesados en acceder a los mercados internacionales, radica en la oportunidad de conectar con una enorme clientela potencial, especialmente a través de las grandes plataformas (Marketplace) internacionales. Hay que tener en cuenta que ya en nuestro país el 45% de las transacciones electrónicas realizadas en 2016, para el conjunto de los sectores económicos, fueron destinadas a ventas en el exterior.

Este potencial del comercio electrónico ya lo puso de manifiesto Denis Terrien, Presidente de Amazon Francia, que en 2001 indicaba6  que “hoy en día Amazon.fr es el primer exportador de productos culturales franceses, vendemos en más de un centenar de países”.

En este camino a los mercados exteriores el comercio electrónico puede ayudar especialmente a las empresas de menor tamaño y con menos experiencia, ya que les permite dotar de visibilidad a sus productos en prácticamente cualquier parte del mundo y la posibilidad de vender en ellos de una forma sencilla.

Esta oportunidad ha sido bien entendida en nuestro país y, en este sentido, a principios de año, el ICEX cerró acuerdos con plataformas como Amazon, Alibaba y JD.com para la promoción de productos españoles, lanzando la tienda Alimentos y vinos de España.

Pero esta ruptura de las barreras tradicionales del comercio no alcanza solamente al comercio de alimentos ya que también podemos encontrar ejemplos de plataformas especializadas en insumos de las explotaciones (maquinaria, fertilizantes, fitosanitarios o servicios). Que vienen a ampliar la oferta de productos a los que puede acceder cualquier empresario, con independencia de la localidad en que se ubique.

Como último de los aspectos a destacar entre las aportaciones del ecommerce al sistema alimentario es su capacidad para contribuir a la sostenibilidad de los operadores y a favorecer su resiliencia en situaciones de crisis, al ayudarles a reducir los costes de producción, al poder acceder a los distintos mercados de insumos, y a incrementar sus ingresos, al ampliar sus posibilidades de comercialización.

A modo de conclusión podemos señalar que el comercio electrónico está obligando a una importante evolución y adaptación del comercio tradicional, para hacer frente a la competencia que supone el nuevo canal. Pero también, como se ha señalado, existen oportunidades de mejora para el resto de los operadores del sistema alimentario, que deberían incorporar esta herramienta entre sus estrategias empresariales.

La sostenibilidad de las cadenas de suministro y de sus operadores está también condicionada por su flexibilidad de adaptación a los cambios e innovaciones que se producen, así como por su capacidad de asimilación y aprendizaje de las nuevas herramientas, entre las cuales debería encontrarse el aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece el comercio electrónico, ya que, con independencia de su tamaño, tendrán mejores oportunidades para competir en el mercado, en unas condiciones de mayor igualdad.

1 ONTSI Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la SI (2017). Estudio sobre el comercio electrónico B2C 2016. Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.

Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (2018). Informe del consumo de alimentación en España 2017.

www.foodretail.es/retailers/ecommerce-alimentos-movil_o_1262573734.html

ONTSI Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la SI (mayo 2018). Dosier de Indicadores del Índice de Economía y Sociedad Digital. Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital

www.diariopalentino.es/noticia/ZDF1B9B0E-B49E-76E8-4887559C824A0324/Ante-el-reto-demografico-soluciones-en-positivo

6 ZDNet France (26 Février 2001). Amazon France se sacre roi de l’exportation.

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10/12/2018