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viernes 22 de septiembre de 2017

Reportajes

El nuevo acuerdo comercial entre la UE y EEUU beneficiaría en 545 € a cada familia europea

Gemma Fernández. Periodista. @gemmafdz

El TTIP, el acuerdo comercial y de inversión de Asociación Transatlántica, que se está negociando entre la Unión Europea y los Estados Unidos desde julio de 2013 podría suponer un beneficio medio de 545 euros para cada hogar europeo y de 645 para cada familia estadounidense.

En total, una vez implementado el TTIP, la economía de la Unión Europea crecería en 120.000 millones de euros al año; la economía de Estados Unidos en 90.000 millones; y la del resto del mundo en 100.000 millones de euros, según muestran las investigaciones realizadas por el Centro para la Investigación Económica y Politica (CEPR) de Londres a petición de la Comisión Europea.

En concreto, las negociaciones tienen por objeto la eliminación de las barreras comerciales (aranceles, regulaciones innecesarias, las restricciones a la inversión, etc.) en una amplia gama de sectores económicos con el fin de facilitar la compra y venta de bienes y servicios entre la Unión Europea y Estados Unidos.

En este sentido, el 80% del aumento de los beneficios se deriva de los avances hacia un mercado común transatlántico, es decir, de la reducción de los obstáculos no arancelarios, en particular, de la liberalización del comercio de servicios y la contratación pública, así como de la simplificación de los procesos administrativos y normas de homogeneización.

El acuerdo, que debe estar cerrado para 2015 – antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 - está diseñado para impulsar el crecimiento de las empresas y crear empleo, pero la Unión Europea y Estados Unidos también quiere facilitar a sus empresas la posibilidad de invertir en la economía de cada uno de ellos.

En concreto, el TTIP cubrirá más del 40% del PIB mundial, un tercio de los flujos comerciales mundiales y casi el 60% de las existencias mundiales de inversión acumuladas (más de 3,7 billones de dólares estadounidenses).

El resultado será un aumento del 28% en la exportación de bienes y servicios europeos a Estados Unidos, lo que genera un aumento total de los volúmenes de comercio del 6% en la Unión Europea y del 8% en Estados Unidos.

De esta manera, para la Unión Europea, la ganancia repercutirá en forma de bienes y servicios más baratos: los precios caerán porque los aranceles de importación sobre los bienes estadounidenses serán abolidos y por la eliminación de las reglas innecesarias que imponen costos en la compra y venta entre la Unión Europea y Estados Unidos.

Además, ambos países quieren abordar otros obstáculos como las diferencias en los reglamentos técnicos, las normas y los procedimientos de aprobación que surgen en la aduana fronteriza debido a que estos suponen tiempo y dinero a las empresas que quieren vender sus productos en los mercados.

Las negociaciones TTIP también analizarán la apertura de los mercados de servicios, inversión y compras del sector público y podrían dar forma a las reglas globales de comercio.

TTIP: un instrumento para recuperar el liderazgo occidental

No obstante, Federico Steinberg, analista senior de Economía del Instituto Elcano y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, explica en el artículo “US_EU trade negotiations: what is at stake?” que el fondo de este acuerdo se basa más en una cuestión de recuperación de la hegemonía perdida.

“Hay una razón tácita por la que las autoridades transatlánticas han decidido poner en marcha la iniciativa en este momento: para restaurar el liderazgo económico y geopolítico a un mundo occidental que está cada vez más preocupada por el auge y la fortaleza de las naciones emergentes en el futuro de las relaciones internacionales”.

En concreto, Steinberg señala que “el nuevo escenario económico y geopolítico internacional que se ha caracterizado en los últimos años por el rápido ascenso de las potencias emergentes, lo que ha hecho que la economía occidental esté muy endeudada, cada vez más vieja, menos dinámica y en un relativo declive, y esto ha impulsado el lanzamiento de la TTIP para reducir las barreras al comercio y a la inversión que hasta ahora habían sido consideradas aceptables o incluso deseables”.

El TTIP, por lo tanto, puede ser visto como parte de la reacción europea y de Estados Unidos a su relativo declive; es decir, como un “instrumento para recuperar el liderazgo” y, por tanto, adquirir una mayor influencia en los asuntos mundiales. La idea es revitalizar su poder de una manera indirecta, sin causar un conflicto con los países emergentes, mediante el establecimiento de nuevas reglas de juego en la esfera económica.

No obstante, el crecimiento económico adicional beneficiará a todos ya que impulsar el comercio es una buena manera de hacer crecer las economías mediante la creación de una mayor demanda y suministro sin tener que aumentar el gasto público o el endeudamiento.

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