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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

2 DE noviembre DE 2021

El transporte de animales vivos en riesgo

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Dentro del amplio ámbito relativo al bienestar de los animales hay algunos aspectos que suscitan ante la sociedad civil más controversia que otros. Por un lado, están las prácticas en granja o matadero y, por otro, la protección que se da a los animales durante su transporte. Negarlo no aporta nada y no nos permite trabajar para mejorarlo en la medida de lo posible.

En la revisión en ciernes de la legislación  europea sobre bienestar animal, la exportación de animales vivos de la UE a países terceros es uno de los que más polémica está creando en Europa. Más aún tras el suceso y el periplo burocrático que envolvió la devolución de un par de barcos con reses bovinas españolas destinadas a Turquía y que este país rechazó en febrero pasado ante sospechas de presencia de “lengua azul” en algunas reses: el buque Karim Allah, de bandera libanesa, con cerca de 900 vacas en su interior, que salió de Cartagena, y el buque Elbelk, con bandera de Togo, que partió de Tarragona con 1.776 cabezas de ganado bovino.

Bajo la fuerte presión de varias ONG de defensa de los derechos de los animales, en la actualidad las exportaciones europeas de animales vivos están en el punto de mira de las instituciones europeas. En este contexto, la Comisión de Investigación del Parlamento Europeo sobre la protección de animales durante el transporte votará a primeros del próximo mes de diciembre un proyecto de informe, que podría recomendar límites del transporte de ganado, con la duración del mismo, en las que se podría recomendar un endurecimiento.

En este suceso con Turquía, de poco sirvió que las autoridades sanitarias certificarán el buen estado del ganado en origen y que los animales zarparan de los puertos con los certificados sanitarios en regla y procedentes de áreas libres de la enfermedad de la “lengua azul”. Tampoco importó mucho que el vehículo utilizado para llegar a puertos estuviese certificado y que en el Puesto de Inspección Fronterizo (PIF) se supervisara que la documentación era conforme a la legislación comunitaria y al acuerdo con Turquía, el país de destino, cuya Administración también dio de antemano el visto bueno para que ambos buques zarparan.

Luchar, en este sentido, contra una sensibilidad ciudadana “a flor de piel”, pese a todos los argumentos expuestos, y contra algunas imágenes que quedaron grabadas en la retina del cargamento que llevaban los buques, fue una tarea tan ardua y necesaria, como bastante insuficiente. Lo que prevaleció, al final, entre la opinión pública, no nos engañemos, fue una cosa bien distinta y distante de la realidad, distorsionada desde el principio por los mensajes de los que se oponen radicalmente al comercio a larga distancia de animales vivos; al comercio de animales vivos, sea cual sea la distancia, y a todo lo que afecte o tenga que ver con lo que los humanos hacemos con los animales vivos.

Más colaboración

Al hilo de todo esto, el 28 de octubre los directores generales de Producciones y Mercados Agrarios del MAPA, Esperanza Orellana, y de la Marina Mercante, Benito Núñez  Quintanilla, firmaron un acuerdo de colaboración sobre los controles a barcos para transporte de ganado, con un protocolo sistemático para coordinar las inspecciones de los servicios veterinarios y los técnicos de transporte, que establece el marco en que se desarrollarán los procedimientos documentados necesarios para garantizar que se cumple la normativa  y se mejoran las condiciones de los traslados de animales, sin demoras en los mecanismos de autorización.

De nada sirve que los animales vivos cuenten en origen con todas las certificaciones sanitarias posibles y estén libres de cualquier enfermedad, y lleguen a puerto en camiones debidamente acondicionados y cumpliendo las pautas de descanso, comida, distancia, ventilación, etc., establecidas, si luego los buques que los transportan no reúnen las condiciones exigidas, ni cumplen estrictamente con los protocolos legales establecidos.

Aunque luego la polémica con estos envíos a Turquía quedó apenas en nada ya que todo obedeció a un celo especial o a un equívoco, lo cierto es que el daño “reputacional” relativo al transporte de animales vivos, tras saltar la noticia, no pudo evitarse y se constituyó a modo de “victoria” de las tesis que promulgan las ONG defensoras de los derechos de los animales.

En el plano legal, los barcos en los que se transportan animales vivos están sujetos, por un lado, a la supervisión de los servicios veterinarios oficiales, que realizan los controles sobre la protección de animales durante su transporte a los puertos  y, por otro, al control de los servicios técnicos de Capitanía Marítima, en aspectos que pueden afectar también al bienestar animal, como las infraestructuras de que disponen las propias embarcaciones.

El convenio entre el MAPA y el Ministerio de Transportes recoge las conclusiones sobre bienestar animal en el transporte marítimo a larga distancia a países terceros a las que llegó el Consejo de Ministros de Agricultura de la UE a principios del verano. Principalmente, en uno de los puntos en el que se instaba a los Estados miembros a priorizar acciones a corto plazo sobre la seguridad marítima y la conformidad con las prescripciones técnicas de los buques, así como en relación a los controles previos a la carga.

A pesar de que el protocolo normativo parece claro, el problema está, como sucede con otras legislaciones, en la observancia y supervisión de su cumplimiento. Las reglas sobre protección de los animales durante su transporte en barcos establecen el mecanismo para autorización y registro de estos medios de transporte; vela por que los espacios destinados a los animales sean los adecuados, y regula los controles oficiales a realizar cada vez que se carga un buque.

En paralelo, se deben comprobar aspectos técnicos sobre la seguridad del buque, como los equipos eléctricos, la ventilación o la protección frente a incendios para asegurar que son correctos, unos controles que realizan especialistas en los distintos ámbitos.

Batalla planteada

La batalla legal sobre las condiciones de las exportaciones europeas de animales vivos a países terceros y, en general, sobre el bienestar de los animales, está planteada y en pleno apogeo en la UE. Existe mucha presión mediática para que la reglamentación sobre la protección de animales vivos se actualice. La presidenta de la Comisión de Investigación del Parlamento Europeo sobre este asunto, Tilly Metz, del grupo de Los Verdes, da un idea de por dónde van a ir los derroteros sobre este asunto.

Esa eurodiputada, tras una reciente visita, con otros ocho eurodiputados, a un puesto fronterizo entre Bulgaria y Turquía, por el que suelen pasar entre 150.000 y 250.000 animales vivos al año de diversos orígenes con destino principal a Oriente Medio, denunció que la duración de los traslados es con frecuencia demasiado larga; que los animales son demasiado jóvenes para viajar con total seguridad; que hay una falta de agua y de alimentos adecuados y suficientes, y que los animales sufren estrés térmico por las altas temperaturas en la región durante los meses de verano. A su entender, los Estados miembros  deben coordinarse más y mejor en materia de autorizaciones y de controles de los transportes de animales vivos.

Este es solo un aspecto de toda la normativa general sobre bienestar animal que está en revisión y que incluye también el fin progresivo del uso de las jaulas para la cría de ciertas especies. El comisario de Agricultura, Januzs Wojciechowski, afirmó durante el último Consejo de Ministros que la CE tiene intención de presentar la normativa revisada  -y se supone que más exigente- sobre bienestar animal antes de finales de 2023.

Consulta pública

El pasado 15 de octubre, la Comisión abrió una consulta pública para revisar la legislación sobre bienestar animal y tener en cuenta los análisis científicos recientes; ampliar el alcance de la normativa, y facilitar su aplicación en el marco de la Estrategia “De la granja a la mesa”.

Para la comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria, Stella Kyriakides, “los ciudadanos se preocupan por los animales y quieren que la UE haga más por ellos. Su opinión es esencial a la hora de elaborar futuras normas de la UE sobre el bienestar de los animales, que sirvan de referencia para las sociedades civilizadas y lleve a una producción sostenible de alimentos.”

A nadie se le escapa que toda esta presión para que la UE extreme las exigencias en las normas de bienestar animal viene no solo de las ONG ambientalistas y de defensa de los derechos de los animales, sino también de los países del Norte que han endurecido por su cuenta legislación interna por tener problemas ambientales muy serios en algunos casos. Estos países quieren extender armonizándola esa normativa al resto de países de la UE para no perder competitividad con las producciones  ganaderas del Centro y Sur de la UE, como España. 

De hecho, en el Consejo de Ministros de mediados de octubre fue Dinamarca, con el apoyo de países como Alemania, Bélgica, Holanda y Suecia, la que propuso debatir sobre bienestar animal. Sus ganaderos soportan más costes de producción, debido a unas reglas internas más estrictas de bienestar animal y, por eso, quieren que, al menos, los ganaderos del resto de los países comunitarios cuenten con normativas igual de exigentes.

En la consulta pública relativa al bienestar de los animales vivos durante el transporte a países terceros se pregunta incluso sobre la posibilidad de prohibir este tipo de comercialización del ganado, cuando es conocido que esas ventas obedecen a la existencia de una demanda real por motivos sociales y religiosos en los países de destino. Se pregunta sobre la necesidad de un estricto endurecimiento de las normas, en especial en el transporte por vía marítima, con limitaciones de los viajes en función de su duración y de la temperatura, instalación de sistemas de video-vigilancia, infraestructura y medios de descanso, etc.

Enfoque equilibrado

Por último, es de destacar el informe sobre bienestar animal, preparado por el eurodiputado francés Jérémy Decerle, del grupo liberal Renew Europe, que avanzó ya en la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo. En el mismo se señala que, antes de endurecer (la normativa actual), hay que armonizar, prestando especial atención a que no se limite a plantear medidas contraproducentes y que puedan llevar a que determinadas ganaderías o a determinadas producciones a desaparecer en la UE, en beneficio de importaciones que no tienen las mismas exigencias, ni respetan las mismas normas de la Unión.

El enfoque de este asunto, mucho más equilibrado, ha sido razonablemente recibido por las organizaciones del sector productor. La presidenta del COPA-Cogeca, Christiane Lambert, señaló que, con la escalada de los precios de las materias primas, el sector ganadero de la UE se está viendo muy afectado una vez más y que, por tanto, cargar de más exigencias al mismo de forma rápida puede ser muy contraproducente para la supervivencia del propio sector.

Lambert reflexionó también sobre el hecho y los efectos adversos de pérdida de rentabilidad y competitividad que pueden tener para el sector productor de la UE que las importaciones de animales o productos cárnicos de países terceros hacia el mercado comunitario o hacia otros terceros no tengan que cumplir con las mismas o similares exigencias que las que deben o puedan tener la obligación de cumplir los ganaderos comunitarios.

La exportación de animales vivos hacia países terceros (aunque también hacia países UE cercanos, como Francia, Italia o Portugal) se ha mantenido, dentro de variabilidad anual, más o menos estable, y tiene un componente estratégico. Funciona en parte como si de un  sistema de seguridad del mercado se tratase, al aumentar cuando los precios internos del ganado o de la carne baja, y reducirse cuando los precios de los animales o de su carne sube.

El pasado año, se exportaron hacia países terceros, según el MAPA, cerca de 193.100 cabezas de ganado bovino; 909.764 de ganado ovino y caprino; 811 de equino; más de 10,8 millones de aves de corral, etcétera. Su principal destino es Libia (29,4%) en el caso del ganado bovino y ovino (43,5%), así como otros países árabes y del Sur del Mediterráneo, como Arabia Saudí, Jordania, Líbano, Marruecos, Argelia, Irán, Turquía., Uzbequistán, Qatar y Tailandia.

En équidos vivos, EE.UU. ocupa un lugar preponderante (47,2%), seguido de México (39%), Emiratos Árabes (7%), etc., y en el caso de huevos fecundados, Arabia Saudí (31%), Rusia (19%) o Libia (13%).

Hasta septiembre de 2021, la exportación de bovinos vivos desciende un 17%, con menos de 110.000 animales; la de ovinos cae un 54%, con 367.841 animales; las de caprinos, apenas llegan a 811 animales; las de equino, a 896 y las de porcino, a 250.

 

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