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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

12 DE marzo DE 2021

En defensa de los territorios rurales "donantes de vida"

Ricardo Migueláñez. @Rmiguelanez

Quizás uno de los problemas más importantes, uno entre tantos, que tiene el medio rural de nuestro país es hacer ver y hacer valorar al resto de la sociedad los beneficios que éste genera. No solo a la población en general, sino también a las personas que forman los Gobiernos y a los políticos, que son los responsables de adoptar esas soluciones que, debido a su horizonte cortoplacista, nunca terminan por llegar a nuestros pueblos.

Todo esto tiene que ver también con la falta clamorosa de cultura pactista ante los grandes problemas de Estado, al margen del partido político que esté en el Gobierno de turno. Este es un hándicap que tenemos y sufrimos –quizás desde los famosos Pactos de la Moncloa- en los grandes asuntos como la educación, el agua, la sanidad o, ahora mismo, el reto demográfico y el despoblamiento de nuestro medio rural.

Es por ello también que iniciativas, como la reciente de la Red de Áreas Escasamente Pobladas (SSPA) sobre los “Territorios donantes de vida”, #osnecesitamosnosnecesesitáis, son dignas del mayor aplauso, porque lo que buscan es precisamente valorar lo que tienen para nuestra sociedad provincias ampliamente despobladas, como la de las provincias de Soria, Cuenca y Teruel, sin ser las únicas, aunque sí de las que más lo sufren.

¿Y qué es lo que tienen u ofrecen? Pues, sencillamente, como reflejan en una infografía-resumen, patrimonio natural y cultural, paisaje, calidad alimentaria, gestión forestal y de las agua, y un montón de valores o, como dicen, externalidades medioambientales al servicio y disposición del conjunto de la sociedad, como energías limpias renovables, captura y almacenamiento de CO2, amplia superficie de disfrute, calidad de vida, masa forestal, y servicios ecosistémicos.  Intenten poner cifras a todo eso y verán que estamos ante unas provincias francamente privilegiadas y que, por el contrario y hasta ahora, han sido escasamente valoradas y reconocidas en el papel que desempeñan para el bienestar humano, en términos ambientales y económicos.

El objetivo del informe del SSPA, loable donde los haya, es ni más ni menos que la sociedad reconozca e interiorice el enorme beneficio que estas tres provincias (paradigma de la despoblación territorial y demográfica de nuestro país) aportan al resto del conjunto nacional.

Como dicen, a diferencia de lo que socialmente se cree, la despoblación de un territorio no beneficia al medioambiente, ya que los habitantes de estas zonas trabajan en el mantenimiento y conservación de los ecosistemas naturales. Sería más justo afirmar que invertir en estos amplios territorios para frenar la despoblación, implica también proteger nuestra naturaleza.

En palabras de Jaime Izquierdo Vallina, comisionado para el Reto Demográfico del Gobierno de Asturias, que se recogen en el informe: “la despoblación, junto con el abandono del mundo rural, genera un claro problema de simplificación del territorio”. Es decir, el paisaje y las características diferenciales de un territorio se mantienen porque hay una variedad de usos. Si desaparece la población, los servicios ecosistémicos de abastecimiento y regulación se podrán mantener, pero solo a costa de perder paisaje y patrimonio agro-cultural, como son los alimentos singulares y el conocimiento.

El informe pone de manifiesto toda esta realidad con datos concretos, pero no se queda ahí, sino que hace un llamamiento sobre la necesidad de que se pongan en marcha y de manera urgente medidas que permitan mantener y potenciar los servicios ecosistémicos, entendidos como los beneficios que un ecosistema aporta a la sociedad y que mejoran la salud, la economía y la calidad de vida de las personas, y que el SSPA se atreve a monetizar en unos 1.300 millones de euros al año.

Se trata, añaden, de una demostración cifrada respecto a que estos territorios aseguran la conservación de la biodiversidad, contribuyen de forma decisiva a frenar los efectos globales del cambio climático, además de brindar la oportunidad de integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas en términos de sostenibilidad, de bienestar, calidad de vida y salud de las personas que viven en el medio rural o en las ciudades.

Mensajes clave

Partiendo del hecho de que en las provincias de Cuenca, Soria y Teruel vive solo el 0,9% de la población española, que mantiene el 8,3% del territorio nacional, en el informe se lanzan una serie de mensajes clave, a tener muy en cuenta.

El 5,6% de la energía eléctrica renovable nacional se produce en estas tres provincias, un 700% más que la media de las provincias españolas. Es más, la energía eléctrica que se produce en Cuenca y Soria es prácticamente 100% renovable, mientras que Teruel, con la puesta en marcha del plan Futur-e, es un referente de buena práctica en el proceso de transición energética. Las tres provincias son “territorios donantes” de energía eléctrica y constituyen espacios estratégicos de producción de energía renovable en España.

Cuenca, Soria y Teruel supone el 2,5% de las emisiones de gases de efecto invernadero del país. Cuenca emite 0,78 toneladas de CO2 equivalente por hectárea al año, Soria, 0,5 t/ha y año y Teruel, 3,42 t/ha y año. Valores que quedan muy lejos de las más de 27 t de CO2 por hectárea al año que se emiten en Madrid y los más de 32 t/ha y año en Barcelona.

Pero, además, el almacén de carbono (efecto sumidero) de estas tres provincias duplica de media el valor de provincias como Madrid y Barcelona. Capturan 244 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, un 200% más que las ciudades de su entorno. En Cuenca es 2 veces mayor y 1,8 veces mayor que en Barcelona; en Soria, es 1,8 veces mayor y 1,3 veces, respetivamente, y en Teruel es 2,3 veces y 1,6 veces.

El balance entre absorciones y emisiones de equivalente de dióxido de carbono (GEI) a la atmósfera en las tres provincias reflejan que son territorios que están ya muy cercanos a la neutralidad de emisiones.

Cuenca, Soria y Teruel son territorios que vienen contribuyendo a la salud ambiental de su población por su baja contaminación atmosférica.  Estas tres provincias, en línea con los efectos esperados por el inevitable cambio climático, dispondrán en unas décadas de temperaturas más templadas en invierno, pero lo suficientemente frescas en verano, como para que pudiesen inducir a procesos de deslocalización de la población. Son tres de las provincias con mayor esperanza de vida al nacer, con más de 84 años, que se eleva hasta los 87 años en el caso de las mujeres.

Las tres provincias concentran más del 16% de la superficie agraria y forestal nacional, y su superficie “de disfrute” es más de cinco veces mayor de media que la de las provincias urbanas, con 420.000 m2 de bosques, ríos y montañas por habitante, cinco veces más que la media del país. Acumulan más de 800 millones de árboles, unos 1.700 por habitante. En Cuenca, cada habitante dispone de una media de 45 hectáreas de disfrute por municipio; en Soria, es de 46 hectáreas y en Teruel de 35 hectáreas, frente a las 8 hectáreas de las provincias urbanas.

Servicios ecosistémicos

Al respecto, voces de referencia en el mundo rural actual, como la alcaldesa de Orea (Guadalajara), Marta Corella, reclaman una gestión activa de los bosques para fijar población, porque éstos prestan servicios ecosistémicos que toda la población disfruta y, además, contienen los recursos para la necesaria transición ecológica.

El mismo Francesc Boya, actual secretario general para el Reto Demográfico del Gobierno reclamaba ya en la última COP25, de Madrid, que “los bosques son los únicos sumideros de carbono gestionables y constituyen los materiales claves para la bioconstrucción por su naturaleza renovable, carbono-neutral, aislamiento, reciclabilidad y sismo-resistencia. Su uso es clave para la sustitución de materiales altamente emisores de CO2, como el cemento, el hierro, aluminio, plásticos o vidrio.” 

Por último, Cuenca, Soria y Teruel son territorios con alta potencialidad para la puesta en valor de modelos basados en la bioeconomía circular, el desarrollo sostenible y el contacto con la naturaleza.

De hecho, consideran que los servicios ecosistémicos, que aportan y benefician a la sociedad, deberían ser cada vez más el centro de la toma de decisiones de las políticas ambientales nacionales e internacionales. Se utilizan como indicadores de la calidad de la interacción humana con su entorno y deberían proporcionarse herramientas para identificar qué opciones de gestión ayudarían más a mitigar los efectos del cambio global, a optimizar los beneficios sociales y a evitar costes y riesgos potenciales para los ecosistemas y la sociedad.

La valoración económica aproximada de estas externalidades medioambientales, a pesar de realizarse con datos con una alta tasa de incertidumbre, como se aclara en el informe, ayuda a visibilizar la contribución de los ecosistemas en el bienestar humano no solo en términos ecológicos, sino también en términos económicos. Y contribuyen también a la consecución de una parte importante de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU, alineando igualmente su realidad con las prioridades enmarcadas en la propuesta de Ley de Cambio Climático y Transición Energética del Gobierno y con buena parte de las recomendaciones y objetivos incluidos en el Pacto Verde Europeo.

Cuenca, Soria y Teruel, resume el informe, son territorios que contribuyen a la salud ambiental de su población por su baja contaminación atmosférica, y con unas condiciones térmicas que pueden inducir a procesos de deslocalización en el contexto del cambio climático (son actores fundamentales en la lucha contra este cambio en España). Su balance neto en producción de energías renovables y el espacio de crecimiento potencial para la bioeconomía caracteriza a estas tres provincias, además, como centros potenciales de la nueva economía verde.

En definitiva, son territorios que aportan recursos imprescindibles para la necesaria transición ecológica del país, una transición que no puede entenderse solo integrada por medidas para mejorar, sino que debe incluir también medidas para mantener y hacer avanzar a las zonas que ya están contribuyendo activa y positivamente a frenar el cambio climático.

Estas medidas se incluyen en el documento de propuestas de la Red SSPA que se incluye a continuación:  Documento propuestas Externalidades medioambientales positivas

 

Informe completo del estudio SSPA: http://sspa-network.eu/documentacion/

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