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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

16 DE mayo DE 2019

Entre la PPA de China y Trump

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

El mercado mundial de carne de porcino continúa estando enrarecido. A la expansión de la Peste Porcina Africana (PPA) en China, que no hay manera de saber con certeza si está o no controlada, y a su salto a otros países del Sudeste asiático (últimamente a la mayor zona productora de Vietnam), se une el recrudecimiento de la guerra comercial arancelaria entre ese país y Estados Unidos que, viendo cómo se las gasta Donald Trump, es difícil predecir cómo acabará.

Estados Unidos ha sido hasta ahora el tercer proveedor de productos del porcino a China, después de Alemania y España, pero esta guerra comercial está frenando sus ventas durante los últimos meses, dando pie a un mayor volumen exportador de los principales países productores europeos, pero también de Brasil, convertido ya en el tercer exportador hacia el gigante asiático de carne congelada y en continuo crecimiento.

Poniéndonos en antecedentes, hay que señalar que China es con diferencia el mayor consumidor de carne de cerdo del mundo. Con 54,75 millones de toneladas (2018) representa nada menos que casi la mitad (49,6%) del mercado mundial. Este tipo de carne es la más consumida dentro del país, con una cuota de más del 62% del consumo total de carne, a una media per capita de 30,29 kilos, solo ligeramente por detrás de la UE, pero más alta que en la mayoría de los países asiáticos, así como de Estados Unidos y de Canadá, según el último informe de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Shanghái.

China es también el primer productor mundial de carne de cerco, superando los 54 millones de toneladas en 2018, lo que representa el 48% de la producción mundial, y cuenta igualmente con más de la mitad del censo porcino mundial, con más de 430 millones de cabezas.

Con estos datos y con factores adversos, como la PPA y la guerra comercial abierta con Estados Unidos, lo normal es que el mercado mundial de porcino se encuentre enrarecido, pues afecta a la mitad del mismo y todo lo que sucede allí influye directamente a la otra mitad.

Desde principios de 2019 ha aumentado más del 50% la cotización de los futuros de la carne magra de cerdo, al pasar de unos 61 centavos de dólar por libra (1,20 €/kg) en enero a más de 95 centavos a finales de abril, ante la perspectiva que China precisará de más producto  porcino importado, porque la oferta interior de ganado porcino de ese país continuará descendiendo por la persistencia de la PPA.

En recientes declaraciones a “El País”,  Daniel De Miguel, responsable del área de Internacional de la Organización Interprofesional de Porcino español de capa blanca (Interporc), afirmó que, a pesar de su enorme producción interna, “China no es autosuficiente, pues solo puede autoabastecer un 97% de su demanda interna, y ese 3% restante, que debe importar, es una barbaridad”.

China se ha convertido en el principal importador de carne porcina a nivel global, con un aumento del 56% del valor importado entre 2013 y 2018, al pasar de 2.155 millones de euros a 3.354 millones, con un récord en volumen, alcanzado en 2016, de 3,2 millones de toneladas, y un aumento del 78% respecto al año anterior.  Esas compras, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) podrían crecer este año un 41%, aunque Japón podría también incrementar las suyas desde la UE y Canadá, principalmente, gracias a sus acuerdos de libre comercio.

Menos oferta por China

En contra de lo que cabría esperar, el USDA prevé que la producción mundial de carne de porcino ha disminuido un 4% en 2019, debido a la fuerte reducción de la oferta en China por los sacrificios a los que ha obligado la expansión de la PPA en ese país.

Fuera del gigante asiático,  la producción de cerdo viene creciendo de forma moderada, liderada por el aumento de Estados Unidos (+4%) y de Brasil (+6%), mientras que la producción comunitaria se mantiene sin apenas cambios, debido al descenso de precios en 2018, que redujo la cabaña de reproductoras en gran parte de los países productores, salvo España.

El USDA prevé que las exportaciones mundiales crezcan un 8% este año, impulsadas por el aumento de la demanda china y por la estabilidad de los precios en la mayor parte de los principales mercados de cerdo.  La UE continuará siendo el principal exportador, con un aumento del 11% de sus ventas, mientras que Brasil y Estados Unidos podrían crecer también.

El sector porcino chino adolece de una serie de problemas de eficiencia, productividad y sostenibilidad medioambiental, asociados a la fragmentación y reducido tamaño de sus explotaciones, así como por una falta de modernización, que hacen aún más compleja y difícil su lucha contra la PPA.

El Gobierno chino, a través de un ambicioso programa de reconversión y concentración de granjas, está tratando de paliar esa situación, generando en principio un descenso en los niveles de producción local desde 2014, acompañado de una elevada volatilidad en volumen y precios de este tipo de carne, junto a un  incremento paralelo de las importaciones para atender su creciente demanda.

Colaboración internacional

El pasado 9 de abril, organizado por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China, junto a la FAO y a la Organización Mundial de la Sanidad Animal (OIE), se celebró en Pekín un Simposio Internacional sobre prevención y control de la PPA, como muestra de la importancia que ese Gobierno da a este asunto y escenificando su apertura y colaboración internacional para gestionar la crisis de esta enfermedad.

En su discurso, el ministro chino Han Changfú, expuso las medidas adoptadas por su departamento para combatir la PPA, llegando a afirmar que la situación está controlada. Citó las cifras de un total de 122 focos en 30 provincias, hasta el 8 de abril, de los cuales 119 fueron en cerdos domésticos y 3 en jabalíes.

En este encuentro, la directora de la OIE, Monique Elliot, puso énfasis en que la PPA supone un peligro global, que ha adquirido una nueva dimensión al llegar a China y, desde aquí, expandirse ya a Vietnam, Camboya y Mongolia. En suma, al Sureste asiático que concentra el  75% de la población de ganado porcino de todo el mundo, y su expansión ha llegado incluso a la isla china de Hainan que, inicialmente, se consideraba como una barrera natural contra la enfermedad.

Elliot señaló que la OIE va a elaborar una estrategia global de control de esta enfermedad, adaptada a las peculiaridades de los diferentes países y en los que se dará importancia a los conceptos de regionalización y compartimentación en el control de epizootias.

Serias consecuencias

Los medios de comunicación chinos reconocen ya de forma abierta que la epidemia de la PPA en este país está teniendo serias consecuencias.  Según Tang Ke, responsable de los mercados del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales del Gobierno de Pekín, los precios al por mayor aumentaron de forma apreciable en los últimos meses, pero podrían aumentar un 70% en la segunda mitad del año respecto al mismo periodo del año anterior, como consecuencia de la importante reducción del censo porcino (un 18% en marzo respecto a ese mismo mes de 2018) y, sobre todo, de las cerdas reproductoras (-21%).

Esto asegura una acusada caída de la producción porcina, tanto debido directamente a la expansión de esta enfermedad, como también por la retracción de las inversiones en el sector ante el temor de la repercusión de la misma.

¿Cuánta carne porcina necesitará importar China este año para abastecer su demanda interna? Pues es difícil de saber, porque no solo va a depender de lo que hagan los consumidores chinos (podrían pasarse a consumir más otro tipo de carnes, como la vacuna y la avícola, con lo que aumentarían sus importaciones), sino de cómo afecte a la cabaña porcina la realidad de la expansión de la PPA en este país y en los países vecinos del Sudeste asiático, sin olvidarnos del desarrollo y del resultado de la actual guerra comercial USA-China, cuyo desenlace puede ser de lo más imprevisible.

Medios oficiales chinos comentaban recientemente que este país tendría que importar en 2019 el doble que el pasado año, cuando sus compras al exterior bajaron a solo 2,1 millones de toneladas.

En cambio, el banco holandés, Rabobank, elevaba su apuesta, pronosticando  que China necesitaría importar este año nada menos que 10 millones de toneladas, en base a una caída del censo porcino del 10%. Ante esta tesitura, el periódico “South China Morning Post” titulaba que “no hay suficiente cerdo en el mundo entero para llenar el agujero de China”.  

Otros medios señalan que pueden pasar de cinco a siete años antes de que la PPA, virus hemorrágico altamente contagioso, con capacidad de liquidar hasta el 100% de las piaras de cerdos afectados, pero que no afecta a humanos, deje de propagarse y para que las granjas recuperan su anterior capacidad productiva.

Llevaría a unas pérdidas estimadas de 130 millones de cabezas porcinas, equivalente al 30% de su censo actual y a la oferta anual de la Unión Europea, con un déficit anual de carne de cerdo en China, en base a datos de consumo más o menos estable, de 16,2 millones de toneladas, una cantidad 1,3 veces mayor que la producida por Estados Unidos.

El papel de España  

España fue el segundo suministrador de productos porcinos a China en 2018, con unas exportaciones de casi 332.200 toneladas (15,4% de su cuota total de 2,5 millones de toneladas) por valor de 487,5 millones de euros (9,7% de los más de 4.800 millones de euros facturados) solo por detrás de Alemania, y por delante de Brasil, Canadá y Holanda.

Para España, China es el principal cliente a nivel mundial en volumen, por delante de Francia (14,5%), que ocupa el primer lugar en facturación (16,7% y 802 millones de euros).

El pasado año, el sector porcino español registró un ejercicio más flojo y desigual en sus exportaciones de productos porcinos a China, debido a que este país asiático había aumentado mucho la producción respecto a años anteriores, provocando una caída de precios y haciendo menos atractivo este mercado.

Este descenso no solo afectó a España, sino a otros orígenes, con un descenso del 17,6% respecto a 2017.  Las compras procedentes de nuestro país, con una caída del 11,3%, se comportaron algo mejor.

A partir de la declaración y propagación de la PPA, el mercado chino se ha ido enrareciendo (y en ese estado continúa) por las restricciones al movimiento de animales y de productos, que ha exigido sacrificios masivos causados por la enfermedad y ha provocado que muchos ganaderos prefirieran deshacerse de parte de su cabaña por el temor a la misma.

En la presentación de los resultados del ejercicio de 2018, el director de Interporc, Alberto Herranz, señaló que se prevé que el país asiático incremente en dos puntos las compras de productos del cerdo del exterior. Si en la actualidad adquiere el 3 % de todos los productos porcinos  que se consumen en el país, se espera que ese incremento llegue hasta el 5 %.

En este escenario, España tiene una posición “muy importante” como segundo proveedor que es en un mercado que, inevitablemente, tiene que ser considerado estratégico para el sector porcino de nuestro país, como es también Japón, y donde los consumidores empiezan a dirigirse y dar prioridad a una demanda de más calidad y de mayor seguridad, que de cantidad, pero a precios moderados.

El riesgo latente está en que, no se sabe con certeza cuándo, a medio plazo, una vez que pase el periodo álgido de la expansión de la PPA, China volverá por sus fueros e incrementará de nuevo su cabaña y su producción propia de carne de porcino, de la que se abastecerá, necesitando importar menos, como sucedió en 2018.

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