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viernes 22 de septiembre de 2017

Reportajes
13/12/2013

Europa reconoce la IGP Plátano de Canarias

La producción platanera de Canarias es la única de su categoría que cuenta además con la certificación AENOR de huella de carbono. Ambos sellos de calidad reconocen la diferenciación que siempre han apreciado los consumidores españoles.

Ricardo Migueláñez. Ingerniero agrónomo. 

La Asociación de Organizaciones de Productores de Plátano de Canarias (ASPROCAN) es una organización que agrupa a la totalidad de los agricultores plataneros de las islas; dentro de ella están seis organizaciones de productores que integran a más de 8.500 agricultores, 10.000 fincas y 9.000 hectáreas de cultivo, generando una producción 370.000 toneladas que se producen y comercializan anualmente en España.

El Plátano de Canarias posee ciertas características organolépticas que hacen que su sabor sea especial y su aroma, intenso. Además, el peculiar aspecto de su piel, con pintas oscuras, hace que el consumidor pueda identificar el producto. Del mismo modo, la intensidad de su color amarillo indica su grado de maduración.

El cultivo del Plátano de Canarias tiene una serie de particularidades que hacen que su producción sea especial. Canarias disfruta de un clima único, ningún otro plátano en el mundo se cultiva en unas condiciones similares, definidas por su situación en medio del Atlántico entre el mundo templado y el tropical.

Este emplazamiento hace que las Islas Canarias disfruten de una temperatura suave durante todo el año y de vientos húmedos. Todo ello marca el lento desarrollo de la platanera.

Si a este lento desarrollo le sumamos, que los Plátanos de Canarias pueden estar más tiempo en planta madurando, el resultado final es lógicamente menor contenido en almidón y más en azúcares, lo que le confiere mayor sabor.

El Plátano de Canarias puede tardar entre 7 y 9 días en pasar de la planta a la frutería, a diferencia de los 35 o 45 días que pasan viajando los latinoamericanos hasta llegar al mercado europeo.

El único plátano distinguido con sello de calidad europeo de Indicación Geográfica Protegida

Gracias a sus excelentes propiedades, el 5 de noviembre, el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) publicó el reglamento 1084/2013 por el que se inscribe ‘Plátano de Canarias’ en el Registro de Denominaciones de Origen Protegidas y de Indicaciones Geográficas Protegidas. Este sello garantiza la singularidad por el origen y su vez, la garantía de calidad del Plátano de Canarias.

La obtención de la IGP ha sido un proceso largo. En 2009, se comenzaron los trámites con el objetivo de proteger a esta fruta del fraude y al mismo tiempo otorgar  un valor añadido y un distintivo de reconocimiento de calidad.

La IGP Plátano de Canarias reconoce unas cualidades físicas, químicas y organolépticas claramente diferenciables y apreciadas por el consumidor. Su característico sabor gracias a su composición basada en un alto nivel de azúcares y bajo en almidón, su intenso aroma y las identificativas motitas en la piel son sólo alguno de los aspectos más característicos del plátano producido en las Islas.  

Plátano de Canarias, la fruta ‘responsable’

Con el objetivo de mantener sus propiedades a la vez que se persigue reducir el impacto de su producción en el medio ambiente, el sector en su conjunto ha apostado también por la investigación para buscar alternativas a los tratamientos químicos, potenciar el control biológico y reducir su huella de carbono.

Tanto es así que ASPROCAN ha recibido la certificación AENOR de la huella de carbono a Plátano de Canarias, convirtiéndose en la única de su categoría con este reconocimiento. Esto pone de manifiesto que su producción genera una incidencia reducida de gases de efecto invernadero al medio ambiente.

El proyecto, con la investigadora Ana Piedra Buena a la cabeza, supuso más de dos años de trabajo en los que se evidenció la baja huella de carbono que tiene la producción de Plátano de Canarias.

Después de realizar todos los cálculos correspondientes, se determinó que la huella del Plátano de Canarias en su ciclo de vida es de 254,7 gramos de CO2 por kilogramo de fruta, resultado inferior al consumo de un ciclo de una lavadora (254,7 gr de CO2) o un frigorífico con congelador en dos horas (274,3 gr de CO2).

La certificación de la huella de carbono del Plátano de Canarias demuestra que la calidad de la fruta no sólo está unida al sabor y a la seguridad alimentaria, sino también a su respeto por la naturaleza. Este hecho, reconoce el compromiso de todos los agricultores por contribuir a la imagen positiva del Plátano ante los consumidores.

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