feria meat
Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

viernes 22 de septiembre de 2017

Reportajes

Fundación Alicia: las cuatro caras de una nutrición saludable

Gemma Fernández. Periodista. @gemmafdz

La Fundación Alicia, Ali-mentación y cien-cia, un centro de investigación dedicado a la innovación tecnológica en cocina, a la mejora de los hábitos alimentarios y a la valoración del patrimonio agroalimentario y gastronómico, ha diseñado una pirámide nutricional de cuatro caras para entender qué es necesario comer, cómo se ha de comer, cómo cocinar los alimentos y con qué frecuencia y, a la vez, recordar que para estar sano también es necesario moverse.

En la cara ‘Qué comes’ -la pirámide tradicional de la Dieta Mediterránea- se muestra cuáles son los productos que más nos convienen para mantener una alimentación correcta y saludable. En su base encontramos los productos que podemos comer más a menudo, como el pan, los cereales, el arroz y la pasta. Todos ellos fuente de hidratos de carbono, lo que nos proporciona la energía suficiente para una jornada diaria.

A medida que subimos de altura, la pirámide se estrecha y aparecen aquellos alimentos que se tienen que comer con menos frecuencia o en menos cantidad. En concreto, a media altura, encontramos la verdura y la fruta; y por encima, lácteos y derivados, carnes, huevos y frutos secos. Todos ellos importantes dentro de la Dieta Mediterránea. Productos que debemos incluir en nuestro menú semanal pero sin abusar, entre 2 y 4 ó 5 veces por semana.

Al llegar a la cúspide aparecen los alimentos que se han de consumir de forma más esporádica como los dulces y las grasas.

Cómo cocinar

La segunda cara, ‘Cómo cocinas’, muestra las diversas maneras de cocinar los alimentos. La dinámica es la misma. En la parte más baja aparecen los métodos de preparación y cocción que pueden utilizarse a menudo, y a medida que se va subiendo en la pirámide divisamos los métodos de elaboración que deben utilizarse con menos frecuencia.

En este sentido, en la parte baja nos encontramos con las preparaciones hervidas, al vapor, en cocción o en crudo (ensaladas). Mientras que encumbrando esta cara de la pirámide aparecen los fritos.

Ambas caras se combinan, interactúan e influyen una en otra. Según que alimento se coma y cómo se cocine, éste aparecerá más arriba o más debajo de la pirámide y, por lo tanto, se podrá consumir más o menos a menudo.

De esta manera, la forma en que se cocinan los alimentos es definitiva a la hora de decidir con qué frecuencia se pueden comer. Por ejemplo, un ingrediente como la patata se recomienda de forma habitual si se hace hervida, al horno o en puré, siempre y cuando no incluya mantequilla. Pero, en cambio, si se elaboran fritas, pasan a la zona más alta de la pirámide y se convierten en un plato de ocasiones puntuales.

Cómo comer

La tercera cara nos informa sobre ‘Cómo debemos comer’. El tiempo que le dedicamos a cada comida y el contexto en el que lo hacemos son dos factores muy importantes.

En concreto, la Fundación Alicia recomienda la compañía como una forma de prolongar el tiempo que se dedica a comer y también evitar elementos de distracción como por ejemplo la televisión.

En este sentido, señala que comer despacio ayuda a que la cantidad de comida que se ingiere sea la justa y necesaria para saciar nuestro apetito. Además, añade que comer de ese modo es mucho mejor para asimilar todos los nutrientes que aportan los alimentos, facilitar la digestión y evitar futuros problemas de salud gastrointestinal.

La última cara de la pirámide nutricional de la Fundación ofrece información sobre la importancia de la actividad física: hacer ejercicio de forma regular ayuda a mejorar la salud y equilibrar las reservas energéticas según la alimentación, evitando así problemas como el sobrepeso o la obesidad.

En concreto, explica que el ejercicio debe realizarse de forma acorde a la edad y a la capacidad. De esta manera, en la parte más baja se encuentran actividades cotidianas que no requieren esfuerzo y que están asociadas al sedentarismo como subir escaleras, caminar o pasear, etc. Mientras que en las zonas superiores hay espacio para actividades físicas que requieren un mayor gasto energético.

De hecho, la Fundación Alicia destaca que hacer ejercicio es tan esencial como comer bien ya que ayuda a encontrarse mejor y más saludable. Además, la actividad física realizada también influye en el resto de las caras de la pirámide por lo que determinará la cantidad y el tipo de comida que se necesita para equilibrar el gasto energético. Cuanto más arriba de la pirámide de la cara de la actividad física nos encontremos, podremos comer y cocinar los alimentos según el modo de la parte alta de cada cara correspondiente.

De esta manera, se extrae que la manera más saludable de cuidar nuestra dieta y mantener una buena alimentación es cumplir con las partes más bajas de la pirámide nutricional. No obstante, las cuatro caras están interrelacionadas entre sí, por lo que puede comer productos menos recomendables si la forma de cocinarlos es saludable y luego se hace ejercicio, o viceversa.

<< volver

Noticias
22/09/2017
Noticias
22/09/2017
Noticias
21/09/2017
14/05/2014

MÁS EN Reportajes

07/09/2017