Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

jueves 18 de enero de 2018

Reportajes
08/01/2018

'Japón, mia que está leho Japón'

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

El pasado 8 de diciembre, la comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, y el ministro de Asuntos Exteriores japonés, Taro Kono, anunciaban la finalización satisfactoria de las negociaciones entre la Unión Europea y Japón para el Acuerdo de Asociación Económica (AAE), que abre enormes oportunidades de mercado para ambas partes y que servirá para reforzar la cooperación mutua en diversos ámbitos, reafirmando el compromiso común de desarrollo sostenible, que incluye por vez primera un compromiso específico en lo que respecta al Acuerdo de París sobre el clima.

La UE aprovecha en el plano comercial la defección de los Estados Unidos de Donald Trump al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), que tenía a Japón como uno de los principales 11 socios, y compensa en parte también el retraso del acuerdo político, previo al acuerdo comercial, que parecía estar ya al alcance de la mano con los socios de Mercosur a finales del pasado año, mientras sigue con la revisión de los acuerdos con México y Chile, y con los primeros pasos para intentar alcanzarlos con Australia y Nueva Zelanda. Mientras, las negociaciones para llegar al Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) entre la UE y Estados Unidos siguen en el congelador por tiempo indeterminado y no parece que se vayan a retomar con la Administración del actual mandatario de la Casa Blanca.

El comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la UE, Phil Hogan, señaló que el acuerdo con Japón es el más importante y el de mayor alcance (superior con creces al firmado recientemente con Canadá) celebrado hasta ahora por la Unión en el comercio agroalimentario, “ya que proporcionará  enormes oportunidades de crecimiento para nuestros exportadores de alimentos y bebidas en un mercado muy amplio, maduro y sofisticado”.

Según Hogan, “hemos desarrollado con éxito un modelo de acuerdo de libre comercio, que se adapta a nuestro perfil de exportación, manteniendo al mismo tiempo un acuerdo mutuamente beneficioso con nuestros socios”. En su opinión, “las exportaciones de productos agroalimentarios de la UE crean puestos de trabajo de calidad, la mayoría de ellos en zonas rurales”.

El AAE eliminará la gran mayoría de los 1.000 millones de euros de derechos o tasas aduaneras que las empresas europeas venían pagando anualmente por exportar a Japón, así como una serie de obstáculos reglamentarios. Además, abrirá el mercado para atender la demanda de 127 millones de consumidores japoneses a las principales exportaciones agrícolas de la UE e incrementará las posibilidades de exportación en algunos otros sectores productivos comunitarios.

Pero, ¿qué representa Japón para el sector agroalimentario de la UE? El país asiático es actualmente el cuarto mercado en importancia para las exportaciones agrícolas comunitarias, con unas ventas de alrededor de 5.700 millones de euros. La UE exporta a Japón productos agrícolas por un valor superior veinte veces a lo que Japón exporta al mercado europeo. Sin embargo, al exportar a Japón, las empresas tienen que hacer frente a muchas barreras comerciales.

Con este acuerdo entre la UE y Japón, el sector agrícola y la industria de alimentos y bebidas podrán acceder con mayor facilidad al mercado japonés y tendrán mayores oportunidades de venta de sus productos. En este sentido, los consumidores nipones aprecian los productos europeos de alta calidad y valor añadido, como los vinos y quesos, chocolate, carne y derivados porcinos, o la pasta alimenticia, que hasta ahora sufren aranceles elevados. Por ejemplo, entre un 30% y un 40% sobre el queso; un 38,5% sobre la carne de vacuno; un 15% sobre el vino; hasta un 24% sobre las pastas alimenticias; hasta un 30% sobre el chocolate.

Eliminación de derechos

El AAE UE-Japón permitirá que, desde el primer día, el ‘país del sol naciente’ elimine los derechos de aduana para más del 90% de las exportaciones agrícolas comunitarias, lo que hará que los productos europeos sean más asequibles y, por tanto, aún más atractivos para los 127 millones de consumidores japoneses.

Pero, además, con este acuerdo comercial la UE aborda también otros obstáculos al comercio, como las normas y reglamentaciones opacas para los productores europeos, con el fin de que puedan exportar con más facilidad y flexibilidad sus productos a Japón.

Hay que tener en cuenta también que algunos productos son demasiado sensibles como para que Japón pueda eliminar los derechos de aduana completamente. En estos casos, el Acuerdo de Asociación Económica incrementará los contingentes libres de derechos o reducirá los derechos de aduana para los productos europeos. Al haber menos aranceles, menos burocracia administrativa y mayores contingentes, será más fácil para los operadores agroalimentarios aprovechar las nuevas oportunidades de mercado.

Este acuerdo beneficiará también a los productores europeos de alimentos y bebidas con origen geográfico específico, como Roquefort, Aceto Balsamico di Modena, Queso Manchego o Irish Whiskey, muchos de ellos de gran valor y cuya producción, a menudo, reporta grandes beneficios económicos a las comunidades y operadores en las que se producen. Estos productos gozan de una protección especial -indicación geográfica (IG)-, que permite a los consumidores reconocer su carácter genuino y su calidad.

Ello será así porque permitirá el reconocimiento de más de 200 IG europeas elegidas por los Estados miembros por su valor real o potencial de exportación en el mercado japonés. Solo los productos agroalimentarios amparados por tales denominaciones podrían venderse en Japón de forma legal.

En otros términos, será ilegal vender imitaciones. Por ejemplo, un queso etiquetado como Roquefort, pero que no haya sido elaborado en Roquefort. Productos como Chablis, Chianti, Münchener beer, Tiroler Speck, Jambon d’Ardenne, Jambon de Bayyone o Polska Wódka quedan plenamente reconocidos en el mercado japonés, ayudando a los productores y exportadores europeos a vender allí y garantizando a sus consumidores que están comprando productos europeos genuinos.

En el plano agroalimentario este acuerdo, a su entrada en vigor, se traducirá en:

1) eliminación inmediatamente desde el primer día de los aranceles del vino de bebidas alcohólicas (Sherry, vermouth, sidra…), ahora en el 15%;

2) reducción drástica de los aranceles (ahora de una media del 43% para la carne fresca y del 8,5% para la carne transformada) de las exportaciones europeas de productos porcinos, que, por su valor, representan la partida más importante de exportación a Japón. Ello dará lugar en la práctica a un comercio libre de derechos para la carne de porcino transformada y casi libre para la carne fresca;

3) reducción progresiva de los aranceles japoneses de carne de vacuno a menos del 9% en alrededor de 15 años, lo que permitirá el envío de unas 50.000 toneladas anuales;

4) apertura del mercado nipón a los quesos europeos, ahora con tarifas aduaneras de hasta un 29,8% de media, que afectará tanto a los quesos de pasta dura (Parmigiano, Reggiano,Gouda, Cheddar, etc.), como a los quesos suaves y frescos (Mozzarella, Feta…), con una reducción paulatina de las tasas aduaneras hasta llegar al 0% en 15 años para los primeros y alcanzando un contingente libre de impuestos equivalente a las exportaciones actuales de la UE para los segundos, y  

5) aumento de los contingentes japoneses para las exportaciones europeas de otros productos europeos, como la malta, almidón de patata, leche desnatada en polvo, chocolates, artículos de confitería y galletas, etc., cuya exportación a Japón genera cada año en torno a 500 millones de euros.

Normas de seguridad alimentaria

La CE recalca que, como sucede con todos los acuerdos comerciales de la UE, el celebrado con Japón no menoscabará las normas de seguridad europeas vigentes, incluidas las relativas a los alimentos y productos agrícolas. Como la UE, Japón cuenta también con normas muy estrictas de seguridad alimentaria para este tipo de productos y, de hecho, ambas partes aplican las legislaciones más rigurosas del planeta, que contemplan el principio de precaución y de protección del consumidor, con lo que se pretende que el acuerdo refuerce esa situación.

El principio de precaución permite que la UE pueda tomar medidas preventivas en caso de que existan riesgos potenciales para el medio ambiente o la salud humana, y los datos disponibles no permitan una evaluación detallada del riesgo. De hecho, las medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF), por ejemplo, leyes, reglamentos o normas, tienen como objetivo garantizar la seguridad alimentaría y la salud animal y vegetal para los consumidores.

El capítulo del AAE relativo a las MSF busca ayudar a los exportadores de una parte a acceder al mercado de la otra parte, haciendo que ambas se comprometan a mejorar la transparencia sobre sus respectivas disposiciones y a intercambiar información sobre las leyes y reglamentos relacionados con tales medidas sanitarias y fitosanitarias que afectan al comercio.

En este capítulo, ambas partes acceden a reafirmar los derechos y obligaciones contraídos en el acuerdo MSF de la Organización Mundial de Comercio (OMC); a reconocer que los conceptos de la otra parte están en consonancia con las normas internacionales en materia de control de enfermedades animales e identificación del estado sanitario de los animales y vegetales.

También permite reconocer la regionalización como base para determinar si se permite importar desde zonas libres de enfermedades. Se trata de una herramienta utilizada para el control de las enfermedades y para mantener el comercio seguro, restringiendo los intercambios comerciales con zonas afectadas por una enfermedad, al tiempo que se evita obstaculizar el comercio de bienes procedentes de zonas no afectadas.

Estos compromisos benefician a los exportadores europeos de productos agroalimentarios, al contribuir a garantizar que la existencia injustificada de barreras sanitarias y fitosanitarias al comercio no impide que sus productos entren en el mercado japonés.

El capitulo sobre las MSF incluye también mecanismos para racionalizar los procedimientos de aprobación de las importaciones de bienes alimentarios desde la UE a Japón, lo que permitiría que este país asiático acortase el tiempo necesario para efectuar dicha aprobación. La creación de un comité mixto UE-Japón, así como de otros canales de comunicación, servirán para tratar las cuestiones relativas a las MSF entre ambas partes.

Incluso en muchos ámbitos, la normativa japonesa es más estricta que la internacional, con lo que los consumidores europeos pueden estar seguros de que los alimentos y  bebidas procedentes de Japón están sujetos a requisitos muy estrictos. En todo caso, todas las importaciones de alimentos que llegan a la UE, incluidos las que vienen de Japón, tienen que cumplir las normas europeas de seguridad alimentaria y la legislación de la UE y el AAE no cambiará esto, como será en el caso de la carne de vacuno tratada con hormonas y sobre los organismos modificados genéticamente (OMG), en donde Japón tiene leyes muy estrictas.

De hecho, en carne de vacuno, aunque la UE permite las importaciones de Japón, este país asiático, como la Unión, prohíbe el uso de hormonas para engorde de animales. Incluso para los productos transformados a base de carne de vacuno procedentes de Japón, que utilizan carne de vacuno importada, Japón, al igual que Europa, tiene normas muy estrictas sobre la transformación o sobre el uso de antibióticos en ganadería.

Todas las importaciones de productos animales al mercado comunitario desde Japón deberán ir acompañadas de un certificado veterinario, como ocurre en la actualidad, y solo podrá emitir el mismo una autoridad japonesa competente, a la que la Comisión Europea haya reconocido formalmente como órgano capaz de certificar el cumplimiento de los requisitos de importación de la UE.

Etapas siguientes

Ahora la Unión Europea y Japón están en proceso de verificar jurídicamente el texto acordado, en lo que se conoce como “revisión jurídica”. Tras esto, el texto del acuerdo se traducirá a las 23 lenguas oficiales de la UE y al japonés.

A continuación, la Comisión Europea someterá el AAE a la aprobación del Parlamento Europeo y de los Estados miembros de la UE, con el objetivo de que entre en vigor antes de que finalice el presente mandato de la CE, en 2019.

A la vez, siguen las negociaciones sobre otros aspectos pendientes, como las normas de protección de las inversiones y sobre la resolución de litigios en materia de protección de las inversiones, con el compromiso de llegar lo antes posible a una convergencia en este ámbito y en un entorno estable y seguro para ambas partes.

Además, la UE y Japón siguen trabajando para alcanzar una rápida conclusión del Acuerdo de Asociación Estratégica, cuyo objetivo es reforzar aún más la relación entre ambas partes, y definir la orientación estratégica y la coherencia de los trabajos comunes actuales y futuros. Tanto este último acuerdo, como el de la AAE se espera que se firmen conjuntamente en el presente 2018.

<< volver

MÁS EN Reportajes

15/01/2018