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viernes 24 de noviembre de 2017

Reportajes
20/07/2017

La innovación en la IA no remonta (I)

  • Los indicadores macroeconómicos dicen que nos estamos alejando de la crisis, pero la I+D+i en la industria alimentaria se estanca

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

El número de empresas del sector de la alimentación, bebidas y tabaco que realizaron inversiones en I+D+i continuó reduciéndose durante 2015, último año del que se tienen datos completos de esta actividad, según la “Encuesta sobre la innovación de las empresas” del Instituto Nacional de Estadística (INE), que viene habitualmente publicándose con retraso de un año.

Se sigue la tendencia a la baja, iniciada en 2008, y puede decirse que las empresas del sector industrial agroalimentario y en general las empresas españolas, no solo no han recuperado aún el nivel pre-crisis de inversión en innovación, sino que tampoco han cambiado esa orientación descendente. Esto indicativo de que la recuperación económica de los últimos dos años está siendo muy desigual y, al menos, hasta esa fecha, no ha llegado aún a este ámbito inversor.

A cierre de 2015, la economía española contaba con 7.563 empresas que habían realizado actividades directas de I+D+i, una cifra que es un 0,85% inferior a la de un año antes, con 65 empresas menos. De estas, 5.647 empresas realizaron esta actividad de forma continua y 1.916 de forma ocasional.  Supone un 41,8% menos que en 2008, cuando 12.997 empresas (8.562 de forma continua y 4.435 de manera ocasional) realizaron actividades de investigación e innovación.

En el sector de la industria agroalimentaria, en 2015 unas 655 empresas realizaron actividades de I+D+i  a nivel interno, lo que supone un 0,6% y 4 empresas menos que el año anterior, con lo que la caída es mucho más moderada que en otras actividades industriales. De estas, 457 empresas realizaron dicha actividad de manera continua y 198 empresas de manera ocasional, cuatro menos.  

En total, las empresas del sector de la alimentación, bebidas y tabaco que realizaron innovación interna y/o externa, incorporando la I+D+i a sus procesos y a sus productos en 2015 sumaron 1.071, un 4,2% y 47 menos que un año antes, con un gasto de 534 millones de euros, un 7,62% y 44 millones menos que en el año anterior.

Respecto a 2009, que es el año en que se freno el crecimiento de la actividad de I+D+i en este sector, suponen un 19,5% y 159 empresas menos. No obstante, en un entorno nacional en el que existen más de 28.000 empresas del sector agroalimentario, apenas un 2,3% de las mismas realizaron actividades investigadoras e innovadoras propias en procesos o producción. De estas, 101 eran grandes empresas, de las cuales 97 la venían realizando de forma continua y 4 de manera ocasional, siendo nueve menos que un año antes. Otras 554 eran pymes (hasta 250 empleados), cinco menos  que en 2014 y 359 las realizaban de forma continua y 194 de manera ocasional.

La encuesta del INE reduce, no obstante, aún más el porcentaje de empresas que tenían incorporada en 2015 la actividad innovadora en las ramas de actividad de alimentación, bebidas y tabaco.  De manera continua, apenas un 0,70% de las empresas, frente al 0,64% de 2008, con lo que la confianza en la innovación parece haber aumentado. Es inferior al 0,74% registrado por el conjunto de la industria y  al 0,75% del total.

En las pequeñas y medianas empresas agroalimentarias, el porcentaje de incorporación es del 0,65%, frente al 0,60% de 2008 de forma continua y el 0,35%, frente al 0,40% de manera ocasional. En las grandes empresas, el porcentaje de confianza innovadora es del 0,96% frente al 0,89% en la I+D+i continua y pasa del 0,04% frente al 0,11% de manera ocasional.

Innovación continuada

Con carácter general positivo, según analiza la Federación de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB), ha habido una tendencia creciente a incorporar de forma continua la actividad de innovación en el plan de negocio de las empresas agroalimentarias, abandonando o reduciendo el plano ocasional, sobre todo en las grandes empresas, que cuentan con más capital o con más posibilidades de conseguirlo para destinarlo a la misma.

La brecha entre el desarrollo de la actividad de I+D+i, realizada de forma continua y la ejecutada de manera ocasional es cada vez más amplia y común entre sectores y dimensión empresarial, habiéndose intensificado en los últimos años la integración de esa actividad en los planes de negocio, según FIAB.

El tamaño empresarial, como es lógico, sigue siendo un factor determinante en el acceso a la I+D+i, pero sin que se tenga que desdeñar el interés creciente de las pequeñas y medianas empresas por participar en la actividad innovadora a través de clústeres, plataformas tecnológicas, consorcios y otro tipo de asociaciones, que reparten el esfuerzo inversor común en este tipo de actividad.

De acuerdo a los datos del INE,  el porcentaje de empresas de la industria agroalimentaria que realizaron I+D sobre el total fue del 11,3% en 2015 y el de empresas que realizan I+D a nivel interno sobre el total de empresas con actividades innovadoras, del 61,1%.  En el grupo de pequeñas empresas, el 9,9% realizaron I+D y el 58,6% lo llevaron a cabo a nivel interno en su plan de negocio sobre el total de empresas con actividades innovadoras. En las grandes empresas, un 55,2% de las mismas realizaron I+D sobre el total, llegando al 79,8% la que tenían la I+D interna sobre el total de empresas con actividades innovadoras.  

Para FIAB, la reciente evolución del número de empresas que llevan a cabo actividades de I+D externa pone de manifiesto las preferencias por su internalización, como procedimiento de su implantación.

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