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viernes 22 de septiembre de 2017

Reportajes

La remolacha 'chunda chun'

Ricardo Migueláñez. Ingeniero Agrónomo

Llegado el mes de marzo, como todos los años, los agricultores comienzan con las siembras de remolacha en la zona norte de España. Al igual que el año pasado, el exceso de lluvias durante el invierno puede provocar un retraso de las mismas que sin duda perjudicarían el rendimiento final de la cosecha, circunstancia sufrida en la campaña que debería haber finalizado ya y que aún no lo ha hecho al faltar 2.000 hectáreas por recoger en la zona de León.

El sector no atraviesa su mejor momento. Las superficies se van reduciendo año tras año, especialmente para la multinacional inglesa British Sugar. Los sindicatos agrarios han solicitado en reiteradas ocasiones mejores condiciones económicas para decidirse por la siembra de este cultivo, pero no han recibido un mensaje claro de rentabilidad, ni sobre todo un mensaje de credibilidad de sector.

Azucarera, filial de British Sugar en España, ha estado durante años informando a los agricultores con mensajes catastrofistas relacionados con un futuro de la remolacha a precios de menos de 36 euros/tonelada, que han desanimado al remolachero. Es más, cuando ha pagado la remolacha al mínimo imprescindible para que el agricultor, con las ayudas, llegara a duras penas a los 40 euros/tonelada, lo ha hecho a regañadientes y poniendo condiciones que sin duda han terminado por exasperar al más tranquilo de sus proveedores.

El futuro nadie lo conoce, de hecho quién le iba a decir a Azucarera que iba a ganar prácticamente 100 millones de euros/año los dos últimos ejercicios, o a British Sugar que en aproximadamente un lustro su filial habría ganado prácticamente la cantidad desembolsada para su compra.

Lo cierto es que la postura cicatera de la empresa puede poner en serio peligro su futuro, ya que con sólo haber dedicado menos del 10% de esos beneficios a remunerar más la remolacha habría permitido que los cultivadores obtuviesen una rentabilidad más razonable, generando un clima de confianza y colaboración mutua.

En estos momentos aún no se ha firmado el acuerdo interprofesional de la presente campaña, aunque tendría que estar ya firmado, pero la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos (COAG) se ha negado porque no le convencen las condiciones propuestas por British Sugar.

El argumento de que en el futuro los precios del azúcar serán muy bajos con la desaparición de las cuotas no es seguro. Nadie conoce el futuro de este sector. Hay países sin cuotas y con elevados precios internos y otros donde sí hay cuotas que tienen precios internos muy bajos. Por tanto, para tener futuro, es necesario llegar a él y en estos momentos la actitud de Azucarera no parece la más adecuada para alcanzarlo en buenas condiciones.

En el lado opuesto, la cooperativa castellanoleonesa ACOR ha movido ficha y, a riesgo de reducir sus beneficios de forma importante, ha apostado por el cultivador y por el cultivo decidiendo añadir al menos dos euros “a mayores” a las ayudas, haciéndose cargo del arranque de la remolacha o bien poniendo a disposición del socio 2 euros/tonelada suplementarios si el cultivador cumple con su calendario de entregas, además de tener garantizados los 40 euros/tonelada que demandaban las organizaciones agrarias hasta la desaparición de las cuotas dentro de tres años.

A estas cifras luego el cultivador añadirá el retorno que la Cooperativa conceda por los beneficios obtenidos.

Una vez finalizadas las siembras se podrá ver si los cultivadores siembran o no y en qué cuantía. Una nueva reducción de superficie no sería de ninguna manera una buena carta de presentación para el futuro.

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