feria meat
Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes

La Unión Europea y Canadá dan los últimos retoques a su nuevo acuerdo comercial

Gema Boiza. Periodista. @GemaBoiza

La Unión Europea y Canadá están ultimando un nuevo acuerdo comercial que reemplace al que se aprobó en 1976, todavía en vigor, y con el que las exportaciones de uno y otro lado salgan reforzadas. Especialmente en lo que a productos agroalimentarios se refiere.

Mientras Canadá espera cuadruplicar las toneladas de carne de ternera que envía a la Unión Europea, y llegar así a las 65.000 toneladas anuales, así como las de cerdo, para pasar de vender 6.000 a 80.000 toneladas anuales, la Unión Europea confía en que ese nuevo acuerdo de alas a sus exportaciones de quesos, vinos, productos pesqueros y bebidas alcohólicas.

En concreto, la Comisión Europea está negociando con el Gobierno de Canadá para que éste acepte duplicar la cuota de quesos europeos admitidos en el país sin derechos tarifarios, y conseguir que sus importaciones pasen de las 20.000 a las 37.000 toneladas anuales.

Unos derechos tarifarios que la Unión Europea pretende también eliminar en el caso de los productos agrícolas preparados, especialmente en los vinos y en las bebidas espirituosas. Una eliminación que el Ejecutivo comunitario también espera conseguir para los productos pesqueros. De ser así, la Unión Europea podría incrementar en un 24% sus exportaciones anuales a Canadá, lo que en euros se traduciría en 11.000 millones de euros más cada año.

Para conseguir ese reto, la Comisión Europea lleva trabajando desde hace cinco años con el Gobierno de Canadá, aunque el deseo de ambas partes de renovar su acuerdo comercial viene de mucho más atrás. Y es que, con sus conversaciones, ambas partes logrearon firmar un acuerdo en 1997 que favorecía una cooperación más estrecha entre la Unión Europea y la aduana canadiense. Asimismo, ambas partes firmaron en 1999 un acuerdo veterinario que mejoraba los intercambios bilaterales de animales vivos.

Tras esos acuerdos, el 18 de marzo de 2004, los dirigentes de Canadá y de la Comisión Europea -ya presidida por su actual presidente, José María Durao Barroso-, adoptaron un nuevo marco por el que diseñar un nuevo acuerdo que reforzarse sus relaciones comerciales y de inversión (ARCI, en sus siglas en francés).

Una voluntad de años

Un marco en el que ambas partes trabajaron hasta 2006, un año en el que tanto Canadá como la Unión Europea decidieron interrumpir esas negociaciones para empezar otras nuevas y mucho más ambiciosas. Ese objetivo lo consiguieron tres años más tarde. Fue en mayo de 2009 cuando la Comisión Europea y el Gobierno de Canadá lanzaron las negociaciones de un Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG).

Un acuerdo que debería también asegurar una mejora en la protección de las indicaciones geográficas de los productos agrícolas, para que a partir de la entrada en vigor de ese nuevo pacto pudieran comercializarse utilizando la indicación geográfica que utilizan en la Unión Europea.

Algo que todavía no está del todo resuelto. De ahí que desde 2009 y hasta octubre de 2012, ambas partes se hayan reunido un total de trece veces. A ésas se sumó una última con una cita celebrada el pasado mes de febrero, cuando el Gobierno canadiense organizó un encuentro con una veintena de embajadores de los Estados miembros en Canadá para acelerar la firma del nuevo acuerdo.

Sin embargo, ese pacto sigue sin firmarse y todo apunta a que hasta el segundo semestre de este año no habrá ninguna variación al respecto. Por el momento, en el Parlamento Europeo, las últimas votaciones han demostrado que aunque es pequeña, hay una parte de los eurodiputados que está en contra de firmar ese nuevo acuerdo comercial con Canadá. Algo que podría frenar su entrada en vigor o enmendar el que actualmente está sobre la mesa.

En concreto, 111 eurodiputados han votado en contra de ese acuerdo, mientras 509 lo han hecho a favor y sólo 39 se han abstenido. Pese a esas votaciones, el Parlamento Europeo aún no ha recibido el texto definitivo del acuerdo, cuya aprobación pasará por sus manos y por las del Consejo de la UE y por el Gobierno de Canadá.

<< volver

14/05/2014

MÁS EN Reportajes

07/09/2017