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lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes

Las empresas de la extinta Nueva Rumasa 'pasan página'

Rocío Antón. Periodista @rocio_anton

La caída del entramado empresarial de la familia Ruiz-Mateos hace tres años supuso en conjunto una de las mayores suspensiones de pagos registrada en la historia del sector alimentario, se llevó por delante centenares de empleos y puso en peligro la continuidad de grandes marcas de alimentación.

Algunas firmas, como las empresas que forman el complejo bodeguero Garvey, de Jerez de la Frontera (Cádiz), siguen bajo la gestión de los administradores concursales mientras se busca un comprador que dé continuidad al negocio.

Sin embargo, otras marcas tradicionales como los postres Dhul, los batidos Cacaolat, el tomate y el paté Apis, los bombones Trapa o los helados Royne, así como la sociedad Quesería Menorquina (Santé), han logrado resurgir de la mano de sus nuevos propietarios, ya sean empresas nacionales o extranjeras, cooperativas agrarias apoyadas por la Administración o los propios trabajadores.

Apis prevé facturar 40 millones este año, un 11% más

En el caso de Apis se unieron dos cooperativas extremeñas (que suman 2.500 cooperativistas) para reflotar las fábricas de tomate y cárnicos que la empresa tiene en la provincia de Badajoz. Tras gestionarla un tiempo en régimen de alquiler, la unidad productiva fue adquirida en enero de 2013 por la sociedad Carnes y Vegetales --participada por las cooperativas Acopaex y Tomates del Guadiana (42%), la Junta de Extremadura a través de la sociedad pública Avante (41%) y Cajalmendralejo (17%)-- por 16 millones de euros.

Ahora Apis, primer operador español del sector del tomate de España y cuarto de Europa, crece a doble dígito: cerró el pasado ejercicio con una facturación de unos 36 millones de euros, lo que supone un 12% más que en 2012, y prevé un incremento de sus ingresos del 11% este año, hasta los 40 millones de euros.

La compañía, que también comercializa la marca Fruco y produce para enseñas de la distribución (un máximo del 25% de las ventas), prevé registrar resultados netos positivos ya este ejercicio y, de forma destacada en 2015.

“Las perspectivas son buenas y estamos mejorado la rentabilidad comercial”, señala a Qcom.es el director general de la firma, Anselmo Montero, quien subraya que Apis ha recuperado prácticamente todos sus clientes, está lanzando nuevos productos al mercado, planea entrar en nuevos canales como la hostelería y tiene en marcha un plan de internacionalización para, en una primera fase, exportar a algunos países europeos.  

Además, ha mantenido 192 puestos de trabajo y tiene previstas inversiones industriales por un valor total de unos 4,5 millones de euros en tres años. Se trata, por tanto, de una empresa que “encara el futuro con una energía de la que careció en el pasado”, como dijo recientemente el propio presidente del Gobierno extremeño, José Antonio Monago, quien felicitó a la compañía por la “impecable manera de abordar las situaciones complicadas” de los últimos años.

Dhul, en manos francesas

En septiembre de 2013 la alimentaria francesa Andros formalizó la compra de la fábrica de Dhul en Granada en una operación valorada en más de 20 millones de euros (incluida la asunción de la carga hipotecaria y de las deudas pendientes con la plantilla). Ya antes de la transacción, la firma de postres había registrado resultados operativos positivos, según informan fuentes del mercado.

“Ahora Dhul tiene al menos estabilidad y empieza a dar buenas noticias: está contratando a personal de refuerzo para el periodo de vacaciones y ha renovado su imagen, lo que refleja que la empresa tiene voluntad de apostar por la marca, además de producir para la distribución”, destacan fuentes sindicales.

En cualquier caso, Andros no es aún propietaria de la marca y solo tiene sobre ella derechos de explotación. La administración concursal está litigando para recuperar la titularidad de las marcas de Dhul, que figuran inscritas a nombre de Lerton Holding, una sociedad radicada en Belice, vinculada a la familia Ruiz-Mateos y que, para los administradores  concursales, actúa como “sociedad pantalla”.

Damm y Cobega invierten 130 millones en Cacaolat

Cacaolat fue una de las primeras marcas en ver su destino resuelto. Las empresas de bebidas Damm y Cobega crearon en febrero de 2012 un nuevo grupo para la firma catalana de batidos, con un plan estratégico hasta 2015 que cuenta con un presupuesto de 130 millones de euros (incluidos los 75 millones correspondientes a la compra de la unidad productiva).

En el marco de este plan, Cacaolat estrenó el verano pasado una nueva fábrica en Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), aprovechando las instalaciones de una antigua planta cervecera de Damm y tras una inversión de 45 millones de euros.

Pilotado por Francesc Lluch, el nuevo Grupo Cacaolat se está centrando en recuperar y afianzar la distribución de la marca en el territorio español y en impulsar el mercado internacional. Además de en Cataluña (donde tiene una cuota del 55%), sus batidos se distribuyen en Galicia, Baleares, Comunidad Valenciana, Aragón y Andalucía, y se exportan a países como Chipre, Malta y Suecia.

Para Lluch, la inauguración de la nueva planta supuso “el inicio de la nueva etapa de Cacaolat basada en la reestructuración y saneamiento de la empresa junto con el desarrollo e internacionalización de la marca”. La compañía cerró 2013 con una facturación de unos 45 millones de euros.

Quesería Menorquina, propiedad de la plantilla, sale del concurso

Los trabajadores y directivos de Quesería Menorquina, fabricante de las marcas Tranchettes y Santé, se convirtieron en propietarios de la empresa a mediados de 2011, al comprarla por un valor simbólico de 346 euros, asumiendo también un pasivo de más de 30 millones de euros.

A principios de este año la empresa logró salir del concurso de acreedores, tras firmar un convenio que incluía una quita del 50% y un plan de pago del resto de la deuda en un plazo de diez años, según fuentes conocedoras del acuerdo.

Entre tanto, Quesería Menorquina ha incrementado su producción y ha ido recuperando su cartera de clientes y logrando otros nuevos. “Hemos tenido que volver a ganarnos la confianza de todos, porque la imagen de la empresa quedó muy deteriorada”, indica a Qcom.es el presidente del comité de empresa, Toni Olives.

Quesería Menorquina vendió el año pasado la marca Tranchettes al grupo Bel (fabricante de La Vaca que Ríe y Mini Babybel), aunque la producción del famoso queso en lonchas continúa realizándose en su fábrica de Mahón, que también elabora los quesos Santé y otros para marcas blancas.

Nuevos planes para Trapa

Europraline, empresa de la familia Calvo (también accionista de Mahou-San Miguel), adquirió la firma de bombones hace un año y anunció que invertirá cerca de diez millones de euros en un plan industrial que permita adaptar las instalaciones de la fábrica de Dueñas (Palencia), en el lanzamiento de nuevas referencias al mercado y en la renovación de la imagen de Trapa.

El nuevo propietario trabaja en la recuperación de certificaciones de calidad y de los clientes perdidos tras la crisis de Nueva Rumasa, al tiempo que mantiene el foco en la internacionalización, con exportaciones a China, Estados Unidos, Oriente Medio y algunos países de África.

Otras marcas

- Clesa: la marca de postres se hizo gallega después de que la fábrica de Madrid cerrara dejando a 361 trabajadores en la calle y solo sobreviviera la planta de Caldas de Reis (Pontevedra), gracias a la unión de diez cooperativas lácteas bajo el nombre de Acolat y lideradas por Feiraco. Tras hacerse con estos activos hace dos años, en una operación valorada en 10,2 millones de euros, Acolat ha logrado reactivar la fábrica y elevar su producción.

- Helados Royne: cuando ya parecía destinada a desaparecer (sus instalaciones cerraron a finales de 2011), la empresa madrileña Somosierra anunció el pasado febrero la compra de esta firma por 6,8 millones de euros y dos meses después reanudó la actividad de la planta de Leganés (Madrid) tras invertir tres millones de euros en reformar las instalaciones y relanzar la marca.

- Bodegas Garvey: en las empresas que conforman estas bodegas, los administradores concursales presentaron el pasado mes de diciembre un plan de liquidación conjunto, con el objetivo de vender la unidad productiva, aún en funcionamiento. Según fuentes jurídicas, la administración concursal sigue a la espera de recibir ofertas de compra, ya que ha recibido propuestas, pero “ninguna interesante”.

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