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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

6 DE junio DE 2019

Nos tendría que dar envidia de Francia

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Ahora que estamos en la casilla de salida para la conformación del nuevo Parlamento Europeo antes de verano, con las Comisiones respectivas, así como del nuevo equipo de la Comisión Europea, que deberá contar también con su beneplácito y que se espera para el mes de octubre, creo conveniente y pertinente recuperar algunas partes interesantes del amplio discurso que el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, dio en la inauguración del último Salón Internacional de Agricultura (SIA 2019), en París.

Un discurso de casi una hora de duración, sin leer papeles, que precedió a su maratoniana visita por el Salón, en el que Macron habló sobre el presente y futuro del sector agrario europeo y francés, y sobre las líneas directrices que deberían marcar la próxima Política Agrícola Común (PAC), de cuyas ayudas Francia continúa siendo con diferencia el primer país perceptor de la Unión Europea.

En este momento, todo es una incógnita sobre quiénes llevarán las riendas del debate sobre la PAC post 2020. Lo único que dejaron claro las últimas elecciones al Parlamento Europeo es que los socialdemócratas de la Alianza Progresista de Socialista y Demócratas (S&D), en la que repiten Clara Aguilera y Paolo de Castro, y los populares del Partido Popular Europeo (PPE), en el que no está, por ahora, Esther Herranz  (ponente en la Comisión de Agricultura del principal reglamento de la PAC sobre los planes estratégicos nacionales, al ocupar el puesto 14 de la lista del PP, cuando este partido solo logró 12 escaños), no tienen por sí solos mayoría (suman 153 y 170 escaños, respectivamente, con 323 sobre 751 en total). Y, por tanto, deberán contar con los partidos liberales del Grupo de la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa + Renaissance +USR Plus (ADLE&RE), que obtuvo 105 escaños y donde se integra Ciudadanos, si quieren sacar adelante sus postulados de más Europa y de mantenimiento de la PAC.

Se desconoce también si repetirá al frente de la cartera el actual comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan. Aunque parece que él si estaría dispuesto, no las tiene todas consigo, ni en su propio país, ni en relación con otros  Estados miembros que, como Italia, ya han anunciado que les gustaría optar a ocupar la misma.

Ligando con esto, tampoco se sabe a ciencia cierta si continuarán adelante la orientación y las  propuestas reglamentarias sobre la futura PAC. A pesar de que fueron aprobadas por mayoría en la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, el Pleno no está obligado a respetar esa mayoría y podría, si quiere, iniciar introducir cambios o iniciar nuevo debate.

Tampoco el nuevo comisario, salvo que repita Phil Hogan, estaría en la obligación de “heredar” unas propuestas sobre la PAC post 2020, en las que no hubiese intervenido y podría presentar cambios parciales e incluso otra nueva, aunque esto se vea más complicado por cuestiones de tiempo. Un tiempo en el que también tendrán que aprobarse las nuevas perspectivas financieras para el periodo 2021-2027, en las que se incluye el presupuesto para aplicar la futura PAC, que no se espera hasta 2022 ó 2023.

Volviendo al presidente francés, en su discurso durante la inauguración de la SIA (es impensable algo parecido en un presidente o gobernante español en iguales circunstancias) afirmó que la agricultura de su país no sería lo que es sin Europa y que “el futuro del “terroir” francés pasa por una PAC protectora, pragmática y ambiciosa, que es necesario reinventar para asegurar su soberanía alimentaria, industrial y medioambiental, que sufre ataques del exterior, pero también internos.”

Riesgo de dependencia alimentaria

Macron recalcó que “el gran riesgo de la agricultura europea no es la competencia entre los Estados miembros (de las frutas españolas, del porcino alemán o de la avicultura polaca), sino que es la dependencia para su producción y su soberanía alimentaria de otros continentes (de los abonos fosfatados de Rusia, de la soja OMG  de Estados Unidos, etc.), otras potencias que no tienen nada que ver con la PAC y cuyos intereses difieren de los intereses europeos.”

“Se trata, añadió, de una cuestión de soberanía alimentaria, medioambiental e industrial y también de valores. Sin la PAC, los consumidores europeos no dispondrían de una alimentación accesible y de calidad. Por todo ello, el reto no es acabar con la PAC, ni dividir a los Estados miembros, sino reinventarla.”

El presidente galo indicó que Francia defenderá que la próxima PAC requiere la unidad de todos los Estados miembros y “cumplir tres promesas para los jóvenes agricultores: una promesa de protección de los agricultores y de los consumidores; una promesa de transformación del modelo actual hacia otro de más valor y más ecología, y una promesa de anticipación, apostando por la investigación y asegurando el relevo generacional.”

En la protección de los agricultores, Francia defiende un presupuesto ambicioso para la PAC, equivalente al actual, “lo que no significa que no haya que hacer esfuerzos para mejorar y cambiar lo que sea necesario de esta política común. La simplificación deberá ser una de las cuestiones a mejorar.”

Esta protección se extiende también “ a los imprevistos económicos y climáticos, que fragilizan las explotaciones de los productores, a través de instrumentos de gestión de crisis eficaces, y Francia se compromete a inscribir en la nueva PAC el objetivo de proteger a los agricultores de Europa contra los riesgos climáticos, del mercado, y contra aquellos riesgos inherentes a su oficio. Es necesario desarrollar una verdadera estrategia de gestión de crisis y evitar que se repitan situaciones como la de la crisis láctea 2015/16 (primero, ayudas a la producción, después a la reducción de la producción, para acabar almacenando leche en polvo).”

Según Macron, la verdadera estrategia de gestión de crisis se debe establecer a través de “una reserva de crisis de la UE, plurianual, reactiva, que proteja al conjunto de los Estados miembros del impacto de las crisis de mercado; mediante mecanismos de regulación de los sectores que sean más eficientes, que se puedan activar más fácilmente y, en particular, con una mejor articulación entre dispositivos privados y herramientas públicas de gestión de riesgos; diversificación de los cultivos de las regiones de producción y acompañamiento al cambio de prácticas para adaptarse mejor al cambio climático, y mantenimiento de las ayudas por hectárea, como red de seguridad, compatible con dispositivos nacionales, como el instrumento de ahorro francés.”

Protección de los consumidores

A los consumidores hay que protegerles con una mejor trazabilidad de los alimentos, afirmó el presidente francés, quien añadió que “en este campo es necesario tener una política comercial europea coherente. Ningún acuerdo comercial tiene que autorizar productos que no respeten los estándares europeos, bien sean medioambientales, sanitarios o sociales. Es una línea roja para Francia y es lo que les ha llevado a oponerse con la CE a toda negociación comercial sobre los productos agrícolas con  Estados Unidos.”

Además, Europa tiene que dotarse de medios para perseguir los fraudes, afirmó Macron, que recordó la propuesta francesa para crear una “task force” (grupo de trabajo) “ad hoc” para luchar contra los fraudes y garantizar la seguridad alimentaria, “y para que no sucedan casos como los de la carne polaca comercializada en mal estado”; para garantizar una política ambiciosa y homogénea en materia de exigencias y controles de calidad y evitar que haya lugares en el seno de la UE donde se acepten menos controles y menos calidad.”

La UE, afirmó el presidente francés, “tiene que estar en la vanguardia de la “data agrícola”, desarrollando herramientas que permitan el seguimiento de cada producto, desde la producción de la matera prima, hasta su empaquetado, pasando por la transformación y el transporte. Es fundamental garantizar la trazabilidad y la transparencia para tener una verdadera relación de confianza con los ciudadanos y la innovación es clave en esta tarea.”

En segundo lugar, es necesario transformar el modelo de producción del sector agrario de la UE para responder a las nuevas exigencias de calidad y respeto al medio ambiente. Para Macron, “la agricultura comunitaria no puede, ni debe, competir por precio contra los pollos brasileños o la leche neozelandesa. Ni la geografía, ni nuestro modelo social, ni nuestra ambición medioambiental nos lo permiten.”

Por eso, añadió, “es importante que la Europa agrícola se imponga como un espacio de producción de calidad superior, haciendo hincapié en el valor de los productos. El reto no es vender más barato, sino diferenciarse gracias a una experiencia de siglos y a través de una mayor segmentación de la oferta.”

Para el presidente francés, “África representa una oportunidad que hay que aprovechar, porque su población aumentará exponencialmente a corto plazo y porque uno de los principales retos a los que se enfrenta ese continente es alimentar a su creciente población.  La agricultura, junto a la educación y la sanidad, representa uno de los principales pilares. Europa tiene que estar a la altura de las expectativas de los habitantes de África y aprovechar la ocasión para compartir y exportar conocimientos y “savoir-faire”.

Macron considera también esencial la protección del medio ambiente para valorar la producción agraria. “Los lazos entre los agricultores y la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático son esenciales y los agricultores, en particular los jóvenes, tienen que ser los primeros militantes a favor de la transición ecológica.” Y, en aspecto, defendió que “una parte significativa de la PAC tiene que asignarse a objetivos medioambientales de forma obligatorio y homogénea entre los Estados miembros.”

La diversificación de actividades, el fomento de la producción de energías renovables, el aumento de la capacidad de absorción de carbono por los suelos; remunerar mejor los servicios medioambientales realizados por los agricultores son aspectos que tiene que favorecer la futura PAC.

Anticipación

Anticiparse, según Macron, a través de un importante esfuerzo de investigación e innovación (“es necesario que Europa se dote de una verdadera integridad científica irreprochable, para lo cual se propone una reforma de la Autoridad Europea de Seguridad de los Alimentos y que se aporten todas las garantías de independencia y transparencia”), para ayudar a los sectores a adoptar sus prácticas agrícolas.

El presidente galo recordó también que “uno de cada 2 agricultores de la UE tiene más de 55 años, lo que sitúa el relevo generacional  como clave en el futuro de Europa y como uno de los retos urgentes en los que hay que anticiparse, siendo el mayor obstáculo para la instalación de nuevos agricultores el acceso a la tierra.  Y añadió que la PAC debe impulsar una cultura común para todos los agricultores del continente, alabando la iniciativa propuesta por la CE de crear un “Erasmus Farmers” para fomentar ese intercambio de jóvenes agricultores a nivel europeo.

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