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lunes 25 de septiembre de 2017

Reportajes

Palacios sortea con nota la crisis gracias a las exportaciones

Carmen Llorente

Comenzó en los años 60 como una pequeña carnicería familiar y hoy es uno de los grupos punteros españoles de alimentación. Cada día, en el principal centro de Palacios Alimentación, radicado en la localidad riojana de Albelda de Iregua, se elaboran 100.000 piezas de chorizo, que van a parar a los hogares de medio mundo. De hecho, la empresa riojana fue la primera compañía española en obtener licencia para vender chorizo y demás productos cárnicos del cerdo a Estados Unidos y actualmente exporta a más de una treintena de países.

Pero aunque el chorizo (dulce, picante, blanco, oreado, en crema, bajo en grasa... ) sigue siendo su producto estrella, Palacios es actualmente mucho más que un fabricantelíder de embutido. En la última década y media, la empresa ha llevado a cabo un profundo proceso de transformación, diversificación y globalización y, a fecha de hoy, es uno de los grupos de referencia de la alimentación en España. Palacios produce desde repostería congelada, pasando por tortilla española, platos preparados, pizzas, panificadosy terminando por los asados o lashamburguesas. El resultado es que la elaboración de chorizo representa hoy menos del 50% del total, frente al 100% que suponía en 1998, cuando la compañía obtuvo la autorización para comercializar sus productos en el exigente mercado americano.

Lejos de frenar su crecimiento durante la crisis económica, Palacios ha redoblado sus esfuerzos para convertirse en una empresa de alimentación global. El grupo riojano ha sorteado la negativa evolución económica y el desplome del consumo en España con soltura. Se ha lanzado con contundencia a la internacionalización y la diversificación con el lanzamiento constante de nuevos e innovadores productos.

En los últimos seis años, la compañía ha incrementado sus ventas en más de un 15%, desde los 135 millones de euros que facturaba en 2008 y, lejos de unirse a la larga lista de despidos de la industria alimentaria, Palacios ha engordado su plantilla en un 40%. Así, actualmente la empresa está integrada por 700 personas, frente a los 500 trabajadores que tenía en 2008.

Internacionalización

El grupo alimentario acaba de cerrar un ejercicio que califica como 'record', impulsado por la pequeña mejora del consumo en España, el crecimiento de las ventas en el sector de foodservice y, por supuesto, el aumento de la facturación en el exterior. En estos años de crisis económica, desplome del consumo, agresivas guerras de precios en los lineales y caída de la poblaciónpor el éxodo deinmigrantes y jóvenesde España-grandes consumidores del tipo de producto de bajo coste que vende Palacios-, el grupo riojano se ha volcado en la internacionalización y ya presume de ser una empresa con un notable carácter exportador. Así, hace cinco años las ventas al exterior sólo suponían un 8% del total mientras que actualmente representan un tercio, según fuentes de la empresa.

Palacios Alimentación está presente en los cinco continentes. Además de tener oficinas comerciales en Francia, sus productos se exportan a los principales países europeos: Alemania, Bélgica, Italia, Polonia, Inglaterra, Irlanda, Portugal, Suiza, Austria, Hungría, Eslovaquia y República Checa.En América, los productos Palacios pueden encontrarse en Estados Unidos, Canadá, México, Colombia, Chile y Brasil. En África está presente en Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto. En Oriente Medio:Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes. Así como en Australia y Japón.

“No distinguimos fuera o dentro de España. Estamos en un mercado global y nuestro objetivo es vender en todo el mundo”, afirman fuentes de la compañía, al tiempo que aseguran que la internacionalización va a seguir siendo la piedra angular de la compañía en 2015.

La otra gran apuesta del grupo para este año es potenciar su presencia en foodservice, un sector en plena transformación, debido a la creciente implantación de las cadenas y grandes grupos franquiciados, y que comienza a reactivarse tras años de continuadas caídas.

El resto de recetas a aplicar para el recién estrenado año son las mismas que en ejercicios pasados: seguir ganando en eficiencia, continuar innovando y lanzando nuevos productos al mercado y mantener la política de trabajar para todos los compradores posibles dándoles lo que demanden: marca blanca o propia. “Estamos en todos los lineales”, aseguran fuentes de la empresa.

De hecho uno de los fuertes de Palacios es su elevado posicionamiento en marca blanca, que supone más del 60% de su producción. “La marca blanca es y va seguir siendo una vocación en este grupo”, aseguran fuentes de la compañía.

La revolución de la empresa familiar

Palacios inició su gran revolución en 1999, al comenzar a elaborar pizzas congeladas. Desde entonces, la compañía viene experimentando una trepidante etapa de crecimiento, expansión y diversificación. Tras su incursión en el mundo de las pizzas, el grupo riojanose adentra en el de las tortillas; luego en 2003 se lanza al mercado de las tartas congeladas; un año después inicia la elaboración de platos preparados con la marca ‘A Fuego Lento’ y comienza a elaborar las tartas frescas Tentadore. En el 2005 se lanza al mercado de las roscas; se hace con la pastelera Delidor y su fábrica de Taradel (Barcelona) en 2006 y en el 2007 arranca la planta de pan Extremiana-Palacios.

Pero la gran transformación de Palacios sólo ha hecho que empezar, dos años después, la empresa familiar cambia de manos con la tercera generación. En julio de 2009, la firma de capital riesgo Proa Capital, surgida en el año 2007, consumó la primera operación de su historia, al liderar la adquisición del Grupo Palacios, por un montante de unos 100 millones de euros, según fuentes del mercado. En concreto, Proa se hizo con el 60% del capital de empresa riojana, mientras  que la sociedad de capital riesgo Talde adquirió un 15% del capital; la gestora internacional PartnersGroup, un 20%; y el equipo directivo del grupo de alimentación se quedó con el 5% restante.

El capital riesgo se sintió atraído por el grupo Palacios por su alto ratio de eficiencia, su buen ritmo de crecimiento y la gran capacidad que tenía la compañía de poner productos de bajo coste en los lineales del supermercado. Unos puntos fuertes que los nuevos dueños han potenciado en los últimos años, al tiempo que se han marcado como prioridades estratégicas la internacionalización y la diversificación con el objetivo final de convertir a Palacios en una empresa global. Y para conseguirlo, la compañía ha apostado por crecer tanto orgánicamente como con adquisiciones, integraciones, fusiones y alianzas estratégicas.

La primera operación en la nueva etapa de Palacios Alimentación tras quitarse el apellido de empresa familiar no tarda mucho. Se lleva a cabo en 2010 con el acuerdo de integración con Cárnicas Floristán, líder del mercado en varios productos refrigerados, como tortilla, migas o chistorra. Un año después compra el negocio de pizza congelada de Dealsa.

En enero de 2013, la empresa Alinaco, líder del mercado español de tortillas congeladas y con una planta en Buñuel (Navarra), se integra en el Grupo Palacios, mediante un acuerdo que permite unificar el negocio de tortillas que desarrollaban las dos sociedades. Sólo unos meses después firma un acuerdo con Industrias Granderroble, dedicada a la elaboración de tartas congeladas y helados, a través del cual fusionan sus negocios comunes para crear uno de los mayores grupos industriales español de pastelería. La suma de ambas compañías convierte a la sociedad resultante en el líder y referente en el negocio de pastelería y postres de España. Unas semanas después, la empresa riojana compró el negocio de tortillas de Pascual.

 

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