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miércoles 22 de mayo de 2019

Reportajes
28/01/2019

Récord de exportación de aceite de oliva, o no...

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

¿Habrá récord de exportación de aceite de oliva en la actual campaña 2018-2019? Esa posibilidad está ahora mismo sobre la mesa, puesto que se dan los condicionantes para no ser descartada ante los esperados descensos de las producciones del resto de principales países productores que, además, como es el caso de Italia, son también importantes consumidores y exportadores de esta saludable grasa vegetal.

El estudio reciente “El sector oleico: Producción y consumo a nivel internacional y nacional. Datos para la campaña 2018/19”, realizado por la EAE Business School, estima que la comercialización exterior de aceite de oliva español alcanzará 1,2 millones de toneladas en la presente campaña. Se superaría, si es así, el anterior récord de 2013/14, que fue de algo más de 1,1 millones, cifra que el propio sector productor prevé que se pueda alcanzar.

La clave está en la segunda parte de la campaña, si no un poco antes, cuando en el mercado se empiece a notar la escasez de oferta por las disminuciones de las cosechas en Grecia e Italia, así como en el resto de países mediterráneos, con la excepción de Marruecos.

Para la campaña 2018-2018, la previsión es que la producción mundial supere 3,1 millones de toneladas, aproximadamente un 5,5% menos que en la campaña anterior, que llegó a ser de  3,313 millones. “Una reducción que no supone un problema para el comercio internacional, ya que se compensa con las existencias finales de la producción del año anterior”, como citan los autores del informe de EAE Business School, Mariano Íñigo, Lisardo de Pedro y Ana García-Arranz.

Del volumen total mundial esperado de aceite de oliva, más de la mitad (51,1%) y prácticamente 1,6 millones de toneladas tendrán su origen en España, mientras que se calculan caídas en torno al 35% o incluso más en Italia (265.000 tn); Grecia (225.000 tn) y Portugal (115.000 tn), así como, fuera de la UE, en Túnez (120.000 tn), y del 30% en Turquía (183.000 tn). Marruecos se salvaría, pudiendo llegar a 200.000 tn, unas 60.000 más que un año antes, y Siria repetiría sobre 100.000 toneladas, en base a las últimas cifras del Comité Oleícola Internacional (COI).

La producción de aceite de oliva será escasa en esos países por las condiciones climatológicas adversas de 2018. “El olivar es un cultivo delicado, que requiere de agua suficiente en primavera y otoño, calor no excesivo antes de mayo, porque si no, se cae la flor y las aceitunas no salen o son muy pequeñas, y un golpe de frío sin heladas en invierno, señala Mariano Íñigo, autor de este estudio. Y añade que “España es el país perfecto para su desarrollo por sus terrenos arcillosos, inviernos fríos, pero normalmente sin heladas, sobre todo en Andalucía, donde se produce el 80% del aceite, así como la adopción de mejoras técnicas de regadío que aseguran el suministro de agua y que permiten limitar la vecería (el descanso productivo) propia del olivo.”

Como se recoge en el análisis de la EAE School, a lo largo de las tres últimas décadas, la producción mundial ha experimentado un crecimiento del 50%, al pasar de 2 millones de toneladas de aceite de oliva en la década de los 90, a más de 3 millones en las últimas. Un incremento causado por un “considerable desarrollo de la superficie de olivar plantada y la constante mejora en las técnicas de la oleicultura.”

Cuenca Mediterránea

El 90% de la producción mundial sigue concentrándose en la cuenca del Mediterráneo. La producción en la UE supone el 70% del total mundial, con España como actor central, con un promedio del 45% del total, superando el 50% en algunas campañas, como en la actual 2018-2019. A nuestro país le sigue Italia, con cerca del 14%, pero con una tendencia a la baja en los últimos años, que ha supuesto que Grecia, en tercer lugar con un 10% y en ligero ascenso, le sobrepase en su cosecha en algunas campañas (previsiblemente lo hará también en la actual), dejando en cuarto lugar, con un 3% del total, a Portugal.

Fuera de la Unión Europa, los principales países productores, Turquía, Túnez, Marruecos y Siria, representan cada uno de ellos aproximadamente alrededor del 5% de la producción mundial, con cosechas variables que permiten fabricar de 100.000 a 200.000 tn de aceite de oliva de promedio, aunque en la buena campaña anterior Túnez llegó hasta 280.000 tn y Turquía alcanzó 263.000 toneladas.

Consumo mundial

Al igual que la producción, el consumo mundial de aceite de oliva ha aumentado desde los años  90, pero éste, como se recalca en el estudio, no se ha producido en los países productores y tradicionalmente consumidores, sino en algunos no productores o que lo son escasamente.

Italia y España continúan siendo los mayores consumidores de aceite de oliva del mundo, a pesar de una disminución del 20% y del 10%, respectivamente, situándose alrededor del medio millón de toneladas al año (según datos del COI se esperan 525.000 tn en España y 500.000 tn en Italia en 2018-2019, volúmenes algo optimistas), seguido de Estados Unidos en tercer lugar con 300.000 tn al año (el COI prevé para 2018-2019 unas 315.500 tn), un volumen que, en cualquier caso, triplica al de hace 25 años.                                                                                                                                                    

Con crecimientos exponenciales de consumo de aceite de oliva se sitúan países no productores como Alemania y Reino Unido, donde se ha multiplicado por cinco en los últimos cinco años (el COI estima para 2018-2019 un consumo en ellos de 60.500 tn y de 62.400 tn, respectivamente, por detrás de Francia, que sí es productor en su área mediterránea, con 81.000 toneladas).

Al contrario, Grecia, uno de los principales productores tradicionales, ha recortado su demanda  interior de aceite de oliva casi un 40% en estos últimos años. En 2006-2007 llegó a ser de casi 270.000 tn, pero en 2018-2019 el COI prevé apenas 130.000 toneladas.

Fuera de la Unión Europea, países como Japón, Brasil, Australia y Canadá experimentan también estos últimos años crecimientos de consumo de aceite de oliva en porcentajes notables, esperándose 78.000 tn, 55.000 tn, 47.000 tn y 43.000 tn, respectivamente, en 2018-2019, según el COI, y manteniendo un importante potencial para los próximos años.

Para los responsables del estudio, el motivo del consumo de aceite de oliva en países no productores se debe a la “difusión internacional sobre las bondades del aceite de oliva y de la Dieta Mediterránea, que fue descubierta y formulada por fisiólogos estadounidenses.”  

Otro factor a tener en cuenta, es la subida del precio del aceite de oliva, como consecuencia del aumento de la demanda. Según este estudio, esta subida se traduce en “un menor consumo en países productores, reticentes a un precio elevado para un producto que consideran básico y no de lujo, mientras que en los países no productores, con rentas mucho más altas, (este factor) no supone un inconveniente.”

El caso español

A pesar de ser el primer país productor mundial con diferencia, España importa también aceite de oliva para poder responder al incremento de sus exportaciones. Hasta ahora, estas compras del exterior se limitan a Túnez (principal proveedor comunitario, que aplica el sistema de Tráfico de Perfeccionamiento Activo (TPA), que permite importar unos volúmenes determinados a granel para transformarlos y envasarlos en Europa con la condición de que sean reexportados a países terceros), Turquía y, en menor medida, Grecia. Recientemente, según este estudio, la entrada en producción de nuevas plantaciones de olivar en Marruecos y Portugal han llevado a los operadores españoles a acudir a comprar también allí.

Como sucede en otros países productores tradicionales, los hogares españoles han disminuido durante los últimos 10 años su consumo de aceite de oliva. En 2008, en el ámbito doméstico se llegó  a 425.000 toneladas, en 2017, en cambio, no se llegó a alcanzar 342.000 toneladas. Para 2018-2019, el COI espera 525.000 tn en total (consumo doméstico + extra-doméstico), una cifra similar a la de 2013-2014 por una mayor oferta disponible y un descenso de los precios en origen y, en consecuencia, de los PVP, lo que supondría romper de nuevo el techo del medio millón de toneladas, al que no se había llegado en las últimas cuatro campañas.

En valor, el consumo en los hogares experimentó una evolución inversa al volumen, al aumentar de 1.256 millones de euros del año 2008 a 1.373 millones del año 2017, a causa del aumento de los precios unitarios del aceite de oliva.

En el mercado exterior, como se ha comentado, España podría alcanzar un nuevo récord, con Italia, principal destino comprador de aceite de oliva español, con aproximadamente un tercio del total comercializado en el exterior (es decir, alrededor de 400.000 tn).

Con  una previsión de producción que podría no llegar ni a 200.000 tn en la presente campaña 2018-2019, Italia deberá acudir una vez más y más que nunca a comprar en el exterior para atender tanto a su demanda interior de consumo, que doblaría a su propia producción, como a sus importantes compromisos de exportación. Italia, como recalca el estudio del EAE Business School, es, a la vez, el principal competidor de España en los mercados internacionales, en los que comercializa una buena parte del aceite adquirido mayormente a granel a productores españoles, tras envasarlo en su país bajo marcas italianas.

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