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El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria

21 DE mayo DE 2019

Salud y alimentos: una ecuación a veces peligrosa

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Nunca como hasta ahora se han tenido alimentos tan seguros para su consumo y nunca como hasta ahora ha habido tanta preocupación por sus efectos sobre la salud y el bienestar de las personas. Como consecuencia de ello, en la era de Internet y de las redes sociales, nunca como hasta ahora se habían divulgado tantas informaciones falsas e incorrectas sobre los mismos.  

Ejemplo de ello es el último estudio de la consultora GfK sobre “La alimentación consciente”, que muestra las principales preocupaciones de los consumidores sobre los ingredientes empleados en los alimentos procesados, que sigue siendo un motivo de inquietud. Para elaborar este informe se realizaron más de 1.500 entrevistas online a una muestra representativa de población española de entre 16 y 69 años.  

La mayoría (76%) se mostró bastante o muy preocupada por los alimentos envasados y para otro mayoritario 60% la percepción sobre este tipo de alimentos ha empeorado en el último año. Los jóvenes de 25 a 34 años son los más preocupados por la composición de los mismos (7,2 sobre 10), también los padres con hijos menores de 18 años (7 sobre 10) y las personas con un nivel socioeconómico elevado (6,9 sobre 10).  

La consultora segmentó a los consumidores en cuatro perfiles: los estoicos, los hedonistas, los compensadores y los relativistas. Los primeros, un 25% del total, son aquellos que renuncian y se sacrifican en pro de su salud, los más concienciados y los que más conocimiento tienen sobre los denominados “superalimentos”, pues el 85% consumió alguno en el último mes.

El grupo de consumidores hedonistas son quienes ponen el foco  en el disfrute y el placer de comer, sin preocupaciones. Representan el 26% del total, frente al 31% del año anterior.

Los consumidores compensadores y relativistas ocupan una posición intermedia entre los dos grupos. Todos ellos consolidan una tendencia entre la población de “cuidar más lo que comemos”, eliminando de la dieta ingredientes considerados nocivos, así como los alimentos procesados en los cuales están presentes.  

El estudio de GfK muestra también que 6 de cada 10 personas en España declara seguir algún tipo de dieta para eliminar de su alimentación ingredientes percibidos como dañinos para su salud, como el aceite de palma (68% de los consultados), que asocian tanto al cáncer, como a las enfermedades cardiovasculares mientras que más de la mitad (54%) declara haberlo eliminado o reducido de su dieta.

También las grasas trans o hidrogenadas, así como las grasas saturadas, que completan el trío con mayor número de menciones como ingredientes considerados negativos, con un 49% y un 46% por ciento de menciones, respectivamente, al relacionarse principalmente con enfermedades cardiovasculares (al igual que la sal) y el colesterol alto. Aun así, el número de personas que lo están reduciendo en su dieta baja en 3 y 5 puntos porcentuales.

El azúcar está igualmente (33%) entre los ingredientes más perjudiciales, al relacionarse mayormente con la diabetes y las caries, buscándose eliminar de la dieta por el 41% de la población para ser sustituido por la miel, mientras que la estevia parece perder algo de peso.

Cambio de composición  

Los alimentos que incorporan en su receta estos ingredientes, como bollería procesada, galletas de picoteo, snacks salados, platos preparados, refrigerados o congelados, salchichas, etc., son las categorías en las que el consumidor más demanda un cambio en la composición, aunque suponga también un cambio en su sabor (menos en aquellos productos “de disfrute”), y donde más se reduce el consumo, según la conclusión del estudio de esta consultora.  

Aunque un mayoritario 32% de la población cree que las marcas de alimentación españolas se están esforzando bastante o mucho en mejorar los alimentos envasados que venden, otro nada desdeñable 24% creo que se esfuerzan poco o nada. El estudio muestra que el consumidor pide que se mejore la formulación de los alimentos envasados, pero no siempre está dispuesto, a la vez, a renunciar a ver modificado el sabor del producto.  

Es significativo que solo la mitad de los consumidores considere que las etiquetas de los productos envasados son bastante o muy creíbles. Sus preferencias a la hora de informarse de esa credibilidad son Internet (64%), a través de redes sociales y web/blogs especializadas en alimentación, y esa es la opción preferida por el 24% de los internautas consultados, al que dan un nivel de credibilidad muy importante, superior a veces al de las propias etiquetas.

Salud sin bulos  

La alimentación, junto a la vacunación y la homeopatía, son los temas sobre los que más bulos circulan entre los pacientes que asisten a las consultas de Atención Primaria, según revela la encuesta realizada a casi 800 médicos de toda España de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).  

A partir de estas encuestas, los responsables de la iniciativa #SaludSinBulos, cuyo coordinador es Carlos Mateos, y la SEMG elaboraron la primera guía contra los bulos en Atención Primaria, que pretenden servir de ayuda a todos los médicos que se enfrentan con pacientes desorientados por el bombardeo de informaciones falsas sobre la salud en su entorno físico y digital. Es el primer paso para que estos sigan confiando en su médico, que es el que se encarga de desmontar con argumentos científicos estos bulos y de recomendar las webs de salud acreditadas y cómo buscar una información veraz.  

Según el presidente de esta Sociedad, Antonio Fernández-Pro Ledesma, “cada vez se ven más pacientes que dicen que tienen tal enfermedad, porque lo han visto en Internet o se lo ha dicho su vecino, o que le han pasado por whatsapp que determinada cosa es buena para el cáncer. Y, ante esta realidad los médicos de familia no pueden quedarse indiferentes y deben afrontarla más preparados.”  

Para Carlos Mateos, “hay que señalar a quien difunde una información falsa y denunciar el desastre de “youtube” a la hora de buscar vídeos de salud, pues se constata que hay auténticas barbaridades que están muy bien posicionadas.”  

La población, añade Mateos, “se guía muchísimo por una serie de informaciones muchas veces sesgada y peligrosa, con comportamientos llevados por la ignorancia o por una información distorsionada. Y los médicos tienen que desmontar cada día bulos como que un alimento puede ser beneficioso para la salud hasta el punto de ser casi milagroso. Es el caso de los denominados “superalimentos”, que no deben considerarse como tales, pero que hacen que la gente abandone los tratamientos médicos, o como los que circulan sobre los aditivos, que son malísimos y pueden llegar a matar, según se llega a decir en la red.”  

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