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lunes 20 de mayo de 2019

Reportajes
14/05/2019

Smart chain o "cadena elegante"

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

No es la primera vez, ni será la última, en la que se hable de las cadenas cortas de suministro de alimentos. Los ciudadanos demandan cada vez más productos alimentarios locales, cercanos, de temporada y, por supuesto, que sean de calidad y, además, asequibles para su bolsillo.

Son, por el contrario, más remisos a aceptar alimentos que tienen que viajar miles de kilómetros para estar en su despensa, costosos, fuera de temporada y, en muchas ocasiones, de más que dudosa calidad. A esto se añade el gasto energético y de emisiones contaminantes que supone su transporte desde el origen hasta su destino y pone en entredicho la sostenibilidad de su producción.

El reglamento de Desarrollo Rural (UE) 1305/2013 define una “cadena de suministro corta”, como “una cadena de suministro que involucra a un número limitado de operadores económicos, comprometidos en la cooperación, el desarrollo económico local y las relaciones territoriales y sociales cercanas entre productores, procesadores y consumidores de alimentos.”

Uno de los enfoques de la vigente Política Agraria Común (PAC) para mejorar la competitividad en Europa es, precisamente, el desarrollo de cadenas de suministro cortas de diferentes tipos, es decir, ventas directas de individuos y/o ventas directas colectivas, asociaciones de agricultores con apoyo de la comunidad.

En una reciente entrevista en el diario económico “Expansión”, Emmanuel Faber, actual consejero delegado (CEO) de la multinacional de la alimentación, Danone, afirmaba que “el modelo actual de alimentación toca a su fin. Vemos una evolución hacia lo orgánico, lo local y hacia un mayor control de los consumidores sobre las marcas, y Danone quiere ser activa en este cambio. Por eso, será cada vez una empresa más local, sostenible e innovadora. Hasta ahora hemos tenido éxito a través de una fórmula, la reducción de costes, gracias a la economía de escala, pero ahora tenemos que empezar a pensar en la alimentación desde una óptica local, porque la diversidad es un valor y una garantía de seguridad para el consumidores.”

En un contexto de similar valorización se enmarca el proyecto SMARTCHAIN, que está ya en marcha, financiado con fondos del programa de investigación e innovación Horizonte 2020 de la Unión Europea, para crear un nuevo centro europeo para una cadena de suministro de alimentos “más inteligente, más corta y más fuerte” en Europa.

Los socios del proyecto europeo SMARTCHAIN anunciaron recientemente el lanzamiento de la plataforma web (www.smartchain-h2020.eu/), donde todas las partes interesadas podrán encontrar información sobre la iniciativa, que pretende fomentar y acelerar la transición hacia unas cadenas cortas de suministro de alimentos colaborativas.

Vínculos y colaboración

Este proyecto, que vincula por un lado a científicos con experiencia teórica y metodológica y, por otro, a profesionales y partes interesadas que conocen la cadena de suministro de alimentos, comenzó su andadura en septiembre de 2018, en el marco del programa Horizonte 2020.  Reúne a 43 organizaciones colaboradoras de 11 países europeos con conocimientos complementarios. Entre ellos, está España, con entidades de I+D+i  como Azti-Tecnalia, como centro de I+D+i colaborador a nivel nacional, Citoliva, la Cooperativa de la Trufa de Álava, Gestiona Global, etc.

Cuenta con un enfoque holístico ampliamente arraigado de cadena de valor, que viene impulsado por la propia demanda, y en la que tiene que ver la participación activa de los usuarios finales, es decir, de los profesionales de la cadena de suministro de alimentos de proximidad, de los agricultores y las pequeñas empresas alimentarias, las cooperativas agrícolas, las asociaciones de agricultores y consumidores, etcétera.

Durante estos tres próximos años, SMARTCHAIN tiene como objetivo proporcionar soluciones innovadoras a los problemas prácticos a los que se enfrentan los profesionales del suministro de alimentos de proximidad en el ámbito de la producción y el procesamiento de alimentos, el desarrollo de productos, el acceso a los mercados, la logística y la distribución.

El proyecto pretende también generar acciones concretas para la transferencia de conocimientos, a través de la organización de talleres de innovación y de actividades de capacitación para agricultores y empresarios de la cadena corta de alimentos en toda Europa.

SMARTCHAIN persigue también desarrollar el compromiso de las partes interesadas, involucradas en cadenas cortas de suministro de alimentos; conectar a agricultores y consumidores, y estimular la co-creación a través de la participación ciudadana. Se entregarán nuevos y potentes modelos de negocio para ayudar a los agricultores y a las regiones a capitalizar sus ventajas competitivas territoriales distintivas en las zonas rurales y periurbanas de Europa.

En este proyecto se evaluarán 18 estudios de caso de cadenas cortas de suministro de alimentos, con impactos sociales, económicos y ambientales notables en comunidades rurales, periurbanas y urbanas en términos de potencial de innovación, perspectivas de los consumidores hacia las mismas y su sostenibilidad general. Y se ha seleccionado una base de datos ilustrativa de estas cadenas cortas existentes en Europa, ya sea entre productores, o entre productores y consumidores, o entre productores, consumidores e instituciones sociales.

Se pretende también reflejar los diferentes tipos de modelos de cadena corta de suministro de alimentos para generar datos cuantitativos más precisos sobre su impacto en los productos de un área determinada, así como para capturar el grado de diversidad geográfica de la UE.

Los estudios de caso abarcan productos agroalimentarios que tradicionalmente se consideran parte de una dieta equilibrada, con fuertes vínculos con los mercados en términos de producción, consumo, distribución y sus impactos en las comunidades locales. Se tendrán en cuenta varios límites en estos casos seleccionados, desde el suministro de insumos y la producción primaria, hasta la entrega de productos a los consumidores.

La coordinadora del proyecto SMARTCHAIN, Susanne Braun, afirmó, al respecto, que “todos los participantes de esta iniciativa están convencidos de que el modelo de cadena corta de suministro alimentario se puede realizar a mayor escala, de una económicamente viable, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, y los resultados del proyecto apuntarán en ese sentido.”

Centros de innovación

En el marco de este proyecto y para fortalecer la creación conjunta y la colaboración entre socios, así como para garantizar un flujo de información bidireccional entre la investigación y la práctica dentro del consorcio SMARTCHAIN, se establecen 9 centros nacionales de Innovación y Colaboración  desde el inicio del proyecto,  que trabajarán de forma exclusiva en las cadenas cortas de suministro de alimentos en Francia (Gerente del HUB:Actia), Alemania (OHOH), Grecia (UOC), Hungría (KIS), Italia  (UNIBO), Países Bajos (AMP), Serbia (UOB), España (AZTI) y Suiza (WBF).

Estos centros, que permitirán la colaboración local/regional de muchos agricultores, micro y pequeñas empresas con experiencia complementaria, estarán además respaldos por un centro de innovación virtual para facilitar la participación de los interesados.

El objetivo final será ir hacia una asociación permanente de las partes interesadas a nivel nacional, trabajando en la mejora de la eficiencia del suministro corto de alimentos para el crecimiento económico del sector y en beneficio de los agricultores y de los ciudadanos europeos.

El consorcio SMARTCHAIN considera que muchos problemas, que bloquean la transición de  cadenas cortas de suministro de alimentos de nicho a una mayor participación en el mercado, podrían resolverse, al menos de forma parcial, mediante la construcción de una comunidad internacional de este tipo de cadenas para compartir inquietudes, experiencias, buenas prácticas, discutir, colaborar juntos, etc.  

Un punto de partida para lograr una comunidad internacional de cadenas cortas de suministro, que puedan crecer y “polinizar” a nivel local, regional, nacional y europeo, sería crear conexiones intersectoriales en red de las partes interesadas y los consumidores, teniendo en cuenta los 18 estudios de caso seleccionados.

En un claro ejemplo de este tipo de iniciativas, los centros de I+D+i, NEIKER-Tecnalia y AZTI, validaron recientemente un sistema para evaluar la sostenibilidad de productos alimentarios locales con la colaboración de Auzo Lagun S. Coop., que permitirá poner en valor las bondades de las materias primas locales para el diseño de menús más sostenibles en el sector de colectividades.

Bajo el marco del proyecto “Promoción de los productos locales y sostenibles para impulsar la sostenibilidad de toda la cadena de valor del sector agroalimentario”, financiado por el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno Vasco y por fondos europeos de Desarrollo Regional (FEDER), la validación se logró considerando el ciclo de vida de un plato habitual en menús para colegios y otros colectivos en Euskadi: tortilla de patata con guarnición de lechuga y tomate.

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