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viernes 22 de septiembre de 2017

Reportajes

'Súper' especializados y tiendas gourmet: las puertas de entrada de la alimentación en China

Gema Boiza. Periodista. @GemaBoiza

El auge de la clase media en China, el proceso de urbanización acelerado que vive el país y la modernización de los canales de distribución, en detrimento de los mercados tradicionales y al aire libre, son tres de los ingredientes necesarios para que el gigante asiático se haya convertido en un caldo de cultivo en el que cuecen las oportunidades para el sector agroalimentario español.

Un sector que está viendo cómo en los últimos años los supermercados más especializados en productos de importación así como las tiendas gourmet son los dos canales en los que sus productos encuentran mayores salidas. Los suyos y los del resto de productores europeos que ven en China un nuevo 'eldorado'.

No es para menos teniendo en cuenta que la venta minorista de productos alimentarios en China ha crecido a un ritmo medio del 9% entre 2008 y 2012, según datos de Euromonitor International.

Sin embargo, no todo es oro lo que reluce. El mercado chino, pese al potencial que estrenó en 2004 y 2005 cuando su Gobierno liberalizó el sector de la distribución y permitió la entrada a inversores extranjeros, sigue presentando cientos de dificultades para que el envío y la venta de productos del Viejo Continente sea rentable.

Y es que a pesar del boom del sector de la distribución, éste se encuentra aún hoy en día en un estadio de desarrollo medio-bajo, especialmente en el interior del país. De ahí que las posibles estrategias para distribuir en China vayan desde la distribución propia hasta la distribución a través de terceros, pasando por la creación de una joint venture (empresa de capital mixto sino-española).

Según el informe "La Distribución minorista de alimentos importados en China", del Instituto de Comercio Exterior de España, dadas las características del sector alimentario, en China y en Europa, donde la gran mayoría de las empresas son pequeñas o medianas, la más utilizada es la distribución a través de terceros, lo que requiere menos recursos y menos implicación, aunque no está exenta de riesgos.

Aún así, la colaboración estrecha con un distribuidor de confianza se antoja clave, como también la adaptación del producto al mercado chino, muy diferente a otros mercados y con singularidades según la zona del país que se trate.

A priori, el documento del ICEX, revela que los formatos más interesantes para los productos españoles son los supermercados de productos importados y las tiendas gourmet, más enfocados al público objetivo de estos productos. Los grandes hipermercados, por su parte, todavía exigen elevadas cuantías de entrada, que no siempre compensan las ventas que en ellos se generan.

Aún así, los formatos modernos, tanto 'súper' como 'híper', suponen ya casi un 65% de las ventas minoristas en China, diez puntos porcentuales más que en 2007. Pese a todo, el peso de los formatos tradicionales sigue siendo muy elevado porque el sector se encuentra extremadamente fragmentado, por lo que es de esperar, según matiza el ICEX, que en los próximos años se intensifiquen las fusiones y las adquisiciones.

De lo que no hay síntomas de cambios es en el precio que los productores españoles tendrán que costear para seguir vendiendo sus alimentos en China. Eso sí, la formación de precios de un producto desde que sale de fábrica en España hasta que llega al cliente final puede variar en función de los agentes que se contraten para el transporte, de los impuestos a los que esté sometido, etc, pero sobre todo de lo largo que sea el canal utilizado para llevar el producto al consumidor final y de los márgenes que aplique cada intermediario.

¿Cuánto cuesta exportar a China?

El ICEX recuerda en su informe que partiendo del precio Ex-works (el precio a coste de producto más el margen que se quiere obtener con la venta del producto), los costes principales incluirían el coste del transporte interno e internacional que, "en contra de lo que se pueda pensar, es uno de los costes menos significativo"; el pago de los aranceles que correspondan al producto; y el pago del impuesto sobre el valor añadido, siendo el tipo general del 17% y el reducido del 13%.

Además, puede que el producto esté sujeto a otro tipo de impuestos, como el impuesto al consumo que recae generalmente sobre productos considerados de lujo. Para las bebidas alcohólicas oscila entre el 5 y el 20%. A partir de ahí, hay que tener en cuenta los márgenes de los intermediarios.

Todos esos costes son a veces inabarcables para los productores españoles, sobre todo para aquéllos cuyos productos no gozan todavía de una buena aceptación en el gigante asiático, principalmente porque, en comparación con otros países, los productos españoles han intentado entrar en el mercado chino muy tarde.

Nuestros competidores

Esta llegada tardía de las empresas españolas en la principal causa del desconocimiento en el país de la gastronomía y oferta nacional. La competencia es muy intensa y varía en función del producto del que se trate. En términos globales, Francia (percibido como de alta calidad en algunos productos, como el vino) e Italia (con una amplia red de restaurantes que ayuda al conocimiento de su oferta) son los principales competidores de los productos españoles.

En vinos, la competencia viene también de los países del Nuevo Mundo (Chile, Australia, Nueva Zelanda); en aceite se centra en los países de la cuenca Mediterránea (Italia y Grecia); y en lácteos, Nueva Zelanda, Francia o Alemania son los líderes.

Sin embargo, en los últimos años España ha conseguido arañar terreno a sus rivales, sobre todo en los relativo a los productos cárnicos y despojos (principal partida agroalimentaria de exportación de España a China desde la autorización de las exportaciones en 2007), vinos (apreciados por su relación calidad-precio) y aceite de oliva (en 2013 España ha sido líder del mercado chino con un 60% de cuota de mercado).

Además, productos como los lácteos, las conservas de pescado o vegetales o los snacks son cada vez más consumidos por la población china pero existe desconocimiento acerca de las numerosas marcas que existen en España y que pueden tener cabida en el gran mercado chino.

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