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jueves 24 de mayo de 2018

Reportajes
12/02/2018

La producción que viene (I)

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)  y la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) lanzaron un nuevo y amplio informe de “Perspectivas agrícolas 2017-2026”, en el que se ofrecen proyecciones a 10 años vista para los principales productos básicos agrícolas (cereales, semillas oleaginosas y derivados, azúcar, carne, lácteos y derivados, algodón), así como para los biocombustibles y el pescado, a partir de la contribución de expertos de los gobiernos de los países miembros y de organizaciones especializadas en productos básicos.

Este tipo de informes hay que tratarlos con respetuosa curiosidad, pero también de forma muy prudente y dándoles un carácter orientativo, porque hacen proyección sobre lo que puede pasar en función de unas variables más o menos estables. Es casi imposible que hagan una foto de lo que será la realidad, más todavía cuando se refieren a materias primas alimentarias, que se ven perturbadas por una volatilidad extrema en su oferta, debido a circunstancias climáticas impredecibles, con la consiguiente evolución errática posterior de precios y mercados.

Las condiciones y la evolución de los mercados agrícolas están, además, fuertemente influenciadas por variables macroeconómicas, como el crecimiento del producto interior bruto (PIB) mundial, que apoya la demanda de productos básicos agrícolas, y el precio del petróleo crudo, que determina el precio de venta de varios insumos del sector e influye en la demanda de cereales azúcar y aceites vegetales para el mercado de biocombustibles.

Dicho esto, el actual contexto mundial se caracteriza por producciones récord y abundantes existencias en la mayoría de los productos básicos, con precios muy por debajo de los picos experimentados en la última década, sobre todo en cereales, carne y productos lácteos, mientras que las semillas oleaginosas, aceites vegetales y azúcar han venido registrando un ligero, aunque débil, mejor comportamiento.

La FAO-OCDE prevé que durante esta próxima década el crecimiento de la demanda se desacelere considerablemente, dado que los anteriores impulsores de ese aumento no apoyarán a los mercados de la misma manera en el medio plazo, y tampoco se ven otras fuentes alternativas que puedan reemplazarlos. Esos impulsores fueron durante la pasada década China, en primer lugar, donde la demanda de carne y pescado provocó que el consumo de forraje/piensos creciera casi el 6% anual y, en segundo lugar, el sector mundial de biocombustibles, que aumentó un  8% por año. La reposición de existencias de cereales en 230 millones de toneladas durante la última década contribuyó también a aumentar la demanda.

En casi todos los productos básicos alimentarios, la FAO-OCDE espera un crecimiento de la demanda menor que en la década anterior. A nivel mundial, el consumo de cereales para alimentación se mantendrá en gran medida estable y solo se pronostica crecimiento en los países menos avanzados (PMA).

Las perspectivas al alza de consumo de carne se consideran limitadas sobre la base de tendencias recientes en muchos países, donde las preferencias alimentarias, los bajos ingresos y la insuficiencia de la oferta limitan el crecimiento. Se espera que las calorías y las proteínas adicionales provengan principalmente del aceite vegetal, el azúcar y los productos lácteos. En general, para la FAO-OCDE, la “convergencia” hacia las dietas occidentales parece limitada.

El crecimiento de la demanda de etanol y biodiésel se ha debilitado, debido a la baja en los precios de los combustibles fósiles, y a la diminución de los incentivos de las políticas gubernamentales. Aunque se prevé que los precios de los productos energéticos aumenten, la demanda derivada de materias primas para biocombustibles, en especial maíz y caña de azúcar para etanol y aceite vegetal para biodiésel, crecerá con lentitud, salvo en países en desarrollo de gran importancia, en los que la demanda aumentará debido a políticas internas de apoyo más activas.

Más rendimientos

Desde el lado de la producción de cultivos, el aumento se alcanzará principalmente mediante al aumento de los rendimientos. La superficie mundial cultivada de cereales solo aumentará marginalmente, en tanto que se prevé una nueva expansión del área cultivada de soja para satisfacer la demanda de proteína y de aceite vegetal.

La FAO-OCDE prevé que el crecimiento de la producción mundial de carne y de productos lácteos se obtenga de  rebaños más grandes y de un mayor rendimiento por cabeza, persistiendo las grandes diferencias en la intensidad de la producción. Casi la mitad de la expansión total de la producción cárnica durante la próxima década se concentrará en la producción avícola. La producción de leche también se acelerará, en comparación con la década anterior, en particular en India y Pakistán.

En el sector pesquero, el factor principal de crecimiento es la acuicultura, puesto que la captura de peces está determinada por el nivel actual de las poblaciones y se rige por políticas que limitan la sobrepesca. China mantendrá una participación superior al 60% de la producción pesquera mundial y el cultivo de peces será la fuente de proteína con crecimiento más rápido entre los productos básicos incluidos en el informe de “Perspectivas”.

El comercio agrícola aumentará con mayor lentitud que en la década anterior, pero seguirá representando una proporción aproximadamente constante respecto a la producción del sector agrario durante los próximos años, demostrando ser más resiliente y menos sensible a las fluctuaciones macroeconómicas que el comercio de otros bienes.

La FAO-OCDE considera que podría potenciarse por una mayor liberalización del mercado, aunque aquí no entra a valorar ni la nueva política comercial (“America first”) del Gobierno Trump en Estados Unidos, ni los efectos que podría tener el “Brexit” sobre la corriente comercial de la UE con Reino Unido y países terceros.

El informe destaca que las importaciones de alimentos son cada vez más importantes para la seguridad alimentaria, en particular en África subsahariana, África del Norte y Oriente Medio. Para algunos países esto puede ser reflejo de una demanda mayor y de una insuficiencia de recursos naturales para la producción alimentaria en sus propios territorios, en tanto que en otros puede indicar problemas no atendidos de desarrollo agrícola.

Estos organismos internacionales prevén que las exportaciones netas aumenten en América, Europa del Este y Asia central, mientras que las importaciones netas se incrementarían en otros países asiáticos y africanos. Unos pocos países abastecedores clave seguirán concentrando las exportaciones de productos básicos, mientras que las importaciones continuarán siendo ampliamente dispersas.

(Continúa en una segunda entrega)

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