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lunes 10 de diciembre de 2018

Reportajes
12/02/2018

La producción que viene (y II)

(Continuación de 'La producción que viene (I)')

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

Comercio internacional “sensible”

En el estudio se indica que “el comercio internacional de productos básicos agrícolas se muestra sensible a varios factores, como las condiciones de producción (por ejemplo, las variaciones en los rendimientos de los cultivos); las decisiones políticas tomadas en los países exportadores, y las condiciones macroeconómicas y las preferencias de los consumidores en los países importadores, en particular China.”

Las políticas y la demanda interna chinas causarían el mayor impacto sobre los cereales, las semillas oleaginosas y los productos lácteos, ya que incluso pequeñas variaciones en la producción y el consumo internos de ese país pueden tener un impacto significativo en el mercado mundial.

Las existencias de algunos productos básicos, como el maíz y el algodón en China, y la leche desnatada en polvo (LDL) en la Unión Europea, se encuentran en niveles relativamente altos. La decisión de cuándo y cómo liberar estas existencias puede afectar a los precios internacionales y a los flujos comerciales. También, la eliminación paulatina de los impuestos a la exportación en Argentina está abriendo nuevas oportunidades para la soja, la semilla de girasol y sus subproductos, y el maíz que el país produce.

La FAO-OCDE no olvida que “durante la próxima década las preocupaciones medioambientales pueden repercutir en el comercio internacional de productos básicos agrícolas, si la conciencia de los consumidores provoca cambios hacia productos que se perciban como más sostenibles. Por ejemplo, mediante una mayor preferencia por “alimentos locales”.

Asimismo, el comercio también puede verse afectado por regulaciones más rigurosas relacionadas con el medio ambiente, la inocuidad de los alimentos, la trazabilidad ambiental y las regulaciones de bienestar animal. Otro factor importante que influiría en las proyecciones se relaciona con los riesgos de enfermedades en la producción ganadera y la acuicultura, donde las medidas de protección podrían causar un efecto prolongado en la oferta, la demanda y el comercio.

Mantenimiento de precios

Bajo las condiciones fundamentales de oferta y demanda contempladas en las “Perspectivas”, los precios reales de la mayoría de los productos agrícolas y pesqueros se mantendrán en los niveles actuales en términos reales o ligeramente por debajo de éstos, alejados de los picos máximos anteriores alcanzados durante el periodo 2006-2016, pero por encima de los de inicio de la década de 2000. La FAO-OCDE reconoce que estos precios están sujetos a una considerable volatilidad y pueden mostrar, por tanto, grandes desviaciones de sus tendencias de largo plazo durante un periodo prolongado.

Entre los cereales, se prevén aumentos de precios reales limitados de menos de 1% anual para el trigo y el maíz. En otros cereales secundarios, se espera un aumento de precios ligeramente superior, sostenido por la creciente demanda de importaciones de China y Arabia Saudita. Para el arroz, se espera una disminución del precio de 1% por año.

En el caso de la soja y de otras semillas oleaginosas, se prevé un mantenimiento esencialmente en sus niveles actuales. En comparación con la última década, la demanda de aceite vegetal disminuye considerablemente, ya que muchas economías emergentes (como China, Brasil y Sudáfrica) están alcanzando un punto de saturación; como resultado, se proyecta una pequeña disminución (de 1% anual) de los precios reales. Para las harinas proteicas, también se estima una ligera baja de los precios reales (menos de 1% al año) debido a la menor demanda de importaciones y la fuerte producción de harina de soja en América.

En los precios del azúcar, se esperan mayores cambios, ya que se prevé que los precios del azúcar blanco y del azúcar sin refinar disminuirán alrededor de 2% anual en términos reales. Este descenso se explica principalmente por el alto punto de partida. Tras un pico en 2010, los precios del azúcar fueron bajando hasta 2014, pero en los dos años siguientes subieron mucho debido a que el consumo superó la producción. Sin embargo, durante el periodo de las perspectivas, se espera que se restablezca el equilibrio, lo que generará una disminución gradual de los precios de esta materia prima.

Los precios de la carne se espera que disminuyan en términos reales por la expansión de la producción por medio de rebaños más grandes y pesos de sacrificio mayores en los principales países productores. El crecimiento de la demanda es limitado, dada la desaceleración de la demanda de China y la ausencia de otros países en desarrollo como fuentes alternativas de crecimiento de la demanda.

Los precios de los productos lácteos muestran un panorama mixto: se espera un pequeño descenso de los precios de la mantequilla, un pequeño incremento de los de la LDP y la LEP, y precios esencialmente fijos para el queso.

Se espera que los precios del pescado disminuyan 1% al año en términos reales, dados los precios relativamente altos al comienzo del periodo de las perspectivas. La disminución proyectada en el periodo de las perspectivas hace que en 2026 el precio sea menor que los observados en el periodo 1996-2016. Los precios del pescado de acuicultura se han reducido en términos reales desde 2011, tendencia que se espera que continúe durante todo el periodo de las perspectivas.

Para los biocombustibles, se espera que los precios del etanol se mantengan en los niveles actuales en términos reales, mientras que se prevé una modesta baja de los precios del biodiesel. El cambio de los mercados de biocombustibles depende en gran medida del de los precios del petróleo y de las decisiones de política, pero también de los precios de las materias primas, por ejemplo, aceites vegetales para biodiesel y maíz y cultivos azucareros para bioetanol. Los moderados cambios de los precios de estas materias primas contribuyen a la evolución relativamente estable de los precios de los biocombustibles.

Por último, los precios del algodón se reducirán en menos de 1% anual. Después de alcanzar un pico histórico en 2010-2011, los precios reales bajaron a la mitad. Los grandes inventarios (que representan alrededor de 75% del consumo anual) deprimirán aún más los precios en los primeros años del periodo de las perspectivas. En años posteriores, se espera una desaceleración en el consumo debido a la competencia de las fibras sintéticas.

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