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miércoles 16 de agosto de 2017

Reportajes
13/06/2016

Cifras básicas de la alimentación, bebidas y tabaco en España

Ricardo Migueláñez. @rmiguelanez

El Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR) presentó recientemente un amplio estudio en el que hace un radiografía somera del sector industrial de la alimentación, bebidas y tabaco y en el que identifica a un total de 27.388 empresas, que representan el 14,53% de toda la fuerza industrial de nuestro país, con una cifra de negocios de 106.044,5 millones de euros (un 18,54% del total de esta actividad económica, con una producción valorada (2014) en 101.263,6 millones de euros (19,12% de toda la producción industrial española), generadora de 20.177,9 millones de euros de valor añadido (15,82% del total industrial).

La actividad empresarial agroalimentaria ocupa a 356.230 personas, lo que representa un 18,44% de toda la fuerza laboral de la industria española, con una media de 13 trabajadores por empresa, lo que da una idea ya de su pequeña y mediana dimensión. De hecho, más de un 99,3% del total es de tamaño pyme (empresas de menos de 250 trabajadores), con 27.200 empresas, mientras que las 187 restantes serían de una dimensión mayor.

Estas últimas, sin embargo, generan una cifra de negocio con 43.361,1 millones de euros, que es cerca del 70% de toda la cifra de negocios generada por todas las pymes agroalimentarias, con 62.683,4 millones de euros. Su valor de su producción, con 40.690 millones, supone un 67,2% de todo el valor de lo producido por las pymes, que es de unos 60.573,7 millones, mientras que su valor añadido es un 73,8%, con 8.567,5 millones de euros, del V. A. de todas las pymes de este sector, que es de 11.610,5 millones de euros.

En la comparativa con otras actividades industriales, la de alimentación, bebidas y tabaco es la que mayor número ocupados tiene, con un 18,4% del total, por delante de la producción de productos metálicos (11,4%) y de vehículos (7%). También ocupa posición de liderazgo en relación al valor de la producción, al representar un 19,1% de total de toda la industria manufacturera, superando a la actividad industrial de suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado (14,2%) y de vehículos (10,2%), y respecto al Valor Añadido Bruto (V. A. B.) generado, con un 15,8% del total, por delante de las dos anteriormente citadas, que representan un 15,4% y un 7,8%, respectivamente.

Las 187 empresas agroalimentarias de mayor dimensión (no pymes) concentran en conjunto, con 11.636 ocupados, la mitad de la fuerza laboral de la que suman las pymes, con 244.595 ocupados, a una media de 597 empleados por empresa, frente a solo 9 empleados de las pequeñas y medianas. La media de todo el sector agroalimentario es de unos 13 empleados.

Por CC. AA., las empresas agroalimentarias de mayor dimensión se encuentran en la Comunidad de Madrid, con 22,7 ocupados por establecimiento, seguido de Murcia (22 ocupados); Cataluña (20,4); Navarra (15,7); C. Valenciana (14,7); Galicia (13,6), y Cantabria (13,4). Todas ellas por encima de la media nacional de 12,5 ocupados por empresa o establecimiento.

Igual o por debajo de esa media, están las CC. AA. de Asturias (12,5 ocupados); Canarias (12,2 ocupados); Castilla y León (12); Baleares (10,1); País Vasco (9,9); Andalucía (8,8); Castilla-La Mancha (8,7); Aragón (8); Extremadura (7,2), y La Rioja (6,4).

Empleos y remuneración

El nivel de remuneración por asalariado en el sector agroalimentario español, según el informe de MINETUR, fue de 31.500 euros de media, pero en la pyme se quedó en 27.700 euros, mientras que en las empresas de mayor dimensión llegó hasta los 39.200 euros.

Más de la mitad (51,8%) de los empleos a los que se dirige la oferta (producción a precios básicos más importaciones) del sector agroalimentario se ocupan en atender la demanda intermedia. Es decir, la de producir alimenticios, bebidas y tabaco (27,4%), la de servicios de alojamiento y de comidas y bebidas (13,2%); la de productos de la agricultura, ganadería y caza (6,2%); la de servicios al por mayor e intermediación (0,9%), la de productos químicos (0,6%) y otros (3,5%). A atender la demanda final, se dirige el 48,2% restante de los empleos del sector. Es decir, al consumo final de los hogares (34,5%); a la formación bruta de capital (0,4%) y a las exportaciones (13,3%).

Otro parámetro del estudio es que la productividad en este sector de la actividad industrial española es de 56.600 euros de valor añadido por ocupado, siendo mucho más elevado en las empresas no pyme, con 76.700 euros, que en las pymes, con 47.500 euros.

Además, el coste laboral unitario (relación entre la remuneración del asalariado y la productividad) en este sector es del 55,7%, siendo en la pyme más elevado, con una media del 58,4%, que en las empresas de mayor tamaño, con el 51,1%.

En relación a estos tres últimos indicadores, la industria agroalimentaria, más bebidas y tabaco, ocupa lugares bastante discretos si se la compara con otras actividades industriales. En remuneración por asalariado, con 31.500 euros, está muy por debajo de la media de toda la industria (38.400 euros) y superada por arriba por la de productos metálicos (34.500 euros) y por delante de la industria de la madera y el corcho (27.500 euros), pero muy lejos de los 93.900 euros por asalariado que lidera la actividad industrial de refino de petróleo o de los 85.100 euros de la actividad de suministro energético.

La productividad por ocupado, con 56.600 euros, ocupa también un lugar discreto, por debajo de la media total (68.000 euros) y un puesto por detrás de la actividad industrial de electrónica y TIC, con 59.400 euros, y por delante de la de maquinaria eléctrica, con 56.400 euros. Lejos, en todo caso, de los 505.500 euros por ocupado de la actividad de suministro energético y de los 127.300 euros de la actividad industria de productos farmacéuticos.

Sin embargo, se encuentra prácticamente a la cola del coste laboral unitario o por ocupado, con un 55,7%, solo por delante de la actividad química, sin productos farmacéuticos (55,5%) y por detrás de la media de toda la industria (58,2%).

Intensidad inversora

La intensidad inversora, entendida como la inversión en maquinaria y equipo respecto al valor añadido, es para todo el sector agroalimentario del 10,9%, siendo también superior en las pymes, con un 13,2%, que en las no pyme, con el 7,9%.

De acuerdo a su distribución geográfica, las empresas agroalimentarias con mayor productividad (V. A. por ocupado) están en La Rioja, con 84.500 euros; Cantabria (74.100 euros); Castilla y León (62.400 euros); C. Valenciana (60.300 euros); Cataluña (59.700 euros); Asturias (58.400 euros); Madrid (57.600 euros) y País Vasco (57.500 euros). Todas estas CC. AA. superan la media total nacional (56.800 euros).

Por debajo de esa media se encuentran las CC. AA. de Castilla-La Mancha (56.400 euros); Aragón (54.500 euros); Navarra (53.400 euros); Andalucía (52.500 euros); Murcia (51.800 euros); Galicia (47.900 euros); Canarias (46.200 euros); Extremadura (40.300 euros) y en último lugar Baleares (37.300 euros).

Comercio exterior

En los últimos años, siempre se ha hablado de la importancia del comercio exterior para el sector agroalimentario y así es, aunque eso no es suficiente para explicar todas sus potencialidades en relación con otras actividades de nuestra industria.

Con cifras de 2014, el valor de las exportaciones de la alimentación, bebidas y tabaco fue de 24.767 millones de euros, lo que representa un 23,4% de su cifra de negocios y un 24,5% del valor de su producción y, la vez, un 11,58% del total de las exportaciones industriales de nuestro país.

Las importaciones, en cambio, tuvieron un valor de 19.594,8 millones de euros, lo que supone prácticamente un 8% del total de lo importado a nivel industrial. El saldo comercial por la diferencia entre exportaciones e importaciones fue en ese año de 5.172,2 millones de euros, que es el beneficio que esta actividad aporta a la economía española cada año, siendo su índice de ventaja comparativa (saldo comercial entre la suma del valor de exportaciones e importaciones) positivo, del 0,12%.

La actividad exportadora de la industria agroalimentaria, con un 11,6% de toda la industria, solo está por detrás de la realizada por la de vehículos (21,2%) y se sitúa por encima de la actividad química, sin producción farmacéutica (9,9%) y de la de maquinaria y equipo mecánico (6,5%). En cambio, ocupa el tercer lugar en el caso de las importaciones, con un 8%, por detrás de las de vehículos (14,9%) y de la química sin productos farmacéuticos (9,6%), superando, por el contrario, a la actividad de la electrónica y TIC (7%) y textil y confección (6,9%).

Si la comparativa se realiza con el porcentaje de empresas exportadoras dentro del total de empresas de cada sector o actividad industrial, la agroalimentaria ocupa un lugar muy discreto, con solo un 39,2%. En otros términos, solo 39 de cada 100 empresas exporta por delante de la madera y el mueble (38,4%) y por debajo de la actividad de productos metálicos (48,9%). Lejos, en cualquier caso, de la actividad de productos farmacéuticos, donde el 80,6% del total de las empresas son exportadoras; el de construcción y reparación naval (78,7%) o el de maquinaria y bienes de equipo mecánico (78,2%).

La propensión exportadora (porcentaje de la producción destinada a la exportación) es más bien baja en el sector agroalimentario. Con solo el 15,5% del total está por delante de la actividad industrial de reparación e instalación de maquinaria y equipos (2,3%) y por detrás incluso de la actividad de la madera y corcho (16,2%) y la de los productos metálicos (19,8%), quedando muy lejos de los líderes de actividad de productos farmacéuticos (75,2%) y la de vehículos de motor (73,2%), así como alejada también de la propensión media exportadora de toda la actividad industrial, que se sitúa en el 28,9%. Es decir, menos de un 30% de la producción industrial de nuestro país se destina a los mercados exteriores.

Frente al hecho de que un 72,7% de las grandes empresas (no pymes) son exportadoras, algo menos del 40% del total de las pymes agroalimentarias son exportadoras, con 10.604, pero generan una cifra de negocio con 42.446,4 millones de euros, que es más del doble que el generado (20.237 millones de euros) por las 16.596 (un 60% del total) que no lo son.

Y lo mismo sucede con su nivel de producción, el valor de producción de las pymes que venden en el mercado exterior es de 42.446,4 millones de euros (año 2014), frente a los 19.569,6 millones de las que no venden fuera, con un valor añadido para las primeras de 7.260,2 millones, frente a las 4.350,3 millones de las segundas.

También la ocupación es mucho mayor en las pequeñas y medianas empresas agroalimentarias que destinan producción al mercado foráneo, con 126.366 ocupados, frente a las 118.229 de las pymes no exportadoras.

Las pymes que exportan son de un tamaño medio superior, con 11,9 empleados por empresa, frente a los 7,1 empleados de las que no exportan. Sus trabajadores reciben también una remuneración superior, con 30.400 euros de media por asalariado, frente a los 24.500 euros de las pymes no exportadoras. Son también más productivas, con un valor añadido por ocupado de 57.500 euros, frente a los 36.800 euros de las empresas pyme que no exportan. Además, tienen un coste laboral unitario inferior (53% por 67%) y su intensidad inversora es por el contrario superior (15,4%, frente al 9,5%).

Otro indicador de interés de este estudio del MINETUR es la influencia de la energía o intensidad energética. El porcentaje medio que suponen los consumos energéticos sobre la actividad de producción industrial es del 9,9% a nivel nacional, aunque con grandes diferencias entre el suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado, donde se eleva a un 39,7% , y el de la actividad de producción de bienes de equipo eléctrico, donde apenas es del 1,2%. En la industria productora de alimentos, bebidas y tabaco, esta intensidad energética es de un discreto 2,1%, más que en la actividad de producción de vehículos de motor (1,9%), pero inferior a la de impresión y reproducción de productos grabados (2,4%).

¿Cuál es el peso o porcentaje que representa la actividad industrial agroalimentaria en España sobre el total comunitario? Pues, con datos de 2014, a nivel del número de empresas de este sector, el 9,5% del total de la UE; a nivel de producción, el 9,7%; según el número de ocupados en esta actividad industrial, el 7,8%; a nivel de exportaciones, el 7,1%, y a nivel de importaciones, el 5,9% del total comunitario.

El peso de este sector sobre el total de la industria respecto al número de empresas es del 15,9% en España y del 14,4% en la UE-28; en relación a la producción, del 20% en España y del 13,7% en la UE; en número de ocupados, del 20,9% en España y del 15% en la UE; a nivel de exportaciones, del 11,3% en España y del 8% en la UE, y en importaciones, del 7,1% en España y del 7,3% en la UE.

Otro indicador de importancia a nivel de empresa es el que hacer referencia a las actividades innovadoras (2014). La industria de alimentación, bebidas y tabaco se encuentra prácticamente en la media nacional, con un 23,3%. Es decir, 23,3 empresas de este sector de cada 100 cuenta con actividad innovadora, por delante de la actividad de energía eléctrica, gas y agua (20,2%) y por detrás de caucho y plásticos (29,5%) y muy alejada del 87,5% de la actividad de refino de petróleo; y del 64,4% de la actividad de la industria farmacéutica.

El porcentaje que representan los gastos en actividades de innovación sobre la cifra de negocios de las empresas del sector agroalimentario que cuentan con actividades innovadoras (intensidad de innovación) era en 2014 bastante discreto, de apenas el 0,61% del total, por delante de cuero y calzado (0,53%), pero lejos de la actividad de construcción aeronáutica y espacial (7,17%) o de la de electrónica y TIC (6,27%), y también por debajo de la media nacional de toda la actividad industrial (1,17%).

De hecho, los gastos en I+D sobre la cifra de negocios de las empresas del sector agroalimentario que tienen actividades innovadoras representaban solo el 0,22% en 2014, frente a una media del total de la industria del 0,85% y muy lejos de la actividad de construcción aeronáutica y naval, donde era del 6,49% o de la industria de electrónica y TIC, con el 5,12%.

Se trata, además, del porcentaje más bajo de los últimos años. En 2007, ese gasto en la industria agroalimentaria era del 0,26%, y alcanzó su máximo en los dos años siguientes, 2008 y 2009, con el 0,32% de la cifra de negocios, bajando a partir de entonces de forma progresiva hasta el mínimo del 0,22% del año 2014.

Por último, el estudio hace referencia a la evolución de los indicadores económico-financieros de las industrias del sector agroalimentaria entre el año 2000 y 2014. A principios de siglo, este tipo de empresas tenían un activo corriente del 49% y un activo no corriente del 51%. Quince años después, el activo corriente era del 46%, con un descenso de tres puntos, mientras que el activo no corriente subía hasta el 54%.  

En cuanto al pasivo del sector estaba conformado en el año 2000 por un 39% de pasivo corriente; un 4% de provisiones; un 16% de pasivo no corriente y un 41% de patrimonio neto. Tres lustros más tarde, el pasivo corriente se mantenía en el 39% del total del pasivo; las provisiones apenas representaban el 1% del pasivo; el pasivo no corriente bajaba al 15% y el patrimonio neto ascendía cuatro puntos, hasta llegar al 45% del pasivo total.

Respecto a la cuenta de resultados de las empresas del sector, la evolución en estos quince años era como se ve en el cuadro adjunto:

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14/05/2014

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