Periódico Digital Qcom.es: El punto de encuentro de la cadena agroalimentaria
  • facebook (en nueva ventana)
  • twitter (en nueva ventana)
  • Google plus (en nueva ventana)
  • RSS Avisos
Búsqueda en los contenidos de la web

miércoles 16 de agosto de 2017

Portada

Hacia una revisión de la inaplicada (aún) reforma de la PAC

Ricardo Migueláñez. Ingeniero Agrónomo. @rmiguelanez

La Política Agraria Común (PAC), aprobada para el periodo 2014-2020, está siendo una de las más controvertidas de las últimas reformas. Antes de iniciarse su aplicación e incluso antes de fuese aprobada en el verano de 2013, ya había muchos foros, grupos de opinión y mentideros políticos, económicos y sociales que abogaban por su invalidez y por su profunda revisión, al entender que no se adaptada a los principales retos con los que se enfrentará el sector agrario y agroalimentario de la Unión Europea en los próximos años.

Estos retos básicos, a la que no parecen dar respuesta la ya vigente PAC, son la necesidad de alimentar una población creciente (más de 9.000 millones de personas en 2050) y con cambios drásticos en su dieta, compaginándolo con las limitaciones de medios de producción, como el agua y la tierra, que hacen más vital si cabe la apuesta por la tecnología y la innovación para elevar las rentabilidades, pero a la vez respetando y sin afectar al medio ambiente y al clima.

En estas circunstancias, los productores tienen difícil saber a qué atenerse en sus inversiones a medio plazo, al observar ya que de nuevo se está empezando a pensar en cambiar las reglas al inicio del partido de esta nueva PAC.  A grandes rasgos, cada vez parece más claro que el agricultor y ganadero debe orientar sus producciones a lo que demanda en cada momento un mercado, que supone de media el 70% de su renta, y no hacer demasiado caso –pero sin obviarlo como complemento importante-, a ese 30% que en forma de ayuda o subvención llega desde Bruselas y que en muchas campañas y en ciertos cultivos supone acabar un año con pequeños beneficios, en vez de con pérdidas netas.

No hay que ignorar tampoco que muchos sectores en nuestro país, como los de ganadería intensiva (porcino, aves, huevos), frutas y hortalizas para su consumo en fresco, así como las producciones de mayor calidad en aceite de oliva y vino son por sí mismas perfectamente competitivas en los mercados con escasos apoyos e incluso sin necesidad de ayudas.

El nuevo comisario de Agricultura, el irlandés Phil Hogan, ante las numerosas voces que piden y presionan ya por “una reforma de la reforma”, sobre todo en aspectos como el pago “verde” y la exigencia de superficies de interés ecológico, ha pedido calma y ha abogado por esperar a ver cómo funciona en la práctica esta nueva PAC, antes de contemplar los cambios que hay que hacer. Su intención –lo que hay temer- es simplificarla para hacerla menos burocrática y más llevadera, pero sin que se vean afectados los cimientos de la misma. Con sus palabras, “debemos evitar modificar las normas demasiado a menudo” y “no hay que reabrir las decisiones políticas de base de la reforma”.

Entre los diversos grupos de presión que instan a Bruselas a un cambio profundo de la PAC está el laboratorio de ideas (“think tank”) francés, Movimiento para una Organización Mundial de la Agricultura (Momagri), que recientemente presentó un informe (libro blanco) “ad hoc”, en el que consideran que la política agraria común en vigor está desfasada y que habría que aprovechar la próxima revisión intermedia de 2016-2017, a medio camino también de la revisión del sistema de financiación plurianual de la Unión Europea, para llevar a cabo otra reforma más, en la que se redistribuya el presupuesto actual, sustituyendo los pagos directos actuales (pago base, pagos asociados…) por un sistema o dispositivo de ayudas contra-cíclicas.

Falta de adaptación

Para el Momagri, así como para otros grupos de opinión o de investigación europeos que han expuesto sus ideas y reflexiones en numerosos foros, la PAC que se va a aplicar hasta el año 2020 no está –no nació- adaptada a los desafíos y retos que se anuncian y que preocupan a otros países del mundo, como Estados Unidos, Brasil o China, pero no, o al menos no lo parece, a la Unión Europea.

Esta PAC tampoco cuenta ya con herramientas o instrumentos de regulación de los mercados agrícolas, como sí disponen otros terceros países productores importantes, que tienen la opción de poner en marcha pagos anti-cíclicos que permiten la intervención pública cuando los mercados agrícolas colapsan.

Y así fue expresado en una carta que el pasado 19 de enero envió este grupo de investigación al comisario de Agricultura y Desarrollo, Phil Hogan, en la que le señalaron que uno de los desafíos que más preocupan son los “fenómenos destructores derivados de la hipervolatilidad de las cotizaciones en los mercados”.

En concreto, el Momagri plantea una PAC que esté afianzada en un precio de equilibrio para cada una de las producciones (por ejemplo, ese precio sería de 215 €/t para los cereales y 350 €/t para la leche), que se correspondería con el coste medio anual de producción y sería la referencia central de un dispositivo de regulación, en torno al cual se definiría lo que denominan un “túnel de precios”.  

En este “túnel” no existirían ya ayudas a los agricultores. Si los precios se situasen por debajo de ese nivel de equilibrio (que permitiría desviaciones estándar mínimas y máximas del precio de equilibrio fijado), se activaría de forma automática un dispositivo de apoyo contra-cíclico, acompañado de un umbral o techo de regulación pública para la puesta en marcha de un almacenamiento público, limitado al 4% de la producción anual.

Por el contrario, por encima del umbral de solidaridad financiera, cuando los precios superasen un cierto valor establecido por la UE, se aplicaría una tasa a las transacciones físicas o financieras sobre los productos agrícolas para alimentar un fondo de gestión de crisis y, a la vez, evitar una especulación de los precios de mercado demasiado fuerte.

Este esquema, en principio, se aplicaría solo a los grandes sectores de producción, como los cereales, la leche y las oleaginosas, y en cierto grado a las carnes. Además, incluiría una ayuda única a tanto alzado de 75 euros por hectárea, al margen de cual fuese el precio de mercado, como apoyo “a la calidad Europa”, con el fin de compensar los mayores costes y esfuerzos asociados, que se piden a los agricultores en materia medioambiental, de salud pública y de gestión de los territorios”.

Coherencia con la OMC

El informe de Momagri se basa en simulaciones basadas en diferentes escenarios de precios agrícolas de los periodos 2007-2013 y el nuevo 2014-2020 y uno de sus objetivos o argumentos de peso sería que con este nuevo esquema se reducirían los costes presupuestarios de la PAC en un 15% respecto al gasto de la PAC anterior y en un 10% en comparación con el presupuesto estimado para la PAC del periodo 2014-2020.

Este “think tank” francés estima que tanto los niveles de pagos anti-cíclicos, como las operaciones limitadas que fuesen necesarias de almacenamiento o intervención pública serían coherentes con los límites establecidos por la Organización Mundial de Comercio (OMC), como parte de la “caja ámbar”, que permiten pagos anuales limitados que pueden distorsionar el comercio mundial de mercancías agrícolas.

Las propuestas del Momagri suponen un cambio bastante radical, que incidirían sobre la concepción y las bases de la actual PAC. Algo que no parece que vaya a estar en estos momentos en la mente del comisario Hogan sobre las posibles propuestas de revisión a medio camino de la PAC. Pero tampoco se puede descartar sin más, dado que supone al menos continuar con el recorte del principal gasto presupuestario comunitario, que sigue siendo la PAC, en favor de un esfuerzo mayor en otro tipo de políticas comunes. Un aspecto éste que cuenta con el apoyo de unos cuantos Estados miembros de la UE.

Por último, un apunte más es la preocupación expresada por el Grupo de Socialistas y Demócratas del Parlamento Europeo sobre el riesgo de que la nueva aplicación de la PAC cree un mayor desequilibro entre los agricultores comunitarios, dado que “la Comisión ha permitido que cada país se haga su traje a medida (¿subsidiariedad o renacionalización de la PAC?), lo que puede ocasionar que un Estado miembro dé un mayor apoyo a un sector específico y que ese sector en otro país no goce del mismo respaldo por parte de su gobierno”. Esto es, por ejemplo, una problemática que ha sido reiteradamente denunciada, sin demasiado éxito, por los productores y exportadores españoles de frutas y hortalizas para su consumo en fresco (Fepex).

<< volver

14/05/2014

MÁS EN Portada

17/12/2015

Qué come ...? 

<< Agosto de 2017 >>
L M X J V S D
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31
Ver toda la agenda