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martes 22 de agosto de 2017

Reportajes

El reto de conseguir 'Desperdicio 0'

Verónica Martos. Periodista. @martosveronica

El Desperdicio Cero se plantea como un reto difícil de conseguir en la actual sociedad de consumo. La marca Albal ha propuesto una idea curiosa para concienciar a los ciudadanos sobre la importancia de evitar en la medida de lo posible el desperdicio en alimentos. La localidad valenciana de Albal convirtió en estandarte de la idea de la firma con el mismo nombre. El reto planteado de conseguir desperdicio cero durante ese día se superó con creces. Los albalenses  se convirtieron en cocineros preparando los tres platos principales del menú con excedentes de alimentos.

El menú preparado por los vecinos estaba elaborado con productos que tenían por casa, para evitar que acabe en la basura. Constaba básicamente de croquetas, empanadillas y quiche.  El objetivo del día era crear un menú con excedentes de alimentos de los vecinos, para confirmar que el desperdicio cero es posible.

La iniciativa se torna indispensable cuando el desperdicio se traduce en cifras. Los españoles desperdiciamos 2,9 millones de toneladas de alimentos al año, que en términos de valor serían 250 € por persona. Según el estudio Save Food 2012 de la empresa Albal, la Comunidad Valenciana se sitúa entre las regiones que más desperdician alimentos de toda España, con 1.225 millones de euros al año en comida. La marca de materiales para mejor los alimentos subraya que gran parte del desperdicio se podría haber evitado con una mejor conservación y una mayor planificación de los menús.

Tipos de deshechos

El desperdicio alimentario se puede dividir en el marco de la fase de consumo en los siguientes tipos:  

Desechos evitables: Alimentos y bebidas en perfecto estado para ser consumidos.

Desechos potencialmente evitables: Alimentos y bebidas que a pesar de ser comestibles y estar en estado óptimo de consumo, algunas personas los consumen y otras no, dependiendo de cómo se preparen o se elaboren.

Desecho inevitables: Alimentos y bebidas que no son comestibles en circunstancias normales.

Desperdicio en el futuro

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que, para 2050, la producción mundial de alimentos deberá aumentar un 70% para poder abastecer la población futura, que será de 7.000 a 9.000 millones de habitantes.

Sin perder de vista estos datos, la Comisión Europea considera que cada año se desaprovecha un tercio de la producción mundial, lo que supone más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, de los que 89 millones están en buen estado.

Las pérdidas de alimentos se producen en todos los eslabones de la cadena desde el campo, industrias de transformación, distribución hasta restaurantes y las casas de los propios consumidores. Alguno de los motivos de pérdida están relacionados con el almacenamiento, el transporte, el envasado, el tipo de producto o los malos hábitos.

Compromiso local

Anticipándose a las perspectivas de futuro, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) ha puesto en marcha la estrategia “Estrategia Más alimento, Menos desperdicio”, que se enmarca dentro de las políticas de sostenibilidad promovidas por este Ministerio, y que tiene como finalidad fomentar la trasparencia, el diálogo y la coordinación entre los agentes de la cadena alimentaria y las Administraciones Públicas, y desarrollar actuaciones comunes que contribuyan a un cambio real en las actitudes, procedimientos de trabajo y sistemas de gestión de todos los agentes de la cadena, que permita limitar las pérdidas y el desperdicio y reducir las presiones ambientales.

Para desarrollar este proyecto el MAGRAMA ha establecido cinco pilares fundamentales. En primer lugar, realización de estudios sobre las características y volúmenes de los  alimentos desperdiciados, identificando las causas y tratando de conocer el comportamiento del consumidor en el hogar.

En segundo lugar, se elaborarán guías de buenas prácticas que se  difundirán entre los agricultores, empresas y operadores de la cadena. Como tercera línea de actuación, el Ministerio se compromete a revisar e identificar aquellas normas que pudieran representar una traba en la reducción, reutilización o valoración de los alimentos desechados.

Como cuarta actuación de la estrategia, se destaca la cooperación con los diferentes agentes. Para ello se  impulsará que las empresas, organizaciones y asociaciones de diferentes  eslabones de la cadena alimenticia definan los aspectos a cumplir de forma  voluntaria, para avanzar en la reducción del desperdicio de alimentos.

Por último, se promocionarán trabajos y  proyectos para mejorar la eficiencia en el aprovechamiento de los productos y  el impulso a líneas de ayudas para proyectos innovadores, estableciendo una  comunidad de conocimiento y divulgación, y foros de debate.

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