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jueves 20 de julio de 2017

Reportajes
02/12/2013

Los números rojos se comen a Telepizza

Cuando la firma de capital riesgo Permira compró Telepizza en el año 2006, no podía ni imaginarse que aquella inversión le iba a salir tan cara. Apenas unas semanas después de haber adquirido el grupo Cortefiel a la familia Hinojosa -en aquella operación participaron también los fondos CVC Capital Partners y PAI- Permira se hizo con el control de Telepizza en una operación al 50 por ciento con las familias Ballve y Olcese por un importe total de 572 millones.

Teresa Sánchez

Cuentan en el sector que Ballvé respiró tranquilo cuando vio estampada la firma de Carlos Mallo, máximo ejecutivo de Permira en España. Desde que en 1999 había comprado la cadena a su fundador, Leopoldo Fernández Pujals, no había conseguido enderezar su rumbo y pensaba que con esta nueva inyección de capital las cosas podrían cambiar. Pero no ha sido así.

Cuando entró en el accionariado, Permira se dio un plazo de 5 a 6 años para enderezar el rumbo y vender su participación. Y lejos de conseguirlo no ha conseguido tener beneficios ni un sólo año. Acumula números rojos por importe de más de 150 millones de euros y, lejos de mejorar la situación parece complicarse cada día que pasa un poco más.

En 2010 la compañía Foodco Pastries Spain, la matriz de la empresa, que cuenta con 1.261 locales en todo el mundo, perdió 14,5 millones de euros. En 2011, esa cifra se elevó hasta 27,5 millones y en 2012 aumentó otro 19 por ciento, hasta 32,7 millones de euros. Pero lo peor, según admiten en el entorno de la compañía, es que este ejercicio podría haber sido aún peor.

La situación de Telepizza es especialmente grave porque se trata además de una compañía muy endeudada. En septiembre de 2006, para hacerse con su control Foodco Pastries Spain, suscribió un contrato de crédito por valor de hasta 591 millones, según consta en su memoria de 2012. Este contrato tenía como objetivo financiar la adquisición de las acciones y obligaciones convertibles de Telepizza. Es decir que endeudó a la propia compañía para poder comprarla.

Además, la matriz suscribió otro acuerdo de crédito subordinado con el mismo objetivo. En este caso, el importe máximo podría alcanzar los 100 millones de euros. Son contratos que ha ido refinanciando en los últimos años pero cuyos vencimientos se pueden convertir en un auténtico infierno para la cadena de compida rápida.

En sus memorias anuales, Foodco Patries Spain no menciona quiénes son los acreedores, pero si que reconoce que el grupo tiene constituida una prenda sobre la totalidad de activos del grupo Telepizza como garantía al préstamo suscrito para la adquisición de la propia compañía. La situación es tan delicada que, lógicamente, Permira no se plantea vender en este momento porque sabe que sufriría unas fuertes minusvalías y que la operación sería un fracaso estrepitoso. Todo a no ser que llegue una gran oferta, algo muy poco probable dado el cerrojazo del crédito. Y la vuelta a la bolsa, otra de las hipótesis que llegó a contemplarse en algún momento, también está totalmente descartada.

La salida: la internacionalización

El objetivo de Carlos Mallo en este momento es otro. Su idea pasaría por intentar internacionalizar lo más rápido posible la compañía para reducir su dependencia de España y volver cuanto antes a la rentabilidad. Telepizza sigue generando actualmente el 69 por ciento de su negocio en el mercado español, aunque la estrategia internacional empieza a dar sus resultados.

La compañía está ya presente en Portugal, un país en el que, como ocurre con España, ha acusado  las última subida del IVA, Polonia, Chile, Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú y Ecuador. Desde hace tiempo, está analizando también su posible desembarco en China, donde ya cuenta con una filial.

La buena noticia además es que tras la brusca caída de 2011, la empresa consiguió volver a incrementar el año pasado sus ventas. Lo hizo de forma muy ligera, tan sólo un 0,9 por ciento, hasta 350,8 millones de euros, pero suficiente para poder darse un respiro.

El gran interrogante está ahora en saber si Permira seguirá dispuesta a poner más dinero, algo que podría ser imprescindible si los números rojos siguen golpeando a la empresa. Y es que las fuertes pérdidas en las que ha incurrido en los últimos años han provocado ya que los fondos propios se hayan reducido de los casi 70 millones de euros que tenía en 2008 a poco más de 14 millones. El riesgo está que si siguieran cayendo y entrarán en negativo la empresa se encontraría técnicamente en causa de disolución y sería necesario acometer una nueva inyección de capital.

Consciente quizás de los problemas que se podían venir encima, Carlos Mallo asumió en 2012 el control absoluto de la empresa al relevar a Pedro Ballvé en la presidencia de Foodco Pastries y tomar así el mando. Ballvé, que dirige también Campofrío, se mantiene también como presidente de la sociedad filial Telepizza, pero ya en una segunda escala de mando. De momento, y a la espera de lo que pueda pasar, Permira sigue ahorrándo impuestos con esta operación. Y es que, al margen de las pérdidas, la sociedad cabecera de Foodco Pastries (la matriz de Telepizza) es Telefood, una empresa con sede en Luxemburgo, donde aprovecha las jugosas ventajas fiscales del Gran Ducado.

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