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jueves 20 de julio de 2017

Reportajes

Panrico pide ayudas en España mientras su matriz paga impuestos en Luxemburgo

Teresa Sánchez. Periodista

Circle Luxembourg Holdings S.A.R.L. a simple vista no le dirá nada, pero basta con echar un vistazo a las cuentas de Panrico en el Registro Mercantil para comprobar que se trata de su sociedad matriz. Y lo llamativo es que es una entidad de responsabilidad limitada, que tiene su domicilio fiscal en el Boulevard Royal de Luxemburgo, la capital del Gran Ducado. Circle Luxembourg no sólo es el accionista único de la empresa de bollería española, propietaria de marcas tan conocidas como Donuts o Bollycao, figurando como titular de la totalidad de sus acciones, sino que tiene además el control sobre todos los derechos de voto.

De hecho, las últimas cuentas que Panrico ha enviado al Registro, las correspondientes a 2012, que hubo que reformular, no están firmadas en Barcelona, donde se encuentra su sede social, sino en Luxemburgo. Fue el pasado 11 de octubre, con la compañía en preconcurso de acreedores y pidendo ayuda financiera a todas las Comunidades Autónomas en las que opera.

Mientras su consejero delegado, Carlos Gila, acudía a reunirse con las consejerías de Agricultura en busca de financiación, -pidió ayuda a Castilla y León, Cataluña, Madrid, Andalucía y Aragón- la empresa seguía operando desde Luxemburgo y prácticando lo que en términos jurídicos se denomina elusión fiscal. Es decir, ingeniería pura y dura -una práctica que iniciaron las grandes compañías tecnológicas pero que se ha extendido a todos los sectores-, buscando artificios legales para reducir, en la medida de lo posible, la factura con Hacienda.

Panrico tiene centros de producción en Santa Perpetua (Barcelona), Paracuellos del Jarama (Madrid), Zaragoza, Puente Genil (Córdoba) y Valladolid -hay otra más en Murcia, pero que está paralizada desde julio del año pasado por un incendio- y tiene que pagar, lógicamente, impuesto de sociedades en España por su actividad.

Todo eso, además, lógicamente de los impuestos y cotizaciones sociales por su plantilla. Sin embargo, al tener a su matriz en Luxemburgo, se ahorra dinero tanto en las inyecciones de capital como el posible reparto de dividendos.

Estas son las razones principales por las que la mayor parte de los fondos de capital riesgo que operan en Europa tienen su sede en países como Luxemburgo, Suiza, Holanda o Irlanda, con presiones fiscales muy inferiores al resto. Y no hay que olvidar que el dueño de Panrico es el fondo norteamericano Oaktree.

En febrero de 2012, esta firma acordó con el anterior dueño de Panrico -otro fondo de inversión denominado Apax Partners- reestructurar el pasivo de la empresa, que se elevaba entonces a 380 millones y capitalizar su deuda, con lo que incrementó su participación del 20 al 86 por ciento. Posteriormente, el pasado mes de junio de 2012, elevó su participación hasta el cien por cien.

Con todo ello, Panrico se quedó sin deuda financiera, pero sí con préstamos participativos concedidos por su matriz, que se contabilizan como fondos propios. La operación de Oaktree reforzó su balance y capitalizó préstamos de accionistas por valor de más de 560 millones, dotando a la compañía de fondos vía Luxemburgo de más de 100 millones.

A la espera de que se auditen y se hagan públicas las cuentas del último ejercicio, Panrico cerró el año 2012 con una facturación de 513,5 millones de euros y unas pérdidas de 98,3 millones. Los números rojos se redujeron de forma muy significativa respecto a los 278 millones de 2011, pero aún así Panrico sigue encontrándose en una situación financiera dramática. Las pérdidas acumuladas en los últimos cinco años superan los 700 millones de euros, lo que obligó al consejero delegado de la empresa, Carlo Gila, un experto en reestructuraciones industriales, a abordar un severo plan de ajuste.

El plan de viabilidad comportará el despido de 300 autónomos y de 745 personas de plantilla y una rebaja de las nóminas, con el objetivo, según la empresa, de"dar estabilidad" a la compañía y "focalizarse en su plan estratégico" para poder ser rentable. El plan de Gila pasa, fundamentalmente, por lanzarse a fabricar marca blanca y lanzar productos de menor tamaño, con precios además mucho más ajustados.

Al margen de las ayudas que pueda recibir de las distintas Comunidades Autónomas -Castilla y León ha sido hasta ahora la que más favorable se ha mostrado a la concesión de posibles subvenciones-, está pendiente aún el futuro de la fábrica de Santa Perpetua de Mogoda, en Barcelona. Sus trabajadores llevan en huelga desde el pasado 12 de octubre, lo que ha obligado a la dirección a llevarse toda la producción al resto de fábricas, sin descartar incluso un posible cierre de las instalaciones.

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