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lunes 24 de julio de 2017

Reportajes

Sol Daurella gana la batalla por el poder en Coca-Cola a Marcos de Quinto

Teresa Sánchez

La empresaria catalana Sol Daurella ha ganado la batalla por el  poder en Coca-Cola a Marcos de Quinto. Daurella es la presidenta de Coca-Cola Iberian Partners, el nuevo embotellador único de la compañía, de la que es además la principal accionista -su familia controla más de un tercio de las acciones- mientras que De Quinto es el presidente de Coca-Cola España, filial en nuestro país del gigante norteamericano.  

Ambos se han enfrentado abiertamente a raíz del ERE puesto en marcha por el embotellador, que supondrá el cierre de cuatro fábricas en España  (Madrid, Alicante, Palma de Mallorca y Oviedo), y que iba a afectar en principio a 1.250 trabajadores. Según han confirmado fuentes de toda solvencia, Daurella exigió desde un primer momento que la marca se involucrara en el proceso y que fuera De Quinto quien llevará toda la estrategia de comunicación, asumiendo así el coste personal de los despidos ante la Administración, los partidos políticos, los sindicatos y hasta los medios de comunicación.

De Quinto se negó e incluso pretendió desvincular al embotellador de Coca-Cola, argumentando que su empresa no estaba haciendo ningún ERE y que quién debía responder era el equipo gestor de Iberian Partners. Es cierto que en un primer momento el primer ejecutivo de la compañía lo consiguió,  logrando incluso que el nombre de la marca desaparecía de algunsa de las notas de prensa.

Pero todo hasta ahora. Daurella se ha plantado y ha puesto mando en plaza, con una exigencia muy clara. “A Marcos de Quinto se le paga por gestionar las relaciones institucionales y tiene que responder”, aseguran en la embotelladora. Así, en los últimos días, y a pesar de seguir insistiendo en declaraciones públicas en que Iberian Partners y Coca-Cola son empresas distintas, el presidente de la filial se ha visto obligado a ceder. Se ha reunido con miembros del Gobierno, ha hablado con algunas de las autoridades de las comunidades autónomas implicadas en el proceso e incluso se ha visto obligado a recibir a los trabajadores para explicarles la decisión del embotellador, lo que supone de un modo u otro implicar ya directamente a la marca. Son gestiones ordenadas directamente por Daurella, que ni ella ni el consejero delegado del embotellador, Victor Rufart, ha llevado a cabo.

Pero no sólo es eso. En el entorno de Coca-Cola Iberian Partners, aseguran que los días de Marcos de Quinto al frente de la compañía están contados y que podría abandonar la empresa a corto plazo, una vez ejecutado ya todo el plan de reestructuración.  En Altanta, donde se encuentra la sede mundial de la compañía, existe mientras tanto una gran preocupación por la guerra abierta entre el embotellador y su filial española.

Aunque, en principio, el presidente mundial del grupo, Muthar Kent, sigue apostando por la continuidad de Marcos de Quinto, su salida podría ser una cesión a los embotelladores, una vez que estos aceptaron fusionarse en una nueva empresa.

La multinacional teme además que este enfrentamiento perjudique a sus intereses y que la marca salga dañada. De momento, la compañía se ha visto obligada ya a modificar su plan de reestructuración inicial. Además de rebajar el número de afectados, se han retirado los despidos, aumentando en cambio las prejubilaciones al rebajar la edad para acogerse al plan de 58 a 56 años, y ofreciendo recolocaciones en otras fábricas. A todos aquellos que opten por marcharse de forma voluntaria, se les pagará 45 días de salario por año trabajado, con un tope de 42 mensualidades y 10.000 euros adicionales. La compañía mantiene en cambio el cierre de las fábricas de Madrid, Palma de Mallorca, Oviedo y Alicante.

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17/07/2017