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jueves 20 de julio de 2017

Reportajes

¿Existe deflación en la industria agroalimentaria?

Francisco Javier Casares Ripol. Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

La estabilidad de precios supone la permanencia del nivel general de precios en el tiempo. Se produce inflación cuando hay un aumento sostenido y generalizado en el nivel general de precios y deflación cuando se produce una caída continua y generalizada del correspondiente indicador de los precios (en el plano técnico, según el FMI, dos semestres).

Por lo tanto, es muy interesante señalar que los procesos inflacionistas o deflacionistas no suponen cambios en los precios relativos (la expresión usual “¡cómo han subido las naranjas, que inflación hay!”, es absolutamente incorrecta porque pueden estar bajando los precios de los melocotones, de los teléfonos móviles…). Lo relevante es analizar el precio de todos los artículos en términos de dinero. También es importante señalar que no es lo mismo deflación que desinflación que supone la disminución  de las tasas de inflación. Es decir, se trata simplemente de una desaceleración del nivel de crecimiento de los precios. Si un país consigue disminuir el  indicador de crecimiento de los precios desde el 6% al 2% está inmerso en un proceso de desinflación pero no está en situación deflacionista.

Causas de la deflación.

La deflación suele estar originada en torno a una disminución de la demanda agregada. Cae el consumo y la  inversión aumentando consiguientemente los niveles de desempleo. La deflación se puede encadenar a círculos virtuosos o viciosos. Los círculos virtuosos se asocian con el aumento de los salarios reales de los trabajadores lo que provoca que aumente la inversión en equipo capital de los empresarios que, a su vez, genera aumentos de la productividad laboral. Este es el llamado efecto Ricardo que puede verse acompañado de un aumento del ahorro vinculado  con la expectativa de un mayor valor del dinero en el futuro.

En sentido contrario, el círculo vicioso surge porque ante la caída de la demanda, las empresas ven reducidos sus beneficios al tener que reducir los precios para obtener ventas. Esto significa que tienen que disminuir los costes laborales despidiendo trabajadores con lo que se frena el consumo ya que éstos disminuirán sensiblemente el volumen de sus compras.

La situación actual parece estar orientada por el predominio de los círculos viciosos ya que están cayendo los precios de los productos en muchas empresas, con el consiguiente descenso de la facturación empresarial, de los márgenes y de los beneficios y también del empleo aunque la rigidez a la baja de los salarios y de otros costes complica extraordinariamente el proceso de ajuste empresarial. Hay que tener en cuenta que ante la imposibilidad de utilizar el tipo de cambio como herramienta competitiva, el euro es la moneda única, España, y otros países de la Unión Europea, se encuentran inmersos en un proceso de devaluación interna  determinado por la asimetría de la evolución macroeconómica.

El sector agroalimentario ante la deflación.

La disminución del consumo  generada por la crisis de demanda determina caídas en los precios para incentivar las compras. El círculo vicioso surge con fuerza, acelerado por la disminución de los ingresos de las empresas que las induce a intentar disminuir los stocks con nuevas caídas de precios. El crecimiento del desempleo y el deterioro de las expectativas van en la misma dirección generando una espiral implacable de la que resulta difícil salir. Además las empresas endeudadas con los bancos se encuentran con una situación de mantenimiento del valor de las deudas aunque los recursos empresariales para pagarlas vayan cayendo al disminuir las ventas.

El desagradable proceso se enfrenta con especiales aristas y recovecos en la comercialización interna de los productos alimentarios debido a la pugna por la capitanía del canal entre productores y distribuidores. El poder relativo en los canales genera nuevas distorsiones en los precios ante la evolución negativa de los balances de un gran número de empresas.

La experiencia de Japón, durante el período 1990-2005, por no hablar de las grandes deflaciones desencadenadas en 1890 y 1929, apuntan los peligros de la acumulación de  estancamiento económico, deflación y crisis sistémica del sector financiero y del aparato político e institucional. Al igual que sucede con la inflación se puede realizar la comparación con la pasta de dientes que una vez que sale del tubo es extraordinariamente difícil volver a introducirla en el mismo.

La inflación en el área euro ha estado cayendo desde finales de 2011 y ha estado por debajo del 1% desde octubre de 2013. Cinco países  miembros del área están bordeando la deflación (Chipre, Eslovaquia, España, Grecia y Portugal). Mientras que otros están bastante cerca del cero si observamos los datos de marzo de 2014. Podemos citar, por ejemplo, a Holanda (0,1%) Irlanda (0,3%) e Italia (0,3%).

En definitiva, cuidado con la pasta de dientes y su capacidad de salir del tubo.    

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