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lunes 24 de julio de 2017

Reportajes

Campofrío recorta 400 empleos en plena venta de la compañía

Teresa Sánchez

Campofrío ha dejado de ser una compañía española para pasar a estar bajo el control del grupo mexicano Sigma y el chino Shuanghui, que controlan ya el 83,75% de su accionariado.

A la espera de completar totalmente la compra y aunque todavía no hay decisiones en firme al respecto, todo indica que una vez cerrada la operación, Campofrío podría enfrentarse a una nueva reestructuración de sus fábricas, lo que supondría la pérdida de más empleo, según temen los representantes de la plantilla.

De hecho, en pleno proceso ya de venta, el número de empleados de la compañía se ha reducido en el último ejercicio un 5%, con la eliminación de 407 puestos de trabajo, según los datos que la propia empresa ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Si en 2012 la cárnica sumaba 7.733 trabajadores, en 2013 esa cifra ha quedado reducida a 7.326, de los que aproximadamente unos 300 están en España.

Tan sólo el año pasado, la compañía cerró cuatro plantas, dos en Francia, una en Portugal y otra en Italia, aunque abrió una nueva fábrica de pizzas en Olvega (Soria), tras invertir 25 millones de euros, aunque ésta sustituía a otra más antigua.

Todo ello mientras que las ventas caen y la empresa cede cuota de mercado en España no sólo ante las marcas blancas sino también a compañías como la murciana elPozo, uno de sus mayores competidores, que poco a poco va ganándole terreno.

Sigma, el mayor grupo de alimentación de México, y Shuanghui, un gigante cárnico con sede en Hong Kong, se han hecho con el control de Campofrío, a la espera de que la CNMV apruebe la OPA lanzada sobre la empresa por la primera de ellas el pasado mes de noviembre y cuando el plazo de aprobación es de 20 días.

El problema no es una cuestión de burocracia, sino que cada vez que el supervisor de los mercados pone alguna pega o hay alguna variación en los términos de la oferta, el plazo empieza otra vez desde cero. Y parece, en este caso, que la CNMV no lo debe de tener muy claro.

La compañía mexicana presentó la oferta el pasado mes de noviembre a 6,8 euros por acción tras haber adquirido las participaciones de Caixabank, el fondo buitre Oaktree Capital y el propio presidente de la compañía, Pedro Ballvé, asegurándose así inicialmente un 40% de las acciones.

Su problema en ese momento es que la china Shuanghui, que se había hecho con el 36,9% tras adquirir esa participación al grupo nortemericano Smithfield Foods, empezó a plantearse la posibilidad de presentar una contraoferta.

Eso es algo que, sin embargo, no llegó a suceder porque mexicanos y chinos acabaron pactando en diciembre repartirse la empresa, con el consentimiento de Pedro Ballvé, que además de tener la presidencia y ser el primer ejecutivo, es hijo de José Luis Ballvé, que fundó la empresa en Burgos en 1952.

Sigma acordó subir el precio sólo un 1,45%, hasta 6,9 euros, y pactó que tanto ella como Shuanghui transfirieran su participación a una nueva compañía, denominada Sigma Europa, en la que Ballvé acabaría teniendo un 12,4% de las acciones, y que sería la que ejecutara la Oferta Pública de Adquisición (OPA).

El problema es que, desde que se anunció ese nuevo acuerdo, el pasado 23 de diciembre, Sigma no ha parado de comprar pequeños paquetes de acciones en bolsa, con lo que su participación ha llegado ya al 46,75%, que sumado al paquete de los chinos, le permite llegar hasta casi el 84% anteriormente mencionado.

Una de las razones que según las fuentes consultadas podría provocar la pérdida de más empleo una vez completada la operación, es que los resultados de la compañía siguen siendo negativos.

Campofrío ha cerrado el primer trimestre del año con unas pérdidas de 4,5 millones de euros, lo que supone un aumento del 9,7% respecto a los números rojos de 4,1 millones de euros del mismo periodo en 2013. La razón principal de este deterioro obedece a la negativa evolución de algunas filiales.

Pero lo peor quizás para Campofrío, es que redujo su facturación en un 1,1%, hasta 436,5 millones de euros. El grupo afirma que este primer trimestre del año ha estado marcado por las agresivas estrategias comerciales del sector, y aunque, según dice, ha incrementado los volúmenes de venta, la presión a la baja sobre precios limitó la evolución de la facturación por ventas netas. La compañía se está viendo beneficiada, en cambio, por la bajada también del precio de las materias primas.

Frente a la desconfianza de los trabajadores y el temor a nuevos planes de reestructuración, la empresa está convencida de que la operación que supone la toma de control por parte de mexicanos y chinos será ventajosa para la cárnica por varios motivos.

El primero es que Ballvé seguirá al frente, lo que en el entorno de la compañía consideran fundamental para mantener la moral de la plantilla; lo segundo porque aportará estabilidad accionarial, a pesar de que la empresa dejará de ser española, y lo tercero porque el desembarco de los nuevos socios industriales podría abrir las puertas de los mercados americano y asiático.

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17/07/2017