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lunes 24 de julio de 2017

Reportajes

Cuando la fresa dejó de ser el 'oro rojo'

Olatz Ruiz

Hubo un tiempo en que la fresa de Huelva copaba todos los mercados europeos y los agricultores apostaban por su cultivo ante los buenos precios de lo que se llegó a calificar como 'oro rojo'. Años después y tras muchas temporadas de éxitos y algunos episodios de fracasos, a la fresa se le empieza a ver como un producto con problemas de rentabilidad para el productor y al que se le cuestiona incluso su sabor.

La provincia de Huelva, con una superficie cultivada de fresas de unas 7.330 hectáreas de superficie cultivada, que representa en torno al 9% de la producción mundial de este fruto rojo, sigue ocupando el primer lugar en las exportaciones europeas pero se enfrenta a su futuro con muchas dudas.

Mala campaña

La Asociación de Productores y Exportadores de la Fresa de Huelva, Freshuelva, confirmaba que el sector ha culminado la campaña 2013-2014 con una producción total de fresa de 278.900 toneladas, manteniéndose en los límites de la campaña pasada, y un descenso del 10,7% del total de la facturación, siendo 281,5 millones de euros. Esta caída se suma a la que ya hubo la campaña anterior, cuando bajó el volumen de facturación en torno al 20% respecto al periodo anterior.

Este descenso de la facturación se ha debido, explican desde Freshuelva, a la caída cercana al 20% del precio de la fresa respecto al de la campaña pasada, según los datos estadísticos aportados por las empresas asociadas.

El gran éxito económico de la fresa de Huelva era su capacidad de llegar al mercado europeo antes que nadie y alcanzar unos precios a comienzos de temporada que compensaban unas cotizaciones progresivamente a la baja el resto de la campaña. Pero eso se está acabando, sobre todo porque la fresa se ha convertido en 'commodity' y reclamo de grandes superficies incluso al comienzo de la producción y porque la competencia de otros países llega fuerte.

En Freshuelva aseguran que la caída de los precios en los mercados europeos en marzo y abril hizo que la campaña no se pueda recuperar en el mes de mayo, donde la competencia con otras frutas de primavera-verano, muy adelantadas por las elevadas temperaturas, ha originado el final de la temporada. El hecho es que en los últimos años es frecuente que llegue gran cantidad de producto al mercado al comienzo de la temporada y eso se traduce en precios bajos que no remontan el resto de la temporada.

Al parecer la distribución sigue el ejemplo de Estados Unidos, el principal productor mundial de fresa, donde hace tiempo que este producto es un 'commodity' habitual, reclamo para que los consumidores compren luego otros alimentos.

La amenaza está en Europa

Los dos destinos principales de la fresa de Huelva siguen siendo Alemania y Francia, con el 36 y 19 % de las exportaciones totales, respectivamente. El valor medio de la fresa en los mercados europeos ha sido de 1,91 euros/kg, hasta el mes de marzo frente a los 2,16 €/kg del periodo anterior, según el Observatorio de Precios y Mercados de la Junta de Andalucía.

Esta diferencia se hizo más notable conforme ha ido avanzando la campaña, hasta el punto que a partir de abril hubo semanas que el precio por kilo apenas si ha llegado a los 0,40 céntimos de euros, lo que ha impedido a los agricultores cubrir coste de producción.

La culpa la tuvo también la buena temperatura, que hizo coincidir la fresa española con la producción marroquí, tan temida por algunos, y la francesa.  Y lo peor es que en las semanas sucesivas las fresas andaluzas entraban también en competencia las producciones de Alemania, Italia, Holanda o Bélgica, ya que en la fresa la competencia más peligrosa está llegando desde los países europeos. En los últimos años se está produciendo un incremento en la superficie de cultivo fresero en países europeos, que, en casos como el de Alemania, se sitúa en torno a un 25%.

"Hemos estado más pendientes del aumento de superficie en zonas como Marruecos o Turquía y se nos han colado por el interior paí¬ses como Holanda, Bélgica y Alemania", concluye Rafael Domínguez, gerente de Freshuelva, constatando una realidad que ahora se presenta complicada para los productores y exportadores de fresa andaluza. Se calcula que los costes de producción de fresa en Huelva alcanzan los 47.000 euros por hectárea, sobre todo por el coste de la mano de obra para la recolección. Una mala campaña es una ruina para el agricultor.

Para colmo uno de los principales destinos de la fresa española como es Francia empieza a poner problemas a su falta de sabor, un nuevo reto para satisfacer a los consumidores, además de la tendencia en centroeuropa a abastecerse de la agricultura de proximidad. Uno de los grandes del mercado de la fresa, Alain Barniol, explicaba recientemente que "las empresas de Perpignan siempre han colaborado estrechamente con las de Huelva para que éstas conozcan dónde va la mercancía más específica".

Barniol asegura que la distribución francesa se ha adaptado para diferenciarse de la expansión de los “hard discount” y que en Francia podrían haber llegado a su pleno apogeo, insistiendo  en que la responsabilidad del importador en la venta a la gran superficie va más allá de comprobar la calidad y aspecto del producto, sino que busca fidelizar al consumidor.

En busca del sabor silvestre

"Los mercados de algunos paí¬ses europeos, como Francia, demandan fresas muy aromáticas, a diferencia del mercado español, que pide dureza, explica la bióloga Amparo Monfort, del Centro de Investigación den Agrigenómica, en Cerdanyola del Vallés.  

"Reencontrar el aroma de las fresas puede ser fundamental para los exportadores españoles", añade Monfort, que acaba de recibir 93.000 euros del Ministerio de Economía y Competitividad para buscar las regiones genómicas en las que se esconde el aroma en las fresas silvestres, con el objetivo de mejorar los fresones comerciales, escogiendo los más adecuados por selección genética.

“La culpa, si se puede llamar así, es del consumidor, por querer consumir cualquier tipo de fruta en cualquier época del año", asegura Monfort, enfrascada en su búsqueda de una variedad con sabor a fresa salvaje.

Del total de fresas recolectadas esta campaña, en torno al 78,8% se ha comercializado para su consumo en fresco, un total de 219.900 toneladas, y el resto, casi un 21,2% se ha destinado para la industria, un total de 59.000 tonelada habiendo descendido la cantidad de producto para este destino un 30% a pesar de ser una solución ante los bajos precios.

Con el objetivo de hacer frente a dificultades como los bajos precios, las adversidades climatológicas tanto en el lugar de origen como en los países de destino o la creciente competencia de otros productores como pueden ser Francia, Italia y Holanda. Se ha creado la Mesa de Trabajo de la fresa de Huelva, cuya segunda reunión se ha celebrado estos días y donde Junta de Andalucía y sector coinciden en buscar el sabor y diversificar la producción para mejorar el futuro de la fresa, para ganar rentabilidad tras las dificultades de las dos últimas campañas.

Según la Mesa, el futuro de la fresa en Huelva  pasa por la diversificación, la apuesta permanente por la máxima calidad y la excelencia, la cooperación y una mayor concentración del sector productor para defender, en igualdad de condiciones, los precios en las negociaciones con la distribución.

También se cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía al impulso de una Indicación Geográfica Protegida (IGP) de la Fresa en busca de ese valor añadido que aportaría la diferenciación en los mercados.

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17/07/2017