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lunes 24 de julio de 2017

Reportajes

Agrolimen usó dos sociedades en Holanda para ahorrar impuestos

Teresa Sánchez

La familia catalana Carulla, propietaria del grupo Agrolimen, tiene dos sociedades en Holanda para ahorrarse el pago de impuestos en España. Se trata de Merimare Investment Amsterdam BV, que de acuerdo con los datos del Registro Mercantil era propietaria a 31 de diciembre de 2012 del 15,64 por ciento de la compañía y de Venelpark BV, dueña de otro 14,06 por ciento. Se trata de las dos únicas sociedades que tienen más de un 10 por ciento del capital.

Holanda no es un paraíso fiscal, pero existe una figura jurídica denominada el privilegio de filiación que permite a las sociedades holding localizadas en este país no tener que tributar por los dividendos obtenidos por las filiales. Esa es de hecho la razón por la que la mayor parte de las grandes empresas españolas, casi todas las que cotizan por ejemplo en el selectivo Ibex 35, tienen algún tipo de firma patrimonial allí o en otros países donde existe una legislación parecida, como Luxemburgo.

Es un beneficio completamente legal y al que lógicamente podrían acogerse los Carulla, pero genera una pérdida de ingresos para el fisco español. Los datos vienen recogidos en las últimas memorias remitidas al Registro, por lo que al no estar aún depositadas las del último año, no consta que esas participaciones sigan igual. Hay que tener en cuenta que los seis hermanos Carulla llegaron el pasado mes de abril a un pacto para vitar el jucio al que se enfrentaban por un presunto delito contra la Hacienda Pública.

En concreto, los abogados de la familia pactaron con la fiscalía abonar 6,4 millones a cambio de que se retiraran los cargos. Tras este acuerdo, el único hermano que será condenado será Lluís Carulla Font, que en 2006 ocupaba el cargo de presidente de Agrolimen. No obstante, si el fiscal solicitaba para él cinco penas de cuatro meses de prisión, una vez sellado el acuerdo “se sustituirán por otras tantas penas de 8 meses de multa con cuota diario de 6 euros”.

Más allá del pacto alcanzado, según ha sabido este diario, las pesquisas de la fiscalía se centraron en investigar en si en una operación de compraventa por 61 millones de euros entre dos empresas de los Carulla, una de ellas precisamente la holandesa Merimare, sirvió para evadir impuestos.

La operación se produjo en 2006. Arbor Investment, una de las empresas patrimoniales familiares adquirió títulos de la propia firma a Merimare, la sociedad que tienen en Amsterdam. Consecuentemente, el dinero salió de España, se ingresó en Holanda y, presuntamente, de allí se podría haber desviado incluso a paraísos fiscales.

Según los primeros indicios descubiertos por la fiscalía, Merimare no tenía ninguna actividad empresarial. En este caso, no se trataba ya de una elusión fiscal, al expatriar dividendos, sino de un presunto delito mediante operaciones ficticias.

Sobre estas acusaciones, la defensa de los hermanos, representada por Fermín Morales y Emili Zegrí, aseguraron que la compraventa tributó en Holanda, con una presión fiscal eso si muy inferior a la española, asegurando que la operación respondía a criterios empresariales.

Agrolimen es un holding que engloba empresas como Gallina Blanca, Pans & Company, Bocatta, Affinity, Cavas Montferrant o Bicentury y que factura alrededor de 650 millones de euros. Hace dos años, los Carulla vendieron el 50 por ciento que tenían en la compañía Ausonia Arbora al gigante estadounidense Procter&Gamble en una operación por la que ingresaron 800 millones de euros.

Según refleja las cuentas individuales del holding, y a la espera de que se hagan públicas las cifras del último año una vez auditadas, el grupo declaró en 2012 unas pérdidas de 36.686 euros, que se suman a los números rojos de 122.368 euros de un año antes. En ninguna de los dos casos tuvo que pagar así impuestos. Otra cosa distinta es lo que ocurrió, sin embargo, con sus participadas como Preparados Alimenticios, de la que cuelga a su vez Gallina Blanca, o The Eat Out Group, la sociedad matriz de Pans & Company o Bocatta.

Este tipo de operaciones en la que habrían incurrido presuntamente los Carulla podrían tener, sin embargo, los días contados. La autoridad antimonopolios de la Unión Europea el pasado mes de junio que ha iniciado una investigación sobre los acuerdos impositivos que Apple, Starbucks y Fiat han concertado con varios países del bloque para determinar si infringen las leyes de competencia.

Bruselas entiende que esos convenios al parecer no son adecuados, aunque debe darse la oportunidad de que respondan las empresas y países implicados, es decir Holanda, Irlanda y Luxemburgo. Hay que tener en cuenta, no obstante, que la intención de Bruselas no es investigar sólo a estas tres compañías, sino a muchas más. Apple, Starbucks y Fiat representan a sectores distintos y es por eso que se ha optado por ellas, pero la idea es ir ampliando progresivamente la investigación a otras como Amazon, Google o Microsoft, entre otras muchas.

Los tres Estados implicados también se han granjeado las críticas entre sus socios comunitarios: Irlanda por sus bajas tasas de impuestos, Holanda y Luxemburgo como sedes de compañías fantasma que operan como holding de firmas en los demás países para ahorrar impuestos y las tres por su opacidad en torno a este tipo de prácticas.

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17/07/2017