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lunes 24 de julio de 2017

Reportajes

El 96% de las empresas han adaptado sus productos al nuevo etiquetado

Gemma Fernández. Periodista. @gemmafdz

El 96% de las empresas de alimentación han adaptado, al menos, la mitad de sus productos al nuevo Reglamento 1169/2011 de la Unión Europea sobre el etiquetado de alimentos que entrará en vigor el próximo 13 de diciembre, según un estudio elaborado por Trace One, proveedor de soluciones colaborativas online para los distribuidores y fabricantes de productos con marca de distribuidor, entre las principales compañías del mercado de la alimentación y distribución española durante agosto y septiembre.

En concreto, el estudio revela que el 35% de las compañías dice tener la mitad de sus productos a punto para la nueva normativa; el 42%, las tres cuartas partes; el 19%, todos los artículos que comercializa, y solo un 4% de las empresas tan sólo tienen adaptada una cuarta parte de sus productos.

De esta manera, al sector agroalimentario aún le queda mucho trabajo por delante durante los próximos meses para cumplir los plazos establecidos.

Entre los cambios que requiere la nueva normativa se introduce un etiquetado obligatorio sobre información nutricional para la mayoría de los alimentos transformados como el valor energético, las grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los azúcares, las proteínas y la sal; todos estos elementos deberán presentarse en el mismo campo visual. La declaración habrá de realizarse obligatoriamente  "por 100 g o por 100 ml" lo que permite la comparación entre productos.

Otro de los aspectos en los que incide la norma europea es en que el etiquetado debe ser claro y legible; es obligatorio indicar el país de origen en el etiquetado; la información sobre los alergenos deberá aparecer en la lista de ingredientes,  debiendo destacarse mediante una composición tipográfica que la diferencie claramente del resto de la lista de ingredientes, mediante el tipo de letra, estilo o color de fondo; los aceites o grasas de origen vegetal se podrán agrupar en la lista de ingredientes bajo la designación "aceites vegetales" o “grasas vegetales”, seguido de la indicación del origen vegetal específico; y se obliga a etiquetar todos los ingredientes presentes en forma de nanomateriales artificiales.

Esta adaptación ha requerido que las organizaciones introduzcan una serie de cambios y esfuerzos extra en sus procesos internos, lo que está demorando el tiempo final de adaptación.

En concreto, el 79% de los encuestados destaca que cumplir la nueva ley de etiquetado de alimentos les está suponiendo realizar inversiones elevadas; el 71% han tenido que hacer cambios en el ámbito de los recursos humanos; el 25% les están afectando más a sus procesos internos o les están generando cambios tecnológicos mientras que para el 8% le ofrece modificaciones estratégicas.

Respecto al coste económico, el proceso de adaptación se ajusta para el 62% de los encuestados al que inicialmente habían previsto mientras que el 38% restante asegura que han sobrepasado el presupuesto inicial.

Por otra parte, a la mitad de las empresas les ha resultado fácil recopilar la información del producto para indicarlo en el etiquetado, aunque les ha llevado algo de tiempo; mientras que el 23% asegura que no les ha quitado mucho tiempo porque es información de la que ya disponían; y el 27% restante asegura haber perdido demasiado tiempo con este tema.

Además, para el 96% de las compañías, los consumidores no están siendo debidamente informados sobre la entrada en vigor de esta normativa y para el 93% de ellos la Administración no está apoyando debidamente este proceso.

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17/07/2017